Cuando se dispone de las áreas que es necesario trabajar en relación con las temáticas elegidas y se cuenta con los socios o colaboradores para embarcarse en el proyecto se trata de diseñar todas las etapas de acorde a las necesidades e inquietudes de todo el equipo. Este proceso requiere una colaboración intensa para que, aunque una institución sea la que lo lidere, se lleguen a acuerdos que todos asuman a la hora de llevar a cabo el proyecto.
En el caso de los proyectos Erasmus+ en primer lugar se deben revisar las directrices que establece el programa en cada edición para realizar el diseño teniendo en cuenta las características que considera de gran valor. En concreto en la edición 2021-2027 destacan los siguientes de forma general:
Protección, salud y seguridad de los participantes: en todos los proyectos se debe garantizar la gestión para que todas las actividades se lleven a cabo con las medidas de protección y seguros adecuados.
Multilingüismo: la finalidad de los proyectos es el uso y aprendizaje de las diferentes lenguas europeas facilitando así la movilidad de personas en todos los países de la unión europea.
Dimensión internacional: los proyectos implican la realización de actividades en otros países logrando que el impacto sea en todos ellos y pueda extenderse a más.
Reconocimiento y validación de competencias y cualificaciones: todas las actividades de aprendizaje y competencias adquiridas requieren ser reconocidas, facilitando así la cualificación de los profesionales y la mejora de las opciones de empleabilidad.
Comunicación sobre los proyectos y sus resultados para maximizar el impacto: la difusión y formación sobre las actividades y resultados del proyecto es clave para garantizar que se conocen y pueden ser utilizadas por una mayoría. Se busca el máximo número de beneficiarios finales de los fondos europeos invertidos en el proyecto.
Requisito de acceso abierto de Erasmus+ a los materiales didácticos: enlaza con la parte de difusión, todos los recursos y materiales deben ser abiertos para que se beneficie el máximo número de personas posible y que puedan transferirse y adaptarse a múltiples contextos.
Acceso abierto de Erasmus+ a investigadores y datos: al igual que la disposición de materiales didácticos abiertos, también es interesante la disponibilidad de los datos para facilitar la investigación.
En segundo lugar, conviene decidir el tipo de proyecto que se requiere según las necesidades detectadas: de movilidad para el aprendizaje, asociaciones, etc. La finalidad de cada acción es diferente y por ello es preciso revisar cada una de ellas para conocer a fondo qué implicaciones tienen y cuál se adapta mejor a lo que las instituciones buscan.
En el caso de los proyectos de movilidad la finalidad es realizar actividades de aprendizaje en otros países (estudios, cursos, prácticas en empresas, prácticas de observación, docencia, intercambios, etc.) bien sea de alumnado-aprendientes, profesorado o personal de la institución. El resto de las tipologías de proyectos implican unos objetivos y trabajo conjunto de varias instituciones de diferentes países con unos resultados tanto intangibles como tangibles que se implanten en los sistemas educativos.
En tercer lugar, es necesario revisar si ya existen proyectos similares en la Plataforma de Resultados de Proyectos Erasmus+ (PRPE+) que puedan transferirse al contexto de las instituciones que conforman este nuevo proyecto o si no hay nada desarrollado al respecto.
Además, en ese proceso de diseño no se puede perder de vista los recursos y actividades relacionados con el uso y formación en herramientas digitales para conseguir procesos más automatizados, cumplir con la prioridad de transformación digital que se busca desde la Comisión Europea y lograr que la competencia digital sea cada vez mayor. Para ello se pueden tomar como referencia los elementos que se señalan en la tabla que se muestra a continuación.
Con un buen conocimiento de los requisitos de la acción, para la que se quiere presentar el proyecto y de los posibles proyectos ya elaborados sobre la temática en la que se quiere trabajar, se comienzan a definir aspectos fundamentales en cualquier proyecto:
· Necesidades por resolver (en las instituciones, alumnado, profesorado, familias, etc.)
· Objetivos que se desean conseguir en relación con las necesidades identificadas.
· Actividades que van a permitir conseguir los objetivos: hitos, responsables y resultados esperados.
· Metodología y recursos para llevar a cabo las actividades definidas: herramientas de trabajo (colaboración, compartición de materiales y documentos, sitio web, etc.), comunicación y reuniones, comisiones de trabajo (gestión administrativa, selección de personas en las actividades, organización de actividades, seguimiento, difusión, evaluación, gestión de riesgos, etc.).
· Impacto esperado: determinar los indicadores que van a permitir medir el impacto de las diferentes actividades, resultados y procesos que se deciden en el proyecto. Esta definición es clave para poder valorar si lo que se está realizando tiene la repercusión deseada o es necesario realizar ajustes para que se puedan cubrir las necesidades y objetivos de partida.
Como resumen de los aspectos principales para tener en cuenta en la siguiente figura muestra los pasos necesarios para realizar un buen diseño del proyecto. En ella se muestran las tres fases principales: revisión de directrices Erasmus+, decisión sobre el tipo de proyecto a desarrollar y definición del proyecto en base a todos los factores que se han estudiado previamente y que se considera de gran importancia abordar.