Con frecuencia, los proyectos realizados dentro del marco de Erasmus+ u otras subvenciones tienen una vigencia limitada, y tras concluir el período de financiación, no se les otorga continuidad. Este hecho representa una pérdida de esfuerzos y recursos, incumpliendo así una de las premisas fundamentales de cualquier proyecto: resolver una necesidad y ser útil a lo largo del tiempo.
Para garantizar el verdadero éxito de los proyectos, es esencial que, una vez desarrollados y probados, se implanten de manera efectiva en las instituciones. Esto asegura que los recursos y aprendizajes se integren en la cotidianidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Esta integración implica que los proyectos formen parte integral de la metodología de enseñanza, del proyecto educativo del centro, de la programación general anual, de la programación de aula, e incluso del currículo. En el caso de entornos productivos, estos proyectos deben convertirse en una parte esencial de la cadena de producción o formación de los empleados.
Indudablemente, una de las razones fundamentales del éxito de los proyectos que han superado todas las etapas del estudio presentado en este documento radica en su capacidad para alcanzar la sostenibilidad y mantener un uso continuo. Este logro se debe a que fueron diseñados con el propósito de abordar necesidades genuinas, integrándolos efectivamente en las prácticas diarias de las instituciones para las cuales fueron concebidos.