DÍA DE MUERTOS EN EL ISTMO
Caminando por las calles del Istmo, me encuentro con un aroma característico, floy de coyol le llaman, una flor con aroma que impregna el aire, y al conjuntarse con el cempasúchil, copal y el incienso, ambienta el altar de ofrendas, toda la calle desde el mercado hasta mi hogar puede sentirse que son días importantes, son días de muerto o todosanto.
Aunque la celebración del ritual de los fieles difuntos para los zapotecas se inicia en marzo, a la llegad de los españoles y al darse la evangelización se convierte al día 1 de noviembre terminando el día 2. La historia es muy larga para contar, al parecer y poner muchas piezas en la mesa de discusión, lo que, sí podemos decir que hasta antes de la conquista, los rituales zapotecas se daban en espacios de barro o templos, con sacrificios a la madre tierra quien los protegía, o bien creían que el alma se transmitía en un animal. Esto hasta que se evangelizó y se destruyen estos centros ceremoniales y obligan a los nativos a construir iglesias, que en un principio eran de palma, donde eran evangelizados y se transmitía el nuevo orden crédulo. Es así como la fusión de esta conquista con las costumbres prehispánicas da fruto a las costumbres y celebraciones en nuestros pueblos. Podemos mencionar así al Día de Muertos.
En mi mente recuerdo a mi abuela, cuando tomaba su canasta y muy temprano por la mañana salía al mercado, me gustaba acompañar en estas fechas, ya que compraba las ofrendas, que revestían los escalones del altar, que significan los siete pecados capitales; para iniciar revestíamos la pared con una manta morada, con blanca, que representa el luto, al igual los escalones con sábanas blancas, y adornos con papel china color morado, no se usan colores vivos como el rojo, porque es una representación de culto a los muertos, una vez revestido, mis tías preparan los jarrones o floreros, mismo que son de vidrio grueso, una de ellas limpia las flores, con el machete le quita el pie o tallo y las va colocando en los floreros, con agua, para que duren, las flores características, son la cresta de gallo, que es color guinda, y es lo único de color llamativo, también las flores de cempasúchil, y entre los escalones, tienden la flor de coyol y pétalos de rosas; entre mis recuerdos puedo contarles que jugaba con el capullo de la flor de coyol, que es un caparazón duro, color café y parece una balsa, una vez revestido de flores, se colocaban los retratos, primero el santo que cuida la casa que es un patrón Santo Domingo, debajo, la foto de mis tatarabuelos, más abajo mi abuelito Tomás Salvador, galante con su saxofón, también está Mi hermano Gemelo Julio Grieve Vásquez y finalmente mis tíos fallecidos.
Una vez colocados los miembros familiares difuntos, colocamos las frutas, la mandarina, naranjas, tejocotes, manzana, plátanos de castilla, lima, los cocos y los platanos colocados frente al altar y la caña; posteriormente se colocan los dulces, entre los que vienen las paletas de cruz, la paleta de gallito, las calaveritas de azúcar con el nombre de los difuntos en la frente, los bombones, los caminantes o galletitas; después de los dulces venían los panes de queso, el marquesote, pan de yema, el pan de caballito o panela, el pan guichapa o guiapa, la quesadilla de elote; y de tomar, el chocolate con su rucu rucu, que era una olla con su molendero dentro, el mezcal, café, vaso con agua, una cahuama y su vaso; finalmente ya lleno el altar también se colocaban veladoras de aceite. Una gran ofrenda para los nuestros, para continuar con el adorno, se colocaban los cirios de vela de cebo, en el piso una vela de aceite más, en algunos casos hacen una cruz de tierra con flores, para los difuntos nuevos. Las puertas de la casa dos platanares u hoja de plátano con unas ramas de sauce, y el copal, la mirra y el incienso no pueden faltar.
Todo esto se realizaba el día 29 o 30 de octubre, porque en nuestra creencia, aunque el permiso a las almas se da desde octubre, son las almas de los niños los que visitan el 31 de octubre, para el día 1 de noviembre vienen los jóvenes y para el día 2 de noviembre nos visitan los adultos. Pasadas estas fechas, recuerdo decía mi abuela que esperáramos unos dos días más para levantar y entrarle sabroso a los dulces, ya que hay almas abandonadas y se comparten con ellos para que no se vayan sin nada.
Para los días importantes, en los todosanto nuevos, de personas que murieron el mismo año, los xhuanas de las iglesias visitan las casas, en estos casos el altar acompañado de la cruz de tierra, preparan un novenario, quiere decir que se ponen 10 días antes de las fechas festivas, rezan todas las tardes, invitando a quienes lo visitan un café, con pan, vestidas las mujeres de luto, atuendo de enagua con olán, la cabeza tapada con el reboso y el cabello recogido, cuidando al pie del altar con la doliente, mientras los hombres reciben a los invitados y ponen una bebida como es el mezcal en la salina de los hogares o los patios; aquí en las fiestas llegan los xhuanas, y hacen un ritual de ahumar el hogar, con rezos y plegarias que simbolizan el luto reconocido por el que cuida el barrio, que es el xhuana, este ritual entran puros hombres y las mujeres con las xhelaxhuanas se quedan con las dolientes fuera del cuarto del altar. Entre campanas y saumerio, se termina el ritual y las familias invitan sus tamales, café y pan. Así van los xhuanas de casa en casa mientras las xhelaxuanas solo cumplen con algunas familias debido que ese caminar solo lo realizan los hombres. El ritual solo es permitido por hombres, pero quienes lo realizan son los xhuanas presentes y pasados, mientras uno de ellos ahúma, los demás están hincados con la cabeza hacia abajo. Este reconocimiento tiene muchos mitos, entre ellos determinan que el alma realmente está en el purgatorio y no vagando entre los vivos.
Entre otras costumbres una semana antes se limpian los panteones, debido a que en los días previos o hasta el día 3 de noviembre lucen las tumbas repletas de cempasúchil, creta de gallo, bombones y flor de coyol.
Pasado el día de muertos, cada uno con su morralito repleto de dulces y frutas, entre los primos y hermanos, y por las tardes tomando café con pan o chocolatito caliente. Así recuerdo estas fiestas tan maravillosas y de gran respeto, es por ello que, en casita, un vaso con agua con unas frutas o un platito de comida se pone de corazón, porque los difuntos caminan hasta llegar al Mitlan, o el cielo, continuando con su penitencia y su descanso eterno…
Escrito por: Ing. Tomás Francisco Vásquez Salvador, Promotor y Gestor Cultural.
Fecha de Publicación: 31 de octubre 2021
Bibliografía:
Cuentos y Memorias de mis abuelos