De acuerdo al grado de limitación de la visión, se suele distinguir entre personas ciegas, que no obtienen información a través del canal visual; y personas con disminución visual, quienes en cambio sí la adquieren mediante dicho canal.
A su vez, dentro del grupo de personas con disminución visual hay diversas manifestaciones, las cuales se rigen de acuerdo al tipo de limitación, ya sea por agudeza o por campo visual. Esta clasificación no es exhaustiva, pero sirve a grandes rasgos para trazar una distinción entre los tipos de discapacidad visual más frecuentes.
En el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan baja visión.
Este tipo de discapacidad se muestra por una disminución total o parcial de la vista. Se debe tener en cuenta el campo visual (espacio visible con la mirada fija en un punto) y la agudeza visual (capacidad del ojo para percibir objetos).
Hay dos diferentes clasificaciones de la disminución de la vista que son:
Ceguera: Pérdida completa del sentido de la vista.
Disminución visual: pérdida parcial del sentido de la vista.
Los motivos que pueden ocasionar una limitación visual total o parcial se dividen de la siguiente manera:
· Causas previas al nacimiento (prenatales): se trata de una limitación visual hereditaria o congénita
· Causas durante el nacimiento (perinatales): se trata de una limitación adquirida al momento de nacer
· Causas posteriores al nacimiento (postnatales): se trata de una limitación adquirida a lo largo de la vida, y que puede darse por traumatismo, enfermedad o vejez
El diagnóstico es un proceso con carácter instrumental, que consiste en recopilar información para la elaboración de un tratamiento adecuado al caso, permitiendo una atención diferenciada. Se aplica con la aspiración de lograr un aprendizaje exitoso en los escolares y una integración laboral y social eficaz en los adultos con discapacidad visual. Toda la influencia del Diagnóstico y la utilidad de lo que se logre con él, debe posibilitar un desarrollo eficiente de la Educación y Rehabilitación del Discapacitado Visual. Necesitamos comprender la importancia del Diagnóstico. Éste implica establecer objetivos, recoger información, analizar, interpretar y valorar datos obtenidos para tomar decisiones adecuadas respecto a los sujetos evaluados. Dichas decisiones deben jugar un papel esencial en la elaboración de adaptaciones curriculares y laborales.
DIAGNÓSTICO OFTALMOLÓGICO.
La etapa de Diagnóstico está referida al conocimiento que necesitamos tener del alumno, antes de aplicar cualquier acción remedial. Es preciso que sepamos las causas de su ceguera, el grado de remanente visual si lo hay, si su trastorno visual es progresivo o estacionario, etc, datos que nos permitirán, por ejemplo, orientar el aprendizaje de la lectura y escritura. Por tanto es imprescindible el diagnóstico del oftalmólogo.
La evaluación del funcionamiento visual supone determinar de la manera más completa posible, cómo utiliza el sujeto su remanente visual, si lo tiene. La profesora e investigadora Natalie Barraga asegura que el funcionamiento visual es un comportamiento aprendido. Las experiencias visuales estimulan los conductos cerebrales, lo cual genera una mayor acumulación de recuerdos e imágenes visuales.
DIAGNÓSTICO VISUAL.
Se procura recoger primero, para el Diagnóstico, la mayor cantidad de información que pueda entregar la familia, amigos, profesores, compañeros, etc. Para luego proceder a hacer una evaluación formal por parte del Especialista en Educación de Ciegos.
La entrevista con la familia debe recoger la siguiente información:
a) Datos personales
b) Datos familiares
c) Datos ambientales
d) Datos clínicos
e) Datos del desarrollo
f) Datos escolares
g) Datos laborales (si corresponde)
h) Observaciones de interés sobre la deficiencia visual
Será de utilidad cotejar, en el caso de escolares, el listado de observaciones del profesor de aula “El ABC de la Dificultad Visual” de R.T. Jose, 1988; el que detecta apariencia de los ojos del alumno; signos en el comportamiento de posibles dificultades visuales; y quejas asociadas al uso de la vista.
DIAGNÓSTICO PSICOLÓGICO.
Otro profesional que aporta interesantes antecedentes a la acción del profesor especialista, es el psicólogo, el cual medirá sus capacidades intelectuales en los aspectos verbal, lógico y manual, entregándonos un coeficiente de inteligencia, como también podrá informarnos sobre la presencia de trastornos emocionales.
El psicólogo posee un método científico que permite hacer supuestos o hipótesis del caso, decidir qué evaluar (variables), cómo (métodos), con qué (técnicas) o dónde (ámbito de aplicación).
DIAGNÓSTICO PSICOPEDAGÓGICO.
