Nuestro espíritu emprendedor nos llevó más allá de las populares regiones del vino, al destino vinícola más remoto y al prácticamente más puro del Valle del Duero: el Parque Natural de Arribes del Duero.

Este es el punto más lejano al que se puede ir a lo largo de las orillas del Duero en España. Sólo Unamuno llegó tan lejos, a principios del siglo XX. Antes de nuestra llegada, sólo unas pocas cooperativas producían vino con la uva local Juan García, en pequeños viñedos. Sin ánimo de ser presuntuosos, se podría decir que comenzamos una revolución aquí.