Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad, y que en muchas ocasiones está asociado con otros trastornos comórbidos.
No todos los niños con el trastorno manifiestan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Varios de los síntomas de falta de atención o hiperactividad/impulsividad se presentan antes de los 12 años de edad.
Las personas con el TDAH pueden tener problemas para prestar atención, controlar conductas impulsivas (podrían actuar sin pensar en el resultado de sus acciones) o pueden ser demasiado activos. Aunque el TDAH no tiene cura, se puede controlar eficazmente y algunos síntomas pueden mejorar a medida que el niño va creciendo.
Decidir si un niño tiene trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un proceso de varios pasos. No hay un único examen para diagnosticar el TDAH y hay muchos otros problemas, como la ansiedad, la depresión y ciertos tipos de trastornos del aprendizaje, que pueden presentar síntomas similares.
Los niños con TDAH tal vez tengan síntomas de una, dos o tres de las siguientes categorías:
Falta de atención. Los niños con falta de atención (se distraen con facilidad) tienen dificultad para centrar su atención, concentrarse y mantenerse enfocados en una tarea. Tal vez no escuchen bien las instrucciones, se pierdan detalles importantes y no terminen lo que comenzaron. Es posible que sueñen despiertos o pierdan el tiempo. Quizás parezcan distraídos u olvidadizos y no recuerden dónde dejaron sus cosas.
Hiperactividad. Los niños hiperactivos son inquietos, movedizos y se aburren con facilidad. Tal vez tengan dificultad para sentarse quietos o permanecer callados cuando es necesario. Es posible que hagan las cosas a las apuradas y cometan errores por descuido. Quizás trepen, salten o jueguen violentamente cuando no deberían hacerlo. Sin querer, es posible que actúen de formas que molesten a los demás.
Impulsivo. Los niños impulsivos actúan demasiado rápido antes de pensar. Con frecuencia interrumpen, quizás empujen o agarren a otros y tengan dificultad para esperar. Es posible que hagan cosas sin pedir permiso, tomen cosas que no les pertenecen o actúen de forma arriesgada. Tal vez tengan reacciones emocionales que parezcan demasiado intensas para la situación.
Los profesionales de atención médica utilizan las pautas de la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico (DSM-5), de la Asociación Estadounidense de Siquiatría (American Psychiatric Association)1 para diagnosticar el TDAH. Este estándar de diagnóstico ayuda a garantizar que el diagnóstico y tratamiento de las personas con TDAH se realice de manera correcta. El uso del mismo estándar en todas las comunidades también puede ayudar a determinar cuántos niños tienen TDAH y qué impacto tiene esta afección en la salud pública.
Además de que se desarrolla el TDAH, puede surgir a la par otro trastorno que también comprometa la conducta del niño, puede ser el caso de tener Trastorno de oposición desafiante, trastorno de la conducta, trastornos del aprendizaje, o experimentar depresión, ansiedad, lesiones severas que puedan incluso poner en riesgo la vida del niño, por todas y más situaciones, debemos estar pendientes y brindar la atención y medicación o intervenciones médicas que sean las más aptas para la situación que se vive, así podremos lograr la mejor inclusión plena y efectiva de este grupo de niños, que han ido en aumento durante el paso de los años.
• Ubicar al alumno o alumna cerca del profesor o profesora, facilitando el contacto visual y la supervisión de las tareas, así como el control de los distractores. De esta manera podrá ayudarle a reconducir la atención con alguna señal no verbal cuando se distrae. Dicha señal será acordada previamente con el niño. (Por ejemplo: una determinada palabra, carraspear, golpear con los nudillos en la mesa…)
• Situarle entre compañeros y compañeras que le sirvan de modelo, le guíen en las tareas y le ayuden en el autocontrol personal. 10 • Organizar el espacio del aula posibilitando distintos lugares de trabajo: espacio para trabajo en grupo, espacio para trabajo personal, un lugar donde incluso se puede trabajar de pie o en el suelo.
• Utilizar de forma flexible dicha organización en función de las actividades y objetivos que se quieran alcanzar.
• Trasladar estímulos fuera de su campo visual (mapas, carteles, objetos atractivos). Esta medida reducirá las posibilidades de que otros estímulos visuales o auditivos distraigan al alumno o alumna de la actividad que está realizando en cada momento.
• Ubicar al alumno o alumna en un lugar donde las interferencias sean mínimas; por ejemplo, en la parte delantera de la clase, lejos de la ventana y de la puerta, de la papelera, etc.
• Proponer actividades significativas para el alumno o alumna, relacionadas con sus conocimientos previos o que tengan que ver con su vida cotidiana y que le susciten interés.
• Elaborar actividades que impliquen la participación activa del alumno o alumna. Las tareas deben estar organizadas al máximo. Deben ser cortas, graduadas en dificultad y en formatos simplificados para evitar el exceso de información que pueda exceder su capacidad de atención sostenida y generar aburrimiento.
• Fomentar actividades que impliquen trabajo conjunto de profesorado y alumnado.
• Posibilitar el aprendizaje dialógico: grupos interactivos, tertulias, etc.
• Potenciar el aprendizaje cooperativo, es decir, «aprender juntos alumnos y alumnas diferentes».
• Proporcionar pistas visuales que le ayuden a organizarse. Estas pistas, junto con un apoyo visual que actúe de recordatorio de las reglas o normas de convivencia en el grupo, deberán estar en lugar visible.
• Ofrecer información inmediata y precisa acerca de su rendimiento. Aplicar los principios de «menos es más» y «regular es mejor», y por otro lado que comprenda que es mejor hacer la tarea regular que no hacer nada, es decir que aprenda a valorar las aproximaciones y los progresos.
• Conocer su estilo de aprendizaje, sus preferencias y motivaciones, e introducir nuevos elementos metodológicos que le faciliten su motivación hacia el aprendizaje: dibujos, material manipulable, contenidos de su interés, nuevas tecnologías, etc.
• Se debe favorecer un pequeño descanso cada veinte minutos aproximadamente, o cuando se estime que su motivación ha descendido demasiado.
• Proximidad física y contacto ocular. Debemos asegurarnos de que el niño o niña nos está mirando.
• De una en una, de forma específica.
• Claras, concretas y cortas. De esta manera nos aseguramos de que el niño o niña comprende lo que le estamos indicando. Debemos huir de generalidades (como «pórtate bien») y del exceso de información.
• Lenguaje positivo. Es mejor decirle lo que debe hacer en vez de lo que no debe hacer (por ejemplo: «cuando termines la tarea, podrás empezar a jugar con tus compañeros» es mejor que «si no terminas la tarea, no jugarás con tus compañeros», o «habla en voz baja» en lugar de «no grites»)
• Una vez cumplida la instrucción se le debe elogiar inmediatamente.
• El tono debe ser emocionalmente neutro y meramente informativo.
Los niños y niñas con TDAH suelen mostrar dificultades de comportamiento o conductas perturbadoras dentro del aula, que vienen generadas por la propia sintomatología del TDAH. Tales como: interrumpir, moverse, no acabar sus tareas, estar distraído o molestar dentro del aula, provocar situaciones difíciles de manejar por el docente, pero que muchas veces son difícilmente evitables para el niño o niña. Para controlar estas situaciones es necesario tener en cuenta una serie de consideraciones y pautas, como las que se detallan a continuación.
• Favorecer una acción coherente y coordinada con todo el equipo docente.
• Establecer un ambiente organizado, con normas y reglas claras.
• Fomentar un mayor auto control por parte del alumno o alumna, de forma que le hagamos saber cuándo no está respetando las normas, antes de que los conflictos sean difíciles de controlar.
• Determinar de forma consensuada con todo el equipo docente las consecuencias del incumplimiento de las normas.
• Establecer consecuencias naturales. Ejemplo, si cuando salen de clase él o ella siempre quiere ser el primero y para ello se lleva por delante a quien encuentre, la próxima vez tendrá que salir al final para no tropezarse y practicar después hacerlo de forma ordenada.
• Dar indicaciones cortas, claras y concretas.
• Utilizar un tono firme, emocionalmente neutro y meramente informativo.
• Formular las normas en positivo (caminar poco, hablar bajito…), para enseñar conductas adecuadas.
• Trabajar a través de la educación emocional el miedo a fracasar, a no ser aceptado, a la inestabilidad que siente, a los cambios de humor, etc.
• Utilizar la comunicación asertiva y la empatía.
• Procurar que sienta proximidad afectiva potenciando las relaciones interpersonales y los vínculos sociales a través de juegos, trabajos en grupo, etc.
• Ayudarle a que conozca sus fortalezas y debilidades, concienciándole de sus capacidades y trabajando sus debilidades. Aprovechar también el trabajo en grupo para entrenar este aspecto.
• Consultar con el orientador u orientadora para determinar los puntos fuertes y débiles del alumno o alumna con TDAH con el que se está trabajando, para así poder ayudarle mejor.
• Realizar dinámicas grupales, con el objetivo de trabajar la cohesión y la inclusión de todos los miembros del grupo.
•Posibilitar que el alumno o alumna pueda ir conociendo y desarrollando un autoconcepto positivo de sí mismo.
• Cuidar el lenguaje que utilizamos, evitando mensajes negativos. Por ejemplo, decir: «Si ordenas tu mesa, podrás trabajar adecua- 17 damente» en vez de: «Eres un desastre, tienes toda tu mesa desordenada».
• Asignar al alumno o alumna un rol adecuado y positivo dentro del grupo, aprovechando sus fortalezas. Así por ejemplo, aprovechar sus conocimientos de informática para que ayude a sus compañeros.
• Anticipar las consecuencias de las conductas no adecuadas, dejando claro qué es lo que ocurrirá cuando se comporte de determinada forma.
• Evitar criticarle públicamente o ponerle en evidencia. Usar tono de voz neutro, no reticente ni sarcástico o irónico.
• Aceptar sus dificultades e identificar sus esfuerzos, valorándole cuando realiza algo bien.
• Ofrecerle mayor grado de confianza en su persona y en sus competencias.
• Potenciar las actividades que fomenten la integración del niño o niña.
• Intentar sustituir el verbo ser por el verbo estar. De esta forma no atacamos su autoestima, lo que hacemos es mostrarle la conducta correcta. Ejemplo: no decir «eres malo» sino «te estás portando mal».
El alumnado con TDAH se caracteriza por su inmadurez y su gran dependencia emocional. Se comportan en muchas ocasiones como alumnos y alumnas más pequeños, buscando el contacto más directo con el profesor o profesora a edades poco frecuentes, llamando su atención y necesitando sentirse arropados y protagonistas.
• Adaptar las expectativas conductuales, sociales y familiares a las características del niño o niña.
• Cuando el niño o niña se sienta demasiado frustrado como para terminar un trabajo, asignarle otra actividad menos complicada para que pueda experimentar algo de éxito antes de volver a la tarea original.
• Ir aumentando el nivel de exigencia de acuerdo con los resultados obtenidos.
• Trasmitirle expectativas positivas respecto a sus resultados, a través de mensajes positivos: «Pensamos y creemos que puedes hacerlo».
• Evitar la sucesión continua de situaciones frustrantes: actividades que no puede realizar, situaciones cotidianas que no puede resolver.
• Prevenir la frustración en las relaciones sociales, enseñándole a interpretar los códigos que las rigen y a actuar en consecuencia.
• Entrenar al alumnado a enfrentarse a las dificultades que encuentra al relacionarse con el entorno posibilitando situaciones en el grupo, creadas para este fin y mediadas por el adulto.
EN EL SIGUIENTE DOCUMENTO PODRÁS CONSULTAR TODO LO RELACIONADO A LA ATENCIÓN DE ALUMNOS CON TDAH, PRESENTA INFORMACIÓN MUY COMPLETA ACERCA DE TODAS LAS SITUACIONES QUE HAN DE MANIFESTARSE EN LOS DIFERENTES CONTEXTOS DEL ALUMNO, ASÍ COMO ESTRATEGIAS DE TRABAJO PARA NIVEL PRIMARIA, SECUNDARIA, MOSTRANDO LAS ÁREAS DE LENGUA Y MATEMÁTICAS CON ACCIONES DIDÁCTICAS A DESARROLLAR, POR OTRO LADO TAMBIÉN DA A CONOCER FORMAS DE EVALUACIÓN EFICACES EN ESTOS ALUMNOS, Y EL TRABAJO QUE LA FAMILIA DEBE DESEMPEÑAR.
EN LA SECCIÓN DE ANEXOS, NOS MANIFIESTA APOYOS PARA REFORZAR DICHAS ESTRATEGIAS PLANTEADAS A LO LARGO DEL DOCUMENTO.
- Deberes y tareas de estudio.
- Fechas de exámenes y sus contenidos.
- Fechas de entrega de trabajos.
- Libros que debe leer y fechas límite.
- Estado de ánimo.
- Relaciones sociales.
- Comportamiento - Esfuerzo
- Progreso académico
- Deberes
- Notas de exámenes
- Calidad de las tareas
- Valoración sobre nivel de atención
Es oportuno consensuar los criterios de trabajo entre la familia y el centro docente: refuerzo educativo, fragmentar las tareas, etc
. • Debe existir coordinación entre el centro docente y la familia. Es útil que la familia revise la agenda escolar del alumno o alumna diariamente.
• Utilizar fichas de registro de conductas en el aula, posteriormente serán analizadas por la familia en casa y se establecerán las consecuencias oportunas.
• Concretar las normas de comportamiento y los límites en casa. Establecer normas claras y respetarlas siempre.
• Establecer horarios de referencia concretos para el sueño, comidas, trabajo escolar, ocio, etc. Dichos Horarios que serán controlados por la familia del chico o chica.
• Es conveniente realizar un reparto de tareas entre los miembros de la familia para la supervisión y el control de los horarios y de las tareas del alumno o alumna.
• Trabajar con la familia para que el alumno o alumna aprenda hábitos de trabajo adecuados en casa: lugar, tiempos, materiales, etc.
• Buscar cierto éxito en la planificación y fragmentación de las tareas, evitando agobios de última hora.
• Poner énfasis en la importancia de la organización de un horario y estructuración del trabajo escolar en casa.
• Es conveniente trabajar la atención y la concentración previamente al estudio. Recomendar programas y ejercicios concretos.
• Enseñar a la familia a observar y a valorar los aspectos positivos del chico o chica.
• Establecer pautas, concretas y ajustadas en cada caso, de coordinación y de colaboración entre la familia y el centro educativo.
REFERENCIAS: