Nuestras Raíces...
Hace un tiempo que no escribo de estos bellos pueblos, a pesar de la pandemia, he tenido poca oportunidad de encontrarme con alguna historia, hemos respetado la sana distancia, pero hoy, día de los pueblos indígenas, me permito subir las fotos que a lo largo de las investigaciones, me llenan de recuerdos en la memoria, hoy ya no estamos completos, nos faltan los inocentes que se fueron, haya con tata Dios, y desde ese pedazo de cielo nos mandan bendiciones para poder ser fuertes y salir adelante, nos toca hacer nuestra tarea, la cual es cuidarnos.
Como nos cuenta nuestra historia, el pueblo no estaba tan separado como ahora, en estos días si saludas al de la derecha la izquierda se enoja, o si saludas a la izquierda la derecha te hace a un lado, y si no saludas a ninguno viene a ser lo mismo, es una realidad que en tiempos tan difíciles no podamos tenderle la mano a un amigo o vecino, sin pedirle algo a cambio, en que nos hemos convertido. Pero quizá por eso meto mi imaginación hacia la historia, ahí no hay hipocresías, solo recuerdos de quienes fuimos, y quienes seremos, es importante que todos sepamos un poco de esta raíz, la raíz Petapa, y afrodecendiente, que sin duda a principios de las fundaciones de estos pueblos, fueron claves, en primer lugar los zapotecas de los Petapas, como los llamaba el rey Cosijopí, que despues de la evangelización y la destrucción de los centros ceremoniales vienen a construirse las iglesias, aún no definimos con exactitud cuándo se fundó una de la otra, lo que sí es claro que los petapas abarcaban los municipios que hoy conocemos como, Santa María Petapa, Santo Domingo Petapa, Matias Romero, y El Barrio de la Soledad, grandes terrenos de tierra donde cuidaban sus animalitos que la naturaleza les ofrecía, y claro que después cuidaron del ganado, pero eso fue traído desde España. Con el pasar del tiempo los Petapas se dividieron en dos, uno con el nombre de Santo Domingo y el otro como Santa María, posterior a esto vinieron los negritos esclavos que escaparon de las minas, que fueron recibidos por Longobicha, quien era el xhuana de estas tierras, quienes les cedió un pedazo de tierra, no muy lejos, porque una parte del actual barrio era una hacienda menor, las Almoloya, llamadas así por los afluentes de agua tan hermosos, ríos de más de 4 mts de ancho que podías navegar entre sus aguas, como lo cuenta J.J. Williams. Todo ese tarjeteo de esclavos y reorganización de las razas, vinieron a desatar las pandemias como el cólera, la fiebre amarilla, la fiebre española, el sarampión, la viruela, pero de eso les hablare en otro apartado. Lo importante fue que haya por inicios de 1900 vinieron los proyectos del ferrocarril, donde se formó Rincón Viejo... Maravilla de historia.
A la formación de Matías Romero, se juntan algunas paisanas con algunos chinos que trabajaban en las vías, cuentan que el cementerio de los chinos está en Barrancones, pero no descartemos a los güeritos de los españoles, quienes también tuvieron sus mujeres nativas, con la construcción de las fábricas y refinerías, también hubo mucha mescla de clases, viniendo franceses, estado unideses, como la familia Pearson and Son Limited, muchas mezclas de razas que hicieron esconder entre muy pocos su originalidad zapoteca. Pero de ese mal no se salvaban, para fines del siglo XVIII, existían un 79.2% de indígenas, 8.3% de españoles y 12.4% de mestizos, y de los indígenas que fueron llegando de distintas partes de la región. Es por eso que en nuestro Istmo tan maravilloso existen etnias como: Los Chimalapas, Los Mixes, Los Chontales, Los Ikots, y los Zapotecas, todos ellos hermanados por el Rey Cosijopí... Hermosa nuestra identidad de pueblos, y no olvidemos a los afros de Niltepec, Santo Domingo Petapa, Santa María Petapa, El Barrio de la Soledad, Juchitán, Ixtaltepec, Huatulco, Zanatepec... Nuestra Raíz es inmensa, y comprenderla es meternos en una telaraña de posibilidades, tenemos sangre española, como indígena, así como africana, china, francesa y gachupina.
Pero lo más importante sabemos que somos originarios, nativos o avecindados, hermanos del Istmo de Tehuantepec, Oaxaqueños y sobre todo Mexicanos, y cada uno de nosotros, del lugar que venga, merecemos el respeto, la tolerancia y el apoyo de todos, porque la unidad de los pueblos indígenas es la fuerza de una identidad que por la evolución comercial estamos perdiendo, y que pocos a través del arte, la danza, la música, la literatura, el idioma y las buenas tradiciones mantenemos vidas y prendida esa llama.. Es por ello que siempre debemos estar orgullosos de quienes somos y hacer lo mejor para nuestros pueblos hermanos indígenas de México.
Ing. Tomás Francisco Vásquez Salvador
Escrito por: Ing. Tomás Francisco Vásquez Salvador, Promotor y Gestor Cultural.
Fecha de Publicación: 28 de octubre 2021
Bibliografía: