Al principio, fue una situación como miles. Rápido, hay que encontrar la mejor forma de que la escuela siga existiendo ¿mails? ¿Whatsapp? ¿Classroom? ¿Edmodo? ¿qué es eso? Hay que sostener el vínculo, eso es lo más importante. Gente, fíjense esta app, está buenísima. No puedo, no llego, no doy más, tengo que atender a mi familia también. Agradezcamos que nuestro problema sea no llegar a conocer todas las herramientas con las que contamos. Sí, veamos las desigualdades que se hicieron más evidentes con esto.
En medio de todo “esto” que de a poco se fue sedimentando, mientras nos habituábamos a edificar sobre un terreno de permanente cambio, Andrea Villariño nos hizo llegar un proyecto hermoso: “Tus profes te leen. Zona Sur”, organizado por el equipo de Prácticas del Lenguaje del CIIEs, Región 2. Primero, nos conmovieron los objetivos de esos videítos literarios que podían llegar volando como recurso a los celulares más remotos, festejamos la acción de unión comunitaria. Luego, empezamos a asociar ideas, a situar la propuesta en nuestra escuela y se inició la reformulación, nuestra propia versión inspirada en la original, pero con otros propósitos.
Privilegiados con un muy alto porcentaje de vinculación entre estudiantes y escuela, una gran necesidad de la comunidad era la humanización de las comunicaciones. La añoranza del aula, las cámaras apagadas de estudiantes, la lejanía de los que tal vez más nos necesitaban. Una profe de Prácticas del Lenguaje y otra de Inglés pensamos en algo para hacer, algo que no tuviera nada que ver con las obligaciones diarias y lo pensamos con el efecto aún fresco de “Tus profes te leen”: ¿cuántas veces nos quedamos con ganas de incluir algún texto amado en nuestros programas? ¿cuántos compañeros de otras áreas quisieran recomendar un texto que tampoco suelen incluir en sus contenidos? ¿Y qué mejor forma de entusiasmarse con un texto que ilustrándolo? Así surgió “No te pierdas este texto” en la secundaria del Nere Echea de Lanús.
Entonces, lanzamos una doble convocatoria: por un lado, a profes que nos mandaran audios con textos breves que tuvieran muchas ganas de recomendar a estudiantes y familias; por otro, a alumnos que quieran ilustrar, editar fotografía, pintar, esculpir o realizar cualquier clase de representación artística registrable en una imagen. La recepción de voluntarios y voluntarias fue instantánea y la devolución de la comunidad una vez lanzado el primer episodio fue cálida, agradecida y entusiasta. Tuvimos, además, una madre ilustradora, una ex alumna editando imagen, un futuro alumno de secundaria dibujando y seguimos teniendo, seguimos haciendo, escuchando, viendo, vinculando y compartiendo.
Cada episodio semanal circula por Whatsapp, por el canal de Youtube de los talleres extracurriculares, por el Instagram institucional y se registra en un Padlet. Y como una continuidad de esta divulgación, compartimos la experiencia ya por fuera de la comunidad de nuestra escuela con la ilusión de que siga caminando la idea, sin que importe mucho desde quién parte y hacia quién llega, sino como un bálsamo que se recomienda de boca en boca, de escuela en escuela y de casa en casa. Háganlo. Así o diferente. Porque sí, es un simple proyecto de promoción de la lectura, pero también es un modo de vincularnos profes, estudiantes y comunidad escolar, por un costado menos rutinario aunque con el mismo genuino entusiasmo que nos produce la docencia y con los nervios que siempre nos condimenta lo nuevo ¡Se siente tan bien en estos días difíciles!
Dejamos el enlace de esta maravillosa propuesta
https://padlet.com/talleresdelnere/87bmjk6mq3tznksw