Si el niño o joven es un ciego reciente y ha tenido una escolaridad son necesarios todos los informes que profesores y psicopedagogos puedan hacernos llegar. Al ingresar el ciego al proceso debe ser sometido a un completo Diagnóstico Psicopedagógico por parte del Especialista en Educación de Ciegos, en los aspectos sensorial, motriz y cognitivo.
En lo sensorial se evaluará:
a) Audición
- Identificación de sonido
- Discriminación
- Localización
- Seguimiento
- Ecolocación
- Sombra
b) Tacto
- Identificación de objeto
- Discriminación
- Textura
- Forma
- Tamaño
- Temperatura
- Peso
c) Olfato
- Identificación de olor
- Discriminación
d) Gusto
- Identificación de sabor
- Discriminación
e) Visión remanente
Uso de visión mediante Examen de Eficiencia Visual Funcional de N. Barraga.
En lo motriz se evaluará:
a) Cinestesia
- Equilibrio
- Giros
- Memoria muscular
- Postura
- Marcha
b) Psicomotricidad
- Fina
- Gruesa
Prueba de Desarrollo Psicomotor I y II Infancia
c) Examen Postural
En lo cognitivo se evaluará:
a) Desarrollo conceptual
- Conceptos corporales
- Conceptos espaciales
- Conceptos medioambientales
- Conceptos de acción
- Conceptos de medida
- Conceptos propios de Orientación y Movilidad
b) Memoria
- Resolución de problemas
c) Generalización
d) Comprensión espacial
- Mapas mentales
Debido a la carencia o limitación de visión, el bebé con discapacidad visual recibe información limitada acerca de las cosas y las personas que lo rodean, pues las experiencias con el entorno son importantes para que desarrolle una imagen de sí mismos y del mundo que lo rodea.
Estimular al bebé a manipular los objetos a su alrededor.
Colocar objetos que suenen cerca de donde se encuentra acostado o sentado el bebé, de tal forma que mueva las manos y pies y éstos suenen.
Motivar al bebé para mover sus manos y encontrar objetos que suenen cerca de él. Cuando se le dé objetos sonoros, motivarlo a que los golpee entre ellos o en la mesa.
Ponerle telas de texturas diferentes en el cuerpo y motivarlo para que las toque o se las quite.
Estimular al niño para que hable.
Hablarle al bebé y cantarle con frecuencia.
Imitar los sonidos que hace el bebé.
Colocar sus manitas en los objetos mientras la madre dice el nombre del objeto.
La educación preescolar es una etapa de especial trascendencia para el desarrollo intelectual, la formación moral y el logro de la autonomía en niños de tres a cinco años.
Las adecuaciones a las actividades tienen que efectuarse de forma individual, tomando en cuenta las características específicas de cada alumno, para lo cual se requiere consultar los resultados de la evaluación funcional visual.
El alumno con discapacidad visual debe ser incluido en todas las actividades planeadas para el grupo. Sólo tiene que ponerse mayor énfasis en animar su participación, alentar sus logros y adaptar la actividad si muestra dificultades o se aísla.
Si se trata de una actividad que implique desplazamiento, conviene ubicar cerca a un compañero del que pueda tomarse del hombro para correr o caminar o bien colocar algún papel u objeto grande de color llamativo en el lugar al que tiene que dirigirse.
Cognositivo
Relaciones entre la actividad simbólica (imitación, imagen mental, juego, dibujo y lenguaje) y las habilidades del pensamiento (asociación visual y auditiva, memoria visual y auditiva), relaciones que se establecen por medio del juego.
Psicomotor
Sustituir las referencias visuales por referencias auditivas, táctiles u olfativas (por ejemplo, tal vez ubica que se encuentra cerca de la escuela cuando siente el olor de alguna planta), de acuerdo con el grado de disminución de la visión.
Psicosocial
Dirigirse con la expresión verbal o gestual de los gustos, los afectos y las emociones del niño. La respuesta del instructor a las expresiones del alumno debe ser de aceptación y acompañarse de muestras de afecto, por ejemplo: palmadas afectuosas o ademanes afectivos con expresiones como “tú puedes”, “bravo”, “así se hace, campeón”, “adelante” o “qué bien lo haces”.
Los alumnos con discapacidad visual pueden efectuar la mayoría de las actividades propuestas para el nivel de primaria. Requieren sólo algunos apoyos específicos.
En el área de español se menciona en primer lugar el sistema de enseñanza para alumnos que padecen ceguera total o cuya vista no es suficiente para utilizar la escritura en caracteres comunes.
