Es la dificultad o imposibilidad de utilizar el sentido del oído. En términos de la capacidad auditiva, se habla de hipoacusia y de sordera.
Hipoacusia: Pérdida auditiva de leve (ligera) a moderada (media); no obstante, resulta funcional para la vida diaria; siendo necesario el uso de auxiliares auditivos, entre otros elementos para optimizar los restos auditivos.
Sordera: Pérdida auditiva de severa a profunda, donde la audición no es funcional para la vida diaria aun con auxiliares auditivos.
Sensorial: medio o externo.
Conductiva: oído medio
Mixta: combinación de las anteriores.
UNILATERAL O BILATERAL.
Esto se debe a que la afección se puede dar en un solo oído o en ambos, y el grado puede variar de igual forma.
Edad de aparición:
Pre, Peri o Postlocutiva, esto quiere decir que puede aparecer o desarrollar antes, durante o después de la edad en que se adquiere el habla y la comunicación de la persona. En el caso de ser PRE es porque fue de nacimiento o durante los primeros 2 años, si es PERI entonces fue durante su etapa de adquisición del habla, y en el caso de ser POST entonces se da de los 6 años hasta en edad adulta o durante la vejez.
Causas:
Prenatal: Problemas renales de la madre, ingesta de medicamentos ototóxicos, afecciones del sistema nervioso, enfermedades de la madre durante el embarazo, carga genética.
Perinatal: anoxia, hipoxia, uso de fórceps
Postnatal: traumatismos, fiebres, medicamentos, enfermedades virales.
Además existe la posibilidad de que la discapacidad auditiva puede ser Congénita o adquirida. Pues puede desarrollarse por los propios genes del ser humano debido a que familiares o los propios padres tengan dicha discapacidad, aunque también puede ser que, a pesar de los que padres manifiesten dicha condición, los hijos no la presenten.
En el caso de ser adquirida pueden ser muchas las causas, puesto que puede darse en un accidente la pérdida del sentido del oído, o que alguna enfermedad o medicamento pueda causar dicha condición.
Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, en su artículo 2 fracción VI, define a la persona sorda como aquella que tiene alguna deficiencia del sentido auditivo que le limita a sostener una comunicación y socialización regular y fluida en lengua oral y reconoce tres grupos de sordos: los sordos señantes, los hablantes y los semilingües.
Las personas sordas señantes son todas aquellas cuya forma prioritaria de comunicación e identidad social se define en torno a la cultura de una comunidad de sordos y al uso de la lengua de señas como primera lengua. Las personas sordas hablantes son todas aquellas que asumen la lengua oral como su primera lengua, sin importar cómo o cuándo hayan quedado sordas y aunque no pueden sostener un diálogo en dicha lengua se esmeran por mantener su vida e identidad social cultural dentro de su comunidad originaria (la de los oyentes).
Las personas sordas semilingües son todas aquellas que no han desarrollado a plenitud ninguna lengua, debido a que quedaron sordas antes de consolidar una primera lengua oral y a que no han tenido acceso al aprendizaje de una lengua de señas.
El desarrollo de un niño o niña con discapacidad auditiva (sordo o con pérdida auditiva) no es distinto del que siguen los niños y niñas oyentes, ya que el impacto de la disminución en la percepción auditiva se circunscribe a la limitación en el acceso a los estímulos sonoros así como, en ocasiones, a la falta de interés relacionada con ello. Sin embargo, no altera el ejercicio de funciones intelectuales, siempre y cuando se adquiera algún sistema de comunicación que funcione como vehículo del pensamiento.
Un aspecto que sí recibe un impacto considerable es el desarrollo de la lengua oral que se ve influido en mayor o menor medida por el nivel de la pérdida auditiva y por la interacción de esta condición personal, con condiciones de los contextos familiares, escolares y sociales que favorecen o restringen el aprendizaje, la participación y el desarrollo integral de los niños y las niñas con discapacidad auditiva.
Los primeros años de vida son de suma importancia para que un niño pueda lograr un óptimo desarrollo del lenguaje, de su capacidad de aprender, de su sistema motor; más aún cuando presenta alguno de los factores de riesgo mencionados. La identificación de una pérdida auditiva en los primeros años de vida, junto con una orientación a los padres, puede ayudar a que el niño reciba la estimulación necesaria que le permita desarrollarse adecuadamente.
Enseguida se mencionan algunas conductas que tú o los padres pueden observar para saber si el niño pudiera tener un problema auditivo:
• Un niño pequeño que después de los dos meses no muestra sobresalto ante cualquier ruido
del ambiente.
• Suele hacer mucho ruido cuando juega.
• Un niño que al año de edad no balbucea o no voltea ante sonidos familiares.
• Un niño que a los dos años da la impresión de que sólo entiende órdenes sencillas si no está
mirando.
• Un niño que a los tres años no es capaz de repetir frases de más de dos palabras.
• Un niño que, cumplidos los cuatro años, no sabe platicar espontáneamente lo que pasa.
• Cualquier niño que hable mal y que no se le entienda lo que dice a partir de los cuatro años.
• Cualquier niño que tenga frecuentes infecciones en el oído.
• Dice mucho “¿Qué?”.
• Al llamarle no responde siempre.
• Le cuesta seguir las explicaciones en clase.
• Está distraído.
• Está pendiente de lo que hacen sus compañeros e imita lo que hacen los demás.
• Habla poco y mal y con frases sencillas.
• Confunde palabras similares.
• Se resfría a menudo.
• Se queja de dolores de oídos.
• Respira con la boca abierta.
• Oye pitidos y ruidos.
• No hace caso a sonidos ambientales (lluvia, el trinar de los pájaros).
• Se pone tenso cuando habla.
• No controla la intensidad de la voz.
• Cuando trabaja en silencio, hace ruidos con su propio cuerpo.
Algunas de las pruebas son específicas para la valoración de la hipoacusia pero otras son las mismas que se aplican para evaluar el desarrollo cognitivo, social o lingüístico de cualquier otro niño.
Es indispensable controlar al máximo las condiciones de recepción de los mensajes por parte de los niños con sordera. Se deben evitar interferencias sobre los resultados debido a dificultades en la simple transmisión de las consignas en las pruebas lingüísticas.
Para ello, se aconseja :
– Realizar las pruebas de lenguaje en óptimas condiciones acústicas.
– Controlar antes de empezar el buen funcionamiento de las ayudas protésicas.
– Facilitar la lectura labial con buena iluminación, colocación correcta del hablante y buena dicción (uso de la Palabra Complementada si se trata de un sistema habitualmente utilizado en el entorno )
– Recurrir a la presentación escrita cuando el contenido y las habilidades del niño lo permitan.
PEDIATRÍA
1.1. Exploración física-neurológica
1.2. Estudio radiológico
1.3. Estudio serológico
1.4. Estudio genético
1.5. Estudio endocrino – metabólico
Tabla 1. Factores de riesgo asociados a hipoacusia neurosensorial y/o conductiva
Tabla 2. Evaluación pediátrica
Tabla 3. Estigmas físicos asociados a la hipoacusia.
Tabla 4. Diagnóstico genético
PRUEBAS DE LENGUAJE ORAL
1. Observación y análisis de las conductas comunicativas
2. Prueba de Lenguaje Oral de Navarra Revisada (PLON-R)
3. Escalas Reynell de desarrollo de lenguaje
4. Test Illinois de aptitudes psicolingüísticas (ITPA)
5. Exploración del lenguaje comprensivo y expresivo (ELCE)
6. Registro fonológico inducido
7. Test de inteligibilidad
8. Test de vocabulario en imágenes de Peabody (TVIP)
9. MacArthur. Inventarios del desarrollo comunicativo
10. Test de conceptos básicos de Boëhm
11. TSA. Desarrollo de la morfosintaxis en el niño
12. Batería de lenguaje objetiva y criterial (BLOC y BLOC screening)
DESARROLLO PSICOMOTOR, SOCIAL, COGNITIVO Y LINGÜÍSTICO-COMUNICATIVO
1. Escala de desarrollo psicomotor de la primera infancia Brunet Lèzine.
2. Escala Bayley de desarrollo infantil (BSID )
3. Inventario de Desarrollo Battelle
4. Escala McCarthy de aptitudes y psicomotricidad para niños (MSCA)
5. Escala de Leiter Revisada
6. Escala de inteligencia para preescolar y primaria (WPPISI)
7. Escala de inteligencia de Weschsler para niños – IV (WISC-IV)
8. Matrices progresivas de Raven. Escala de color
ESCOLARIZACIÓN
APRENDIZAJE LECTURA Y ESCRITURA
1. Evaluación de los procesos lectores (PROLEC y PROLEC-R)
2. Evaluación de los procesos de ecritura (PROESC)
3. Escala Magallanes de lectura y escritura (EMLE-TALE 2000)
4. Test de dictado
A continuación se encuentran documentos publicados con el fin de dar a conocer las estrategias educativas para la atención y desarrollo óptimo de los alumnos con Discapacidad Auditiva, con el fin de que pueda consultarlos y buscar las estrategias más adecuadas y que respondan a las necesidades del alumnos que se atiende, en lo que respecta a esta área.
Hay una enorme variedad de material, pero siempre debemos buscar el adecuado para cubrir las necesidades del alumnado que se atiende, es así que se pueden utilizar metodologías o medios de comunicación siempre y cuando sean efectivos y óptimos para el desarrollo de la persona sorda.
Padres, familiares y aquellos cercanos a la persona o alumno con discapacidad auditiva siempre serán de gran ayuda, puesto que todos forman parte importante del desarrollo y aprendizaje del mismo.
Los niños con discapacidad auditiva no siempre consiguen aprender a hablar, pero muchos de ellos con ayuda de su entorno aprenden poco a poco facilitando así sus relaciones con sus pares, docentes y su familia, pudiendo desenvolverse como cualquier otra persona.
Es muy importante que los niños con discapacidad auditiva tengan determinados estímulos que favorezcan el desarrollo de su lenguaje hablado, por eso que jueguen con otros niños de iguales condiciones es fundamental ya que entre ellos lograran realizar un lenguaje que poco a poco irá fluyendo y mejorando.
Siempre es bueno escuchar consejos de personas con discapacidad auditiva mayores, ya que ellos pueden guiar y enseñar como hicieron para aprender a comunicarse y hablar. Se pueden buscar centros específicos que ayuden en éste tipo de situaciones, y compartir con otras personas las evoluciones y progresos del niño.
Los niños con discapacidades auditivas necesitan que se les hable siempre de frente, y que en todo momento se esté comunicado con ellos así sabrá como buscar a sus padres en el momento necesario. Si el niño se desenvuelve en un ambiente cálido y armonioso, seguramente se sentirá incentivado a progresar