Una persona con una discapacidad motora es aquella que sufre de una manera duradera y frecuentemente crónica de una afección más o menos grave del aparato locomotor que supone una limitación de sus actividades en relación con el promedio de la población. Se debe conocer también que ésta cubre todos los trastornos que pueden causar deterioro parcial o total de las habilidades motoras, incluyendo la parte superior y/o inferior del cuerpo (dificultades para caminar, dificultad en el mantenimiento o el cambio de posición, y en la manipulación o la realización de determinadas acciones).
Afectación en extremidades, articulaciones huesos y músculos.
Daño que se origina en el cerebro (corteza motora cerebral) que se encarga de procesar y enviar la información de movimiento al resto del cuerpo, por lo tanto origina dificultades en el movimiento, sensaciones y control de ciertas partes del cuerpo.
Antes del nacimiento, durante el embarazo. Existen varias causas, algunas de ellas se deben a enfermedades infecciosas o metabólicas que puede tener la madre durante el embarazo, por incompatibilidad de los componentes sanguíneos de los padres, etc.
Aparecen en el mismo momento de nacer. Hay varias como en el caso anterior y alguno de estos ejemplos pueden ser la falta de oxígeno prolongada o la obstrucción de las vías respiratorias, daños en el cerebro en el momento del parto (daño con el fórceps, por ejemplo), la prematuridad del bebé, etc.
Aparecen una vez que el bebé ya ha nacido. Estas pueden ser de índole diferente, como por ejemplo, que el niño se contagie de enfermedades como la meningitis, que sufra alguna hemorragia cerebral, trombos, etc.
El habla es una actividad básicamente neurofisiológica que puede verse afectada por cualquier trastorno del sistema neuromuscular, por lo que algunos niños que presentan dificultades motoras tienen también problemas para comunicarse.
En algunos casos puede haber ausencia de lenguaje oral, especialmente en aquellos casos de problemas motores más complejos (tipos de parálisis cerebral). La ausencia de lenguaje oral puede ser debida a múltiples causas o razones, como por ejemplo: severas dificultades de articulación (anartria o grave disartria); por déficit cognitivo o nivel de maduración que no permite la emisión del habla con intencionalidad comunicativa; por problemas de la codificación de la información a nivel central (afasia); por problemas de audición asociados (hipoacusia, sordera); por problemas de interacción con el medio.
Presentar discapacidad motora equivale a tener un problema específico para la movilidad, el desplazamiento, el control postural o la manipulación, situación que nada tiene que ver con el procesamiento cognitivo o intelectual de la información
La presencia de discapacidad motora no implica dificultades intelectuales. Es muy importante diferenciar entre estas dos situaciones puesto que asociar la discapacidad motora con dificultades intelectuales, sobre todo en niños y niñas pequeños, equivale a confundir dos déficit de naturaleza muy distinta.
Accesibilidad: En los establecimientos destinados a un uso público se deben tener en cuenta una serie de aspectos físicos pensando en la gente con deficiencias motrices:
Acceso a las entradas
Puertas
Escaleras
Baños
Es importante realizar un diagnóstico temprano, el que debe ser realizado por un equipo de especialistas en dónde participen médicos de distintas especialidades: Neurólogo, Médico Fisiatra, Pediatra.
En la evaluación diagnóstica con fines educativos participan otros profesionales especialistas como: Kinesiólogo, Fonoaudiólogo, Psicólogo, Educadores, Terapeuta Ocupacional, etc. Según la especialidad, se aplicarán distintos instrumentos de evaluación. Es importante en el área de educación, la evaluación del nivel de desarrollo psicomotor del niño o niña, especialmente en los primeros años de vida (0 a 6 años).
Para detectar la presencia de dificultades motoras, se debe poner atención principalmente, al desarrollo psicomotor del niño o niña para determinar si existe algún grado de rezago en este aspecto o de compromiso motor. Se deben observar las condiciones motoras del párvulo (cómo se mueve, anda, salta, manipula, si se cae con frecuencia, etc), así como su aspecto físico (malformaciones, ausencia de algún segmento del cuerpo, movimientos extraños, ausencia de marcha, dificultad en el control de cabeza, tronco y extremidades), además del contacto que el niño o niña establece con el medio, el desarrollo del lenguaje, el desarrollo de la motricidad fina y de la motricidad gruesa.
Escala de desarrollo
Permite conocer el nivel de vida infantil, ofreciendo aquellos estímulos y prácticas de crianza y relación más apropiadas.
Permite extraer un índice de desarrollo motor, social, afectivo, cognitivo y lenguaje del niño.
La escala de desarrollo va más allá de poder reflejar la edad evolutiva o el índice de madurez mental del niño. Permite conocer los procesos que el niño está poniendo en juego cuando se enfrenta a los distintos ítems (pruebas y/o actividades específicas).
El indicador principal para reconocer la presencia de posible discapacidad motora, es conocer muy bien la secuencia del desarrollo psicomotor normal de los niños o niñas. Este será el parámetro de comparación para detectar un posible déficit motor. Si el desarrollo psicomotor de un niño o niña en particular se aleja del período en que se espera que aparezca la conducta motriz específica, será conveniente consultar con el médico pediatra o con el especialista (neurólogo, fisiatra).
El desarrollo es una combinación de eventos entre el área motora, sensorial, cognitiva y emocional, por lo que es importante tenerlas en cuenta como un conjunto a la hora de estimular al niño.
Para un estudiante que presenta discapacidad motora, enfrentarse a las actividades pedagógicas habituales como escribir,recortar,sentarse, comunicarse, acceder a sus materiales de trabajo, trasladarse en el aula y en la escuela… muchas veces representa un gran desafío que, de no contar con recursos humanos especializados, recursos materiales, ayudas técnicas y acceso a la tecnología, puede limitar o anular su participación,y, por ende, su acceso a las tareas escolares y al aprendizaje de contenidos académicos. Las principales adaptaciones son los cambios en el espacio físico o en el ambiente que faciliten el acceso y la movilidad. Las adaptaciones a realizar deben responder a las necesidades de cada estudiante en particular
Preparar los espacios físicos del establecimiento y del aula, de manera que se eliminen las barreras arquitectónicas, construyendo rampas o emparejando terrenos irregulares, ensanchando puertas, adaptando baños, poniendo barandas en las escaleras, gomas antideslizantes para facilitar la movilidad y el desplazamiento a los niños y niñas que utilizan silla de ruedas, bastones, muletas u otros elementos de ayuda para la marcha.
Privilegiar salas en el primer piso, donde permanezca el niño o niña, si el establecimiento no cuenta con rampa o ascensor.
Modificar la altura de tableros, espejos, perchas, para que puedan estar al alcance y ser utilizados por todos los estudiantes incluidos los niños y niñas con discapacidad motora.
Instalar tiradores de puertas y armarios para que puedan ser utilizados por niños y niñas que presentan dificultad en la manipulación.
Adecuar el mobiliario escolar de manera que el niño o niña con discapacidad motora pueda utilizarlo y trabajar junto con sus pares.
En el caso de niños y niñas con dificultad en la funcionalidad de las extremidades superiores (brazos y manos), se sugiere fijar el material a la mesa de trabajo, agrandar el formato de las actividades gráficas (dibujos), simplificar y crear material de apoyo, para facilitar la manipulación y la prensión de algunos instrumentos pedagógicos (lápices, pinceles, tijeras, plumones, etc.).
Para el uso del baño es necesario hacer algunas adaptaciones que brinden independencia al niño o niña, como: poner barandas laterales en la taza de baño, en dónde se pueda afirmar, especialmente en las transferencias de la silla de ruedas a la taza del baño.
Probar con diferentes adaptaciones en las prendas de vestir: reemplazar cierres o botones por velcro, utilizar botones grandes, usar ropa con elástico en vez de cierre.
Ubicar lavamanos a diferentes alturas (uno más bajo) y que considere el acceso de la silla de ruedas, poner el espejo inclinado para que permita al niño y niña en silla de ruedas mirar su imagen.
Contar con una llave adecuada en el lavamanos para ser manipulada con facilidad por niños y niñas que usen prótesis de brazo (gancho), o que tengan disminuida la fuerza muscular.
Tienen por objeto aumentar la capacidad de comunicación de las personas que presentan impedimentos para conseguir una comunicación verbal funcional.
Algunos alumnos con discapacidad motriz sufren problemas posturales (sobre todo al agacharse para escribir y al levantar la cabeza para ver el pizarrón y volver a su cuaderno; otros experimentan dificultades para detener lápices, pinceles y colores.
Colocar agujeros en rompecabezas, cuentos o utensilios escolares para facilitar su manipulación
Aumentar el grosor de los materiales pedagógicos (lápices, pinceles, crayones, etc.)
Contar con tijeras adaptadas para el uso con una sola mano o para personas zurdas.
Colocar bases antideslizantes en los diferentes materiales.
En el siguiente documento podrá encontrar una serie de materiales que usted mismo puede realizar. pp. 58-65
Los padres de familia de los alumnos con discapacidad motriz constituyen el pilar fundamental para la integración del alumno y su independencia. Es importante comprenderlos y guiarlos, porque desconocen qué pueden hacer y cómo ayudar a sus hijos.
Es importantes que dentro del hogar se formen hábitos de trabajo y estudio, de modo que repase lo visto en clase.
Brindar la oportunidad de que su hijo o hija participe de todas las actividades curriculares y extracurriculares que favorezcan el aprendizaje.
Permitir que el alumnos se haga responsable de los deberes u obligaciones que tiene asignados en el hogar.
Realizar las adecuaciones necesarias dentro del hogar. Poner rampas, adecuar el baño, dejar espacios amplios para que el alumno pueda moverse con libertad.
Dependiendo del grado de la discapacidad o la condición del alumno, sera la estimulación que se realizara.
A continuación, dejamos videos de algunos ejemplos.
MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE CHILE. (2007). “Guías de apoyo técnico-pedagógico: necesidades educativas especiales en el nivel de Educación Parvularia”, Discapacidad Motriz . Chile: MINEDUC.
Guzman, A. (s/f). La respuesta educativa a los estudiantes con discapacidad motora. junio 01, 2020, de Fundación MAFPRE Sitio web: https://www.oei.es/historico/inclusivamapfre/DIN_motoraR.pdf
CONSEJO NACIONAL DE FOMENTO EDUCATIVO. (2010). Guía didáctica para la inclusión en educación inicial y básica. Discapacidad Motriz. México: CONAFE.