El embarazo, parto y puerperio son momentos muy importantes para nosotras y para toda la humanidad. Descubrimos una nueva faceta de nuestra personalidad a la vez que educamos un ser humano que lleva la semmilla del futuro del planeta.
La psicología evolutiva ya ha comprobado científicamente la importancia de los primeros años de vida en la formación de nuestra personalidad y carácter. Lo que recibimos de nuestros padres cuando somos niños resulta determinante para nuestra futura capacidad de entrega en el mundo que nos rodea.
Podemos evitar los comportamientos agresivos, la violencia, o la falta de comunicación que se dan tan a menudo entre padres e hijos en nuestra sociedad actual?
Podemos acompañar a seres con elevada autoestima, que estén en contacto con sus emociones y con su cuerpo y que sepan expresar lo que quieren y lo que son sin miedo?
Si, y la clave esta en vivir el proceso del desarrollo del ser con la máxima consciencia. Desde el primer momento, la concepción.
Además, es fundamental encontrar los recursos necesarios que, durante el embarazo, el momento del parto y a lo largo de los primeros años de la vida del bebé, nos permitan dar al niño la calidad y la cantidad de amor que realmente necesita para que pueda asumir su crecimiento de forma armoniosa e entegral.
La educación de nuestros hijos puede significar una oportunidad única de cuestionarnos las ideas preconcebidas sobre las formas de crear vínculos. Nos brinda, además, la posibilidad de abrirnos a una búsqueda existencial genuina, a un recorrido interio que nos puede llevar a ser más conscientes de nuestros propios procesos internos y apoyar el desaroollo de seres más libres.
Aprovechemos esta gran oportunidad que nos da la vida!
Principios de la Educación Consciente (Aletha Solter)
Los padres conscientes satisfacen las necesidades de contacto físico de sus niños y saben que no los van "estropear" o a "malcriar" de esta manera.
Los padres conscientes aceptan toda la gama de emociones de sus hijos y los escuchan sin juzgarlos, permitiendo las expresiones de sus sentimientos. Se dan cuenta de que no pueden prevenir toda la tristeza, la rabia o la frustración de sus hijos, y no intentan parar las manifestaciones de sus sensaciones dolorosas, expresadas a través del llanto o las rabietas.
Los padres conscientes ofrecen el estímulo apropiado en función de la edad de sus hijos, y confian en la habilidad de sus hijos para aprender a su manera y a su proio ritmo. No intentan apresurer a sus hijos rápidamente hacia nuevas etapas en su desarrollo.
Los padres conscientes ofrecen motivación a sus hijos para que aprendan nuevas habilidades, pero no juzgan sus logros con críticas o "alabanzas evaluativas".
Los padres conscientes pasan tiempo todos los días con sus hijos, dándoles su completa atención. Durante este tiempo especial y cualitativo, observan, escuchan, responden, y participan en el juego de sus hijos (cuando son invitados), pero evitan dirigir sus actividades.
Los padres conscientes protegen a sus hijos contra los peligros, pero no intentan prevenir todos los errores, problemas, o conflictos de sus hijos.
Los padres conscientes animan a sus hijos a resolver sus problemas de forma autónoma y les ayudan solamente cuando están necesitados. No solucionan los problemas de sus hijos para su propia satisfacción.
Los padres conscientes fijan fronteras y límites razonables, dirigen suavemente a sus hijos hacia comportamientos aceptables, y consideran las necesidades de todos cuando solucionan un conflicto. No controlan a sus hijos con sobornos, recompensas, amenazas, o castigo de ninguna clase.
Los padres conscientes saben cuidar de sí mismos, y son honestos con sus porpias necesidades y sentimientos. No se sacrifican hasta el punto volverse resentidos.
Los Padres conscientes se esfuerzan en darse cuenta de las maneras en las cuales su propio dolor de la niñez interfiere con su capacidad para ser buenos padres, y hacen esfuerzos conscientes para evitar pasar sus propias desdichas a sus hijos.