El 17 de mayo pasado no fue un día ordinario, falté a clase al igual que otros cuatro compañeros; Priscila, Nacho, Félix y Gregorio. Nos reunimos a las cuatro de la tarde en la casa de la única mujer del equipo y de ahí encaramos hacia la estación del Belgrano Norte. Una vez en el tren, nos ubicamos en el furgón y hasta retiro estuvimos meta charla y comiendo manzanas. Fue rápido y tranquilo.
Se estarán preguntando ¿a qué va este pintoresco grupo a retiro? Y la respuesta es para tomar otro tren, pero esta vez con rumbo a Córdoba. Mis compañeros y compañera fuimos seleccionados, después de postularnos, para ser parte de la Argentina Train Jam, viajar a la capital del fernet y el cuarteto y hacer un videojuego en el camino.
¿Suena loco? Pues es más loco de lo que suena y se imaginan.
Ya todos sabemos que es una jam de videojuegos, gente que ama los videojuegos y otros que solo son curiosos, se juntan y durante dos o más días a diseñar y programar, y crean un prototipo de videojuego. Ok, a esto sumémosle un vagón de tren, restémosle horas de desarrollo y tendremos como resultado la Argentina Train Jam.
Este evento tiene sus orígenes en Estados Unidos; fue la desarrolladora de videojuegos Adriel Wallick la que tuvo la idea de hacer una jam a bordo de un tren que cruce todo el país para llegar a la GDC, la Game Developer's Conference, la conferencia de videojuegos más grande del mundo.
En 2017 Blas Ingiulla idea hacer una versión local del evento con la ayuda de FUNDAV, la Fundación de Videojuegos Argentinos, Trenes Argentinos y el Instituto de Medios Avanzados, gráficos y electrónicos, Image Campus. Es así que se lleva a cabo en septiembre de 2017, la primera Argentina Train Jam con destino a la EVA Córdoba, la Exposición de Videojuegos Argentinos en Córdoba.
Y allí estábamos los cincos, para nada nerviosos, muy emocionados y motivados, listos para armar grupo y comenzar a desarrollar. Después de todo el trámite para abordar y una vez acomodados, se hicieron las presentaciones protocolares pertinentes y comenzó la carrera. Teníamos 18 horas para desarrollar un prototipo de videojuego cuyo tema principal debía girar en torno al concepto de “adaptación”.
Priscila, Nacho, Félix y yo hicimos grupo con un músico que andaba volando por ahí y después de desechar algunas ideas y repartirnos las tareas, comenzamos a programar nuestro juego, “Alister”. Gregorio, muy valientemente, tomó la posta de hacer equipo con dos desconocidos, un músico y un muchacho que se había ganado el viaje en un sorteo que hizo LatinCloud, sponsor de la Jam.
Las 18 horas se convirtieron en 21 horas gracias a que una parte del recorrido se encontraba inundado. Durante las primeras diez logramos tener los núcleos de los juegos, el resto del tiempo lo utilizaríamos para el diseño e implementación del arte. Y así fue. Pese a que solo se podían conectar 7 notebooks por turno para cargar; pese a que la mayoría veníamos de laburar todo el día; pese a que el comedor cerró a las 11 de la noche y ya no había donde comprar alfajores, pudimos terminar los prototipos. No voy a hablar de los juegos que hicimos, si quieren jugarlos esperen a que les peguemos una pulida más y sigan este link http://fundav.com/argentina-train-jam-cordoba-2019/
Lo digo muy humildemente, la capacidad de producción, organización y administración de recursos y tiempo que demostramos fue perfecta. Si bien hubo momentos en los que los nervios apuraban porque parecía que no íbamos a llegar, pudimos terminar nuestros prototipos sin mayores contratiempos. Tan bien nos fue que tuvimos tiempo para una siesta antes de llegar, matear con otros jammers, cantar al son de los ukuleles y hacer fiesta con los sángüches de milanga que sobraron.
La experiencia de participar en un evento así es imposible de reflejar cualquiera sea el medio. Me quedan muchas cosas para contar, sobre la EVA, sobre los juegos, sobre Córdoba, sobre el hostel, etc., pero nadie que no haya intentado participar en la Train Jam, merece leerlas o escucharlas. Por eso les propongo que estén atentos y atentas a los eventos próximos, jam, talleres, charlas, zapadas lúdicas, que se realizan durante el año y procuren participar ya que gracias a eventos así podemos conocer gente grosa, proyectos loquísimos, estudios de desarrollo nuevos, ganar contactos…
No esperemos a que nos cuenten cómo fue, tenemos la posibilidad y la obligación de ser protagonistas de esta nueva era en la que el videojuego emerge como una herramienta todoterreno. Una era en donde hacer jueguitos está colaborando con la salud, la educación y la investigación en áreas que muy pocos hubieran podido pensar. Una era en la que saber crear, diseñar, administrar, implementar y vender son capacidades muy buscadas en cualquier sector y rubro.
Recuerden que la movida sigue su curso y no espera a nadie, o nos subimos al tren o nos quedamos en retiro… Si no somos nosotros, serán otros… Yo no pienso quedarme y espero tener mucha compañía.