En el área de matemáticas se exponen algunas recomendaciones generales para su enseñanza, así como el manual para el uso del ábaco, el cual se diseñó para personas con discapacidad visual pero puede utilizarse en actividades grupales.
Ceguera
Hacer uso del sistema Braille.
Baja visión
Se puede enseñar a leer y a escribir a los alumnos con baja visión por medio de los caracteres normales.
Conviene averiguar qué les favorece para ver mejor: tamaño de letra, iluminación, contrastes (por ejemplo, letras azules en papel amarillo), distancia del libro y posición de cabeza y ojos en relación con objetos, personas y libros.
La educación secundaria le representa un gran reto, porque necesita materiales de apoyo adecuados, como libros en Braille, audiolibros, materiales con letras ampliadas, atriles, tiposcopios e iluminación apropiada. Incluso algunos compañeros pueden apoyarle en actividades que se le dificulten.
Colocar hojas de plástico de diferentes colores encima del libro para resaltar los contrastes.
Las láminas de cartón cortadas por los renglones ayudan a marcar táctilmente el espacio de escritura. Los tiposcopios también se pueden usar para la firma.
Son diferentes tipos de lupas, lentes especiales con prismas o telescopios individuales que amplían la imagen para facilitar la lectura y la escritura.
Acomodar al alumno en el salón de clases en función de sus necesidades de iluminación, e incluso utilizar una lámpara de mano que alumbre su cuaderno. Para reducir la iluminación pueden usarse gorras, sombreros o lentes oscuros.
La regleta permite al alumno escribir en sistema Braille, y el punzón se compara con su lápiz.
Sirve para realizar cálculos.
Tabla con una base de alambre para corral. Al pintar con crayola, el niño ciego puede sentir lo que ha trazado.
Tubo de metal, palo o vara que posibilitan percibir los obstáculos en el camino y evitar accidentes.
Los padres de familia de los alumnos con discapacidad visual constituyen el pilar fundamental para la integración del alumno y su independencia. Es importante comprenderlos y guiarlos, porque desconocen qué pueden hacer y cómo ayudar a sus hijos.
Cuando guíes al alumno con discapacidad visual o le muestres el camino para llegar a algún lugar, camina un paso adelante de él. De esta forma, sentirá los desniveles del camino antes de dar cada paso. Pídele que te tome del brazo a la altura del codo o del hombro, si lo prefiere.
Enseña al niño ciego a colocar el brazo con la palma de la mano hacia afuera enfrente de su cara, aproximadamente a 15 cm de distancia del rostro, para prevenir golpes o heridas en la cara, a causa de obstáculos como un árbol muy bajo o una rama doblada.
Instruye al niño ciego para que coloque una mano con la palma hacia adentro enfrente de sus genitales, con el propósito de evitar lastimarse con algún mueble o un material punzocortante.
Al caminar, conviene que el alumno explore el espacio que pisará por medio de pequeños toques con la vara en el piso o suelo: uno del lado izquierdo de su cuerpo, uno al centro y uno del lado derecho. De esta forma, le será posible detenerse o esquivar los obstáculos que advierta.
Para ubicar un objeto cercano en el suelo, el niño ciego debe ponerse en cuclillas y realizar un rastreo de medio círculo desde el espacio más cercano a su cuerpo hasta donde alcance a estirar la mano, sin mover los pies.
Para lograr una mayor autonomía de los niños con discapacidad visual, se recomienda a los padres:
No dejar ningún objeto en el piso, sobre todo en los pasillos.
Avisar al niño si se cambian los muebles de lugar y acompañarlo en un recorrido para que se oriente en la nueva organización del espacio.
Acomodar la ropa del niño siempre en el mismo lugar y en un mismo orden.
Poner una marca con una textura específica en el cajón de los objetos personales del niño y de esta forma facilitarle su localización.
Se utiliza normalmente en la comida. Consiste en indicar al niño dónde se localizan las cosas tomando como referencia el reloj. Por ejemplo: el vaso está a las doce, la tortilla a las tres y el plato a las seis.
Al servir agua de una jarra a un vaso, el niño coloca el dedo índice ligeramente dentro del vaso, de tal forma que sienta cuando el el vaso se llena.
En caso de no contar con los materiales de trabajo, los padres de familia puede elaborar unos casero, dejaremos un documento en donde puede obtener esta información. pp. 56-66
MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE CHILE. (2007). “Guías de apoyo técnico-pedagógico:
necesidades educativas especiales en el nivel de Educación Parvularia”, Discapacidad visual . Chile: MINEDUC.
CONSEJO NACIONAL DE FOMENTO EDUCATIVO. (2010). Guía didáctica para la inclusión en educación inicial y básica. Discapacidad visual . México : CONAFE.