En una ceremonia solemne y concurrida, se llevó a cabo la firma de la escritura mediante la cual el Banco de la República vende las tierras necesarias para la ampliación de la Plaza Mayor de Medellín a Valorización. Esta transacción asegura la transformación urbanística de la capital antioqueña. El valor de las tierras vendidas asciende a 17 millones, 19 mil 527 pesos con 32 centavos. El documento destaca la participación destacada del docfor Carlos Gómez Martínez en el evento. Su discurso resalta la importancia de mantener un orden moral en la sociedad y destaca el compromiso del pueblo antioqueño con su desarrollo y bienestar progresivo. Carlos Gómez Martínez enfatiza que la ampliación de la Plaza Mayor de Medellín es un hito significativo en el progreso de la ciudad.
El Profesor López de Mesa, presente en calidad de testigo, destaca la importancia histórica de Medellín y la Plaza Mayor. Hace referencia a los conquistadores y fundadores de la ciudad, resaltando su carácter peregrino y progresista. López de Mesa hace un llamado a los presentes, incluyendo a Carlos Gómez Martínez, a recordar que la casa consistorial del primer cabildo y la Plaza Mayor han sido escenarios de eventos trascendentales en la vida de Antioquia y la República. En resumen, la firma de la escritura entre el Banco de la República y Valorización asegura la ampliación de la Plaza Mayor de Medellín. Carlos Gómez Martínez, a través de su discurso, resalta la importancia de mantener un orden moral y destaca el compromiso del pueblo antioqueño con su desarrollo. Su participación, junto con la del Profesor López de Mesa, enfatiza la relevancia histórica de la Plaza Mayor como un lugar emblemático para la vida de Antioquia y la República. Tener en cuenta también en cuenta el trabajo en el proyecto de la carretera Panamericana.
"Importantes declaraciones concedió a la redacción de BANCARIA el gerente del Banco de la República en Medellín, doctor Carlos Gómez Martínez. En ella hace planteamientos de la mayor trascendencia y actualidad sobre temas que se refieren a la remodelación de la Plaza de Berrío, a la jornada de los cinco días bancarios, la importancia de la carretera Panamericana y otros no menos calificados.
Gómez Martínez es ingeniero de profesión y en esta actividad ha cumplido meritorias tareas que bien justamente destacan su nombre. Por largos años fue gerente de las Salinas de Zipaquirá, del Banco de la República, y durante su periodo se adelantaron iniciativas de grande importancia.
El señor Gómez Martínez está considerado como uno de los más eminentes banqueros del país. Ello coincide con la experiencia que ha acumulado en los largos años en que ha desempeñado distintas posiciones.
En Medellín, en la actividad del Banco Emisor, y más propiamente como persona versada en asuntos financieros, sus opiniones son tenidas en la mayor consideración. De ello podrán darse cuenta los lectores de BANCARIA al considerar los conceptos que aquí la persona que nos ocupa como personaje central de la presente edición.
¿Cuáles son las bases para el ensanche o remodelación de la plaza de Berrio?
¿Cuáles serían las características del nuevo edificio del Banco de la República?
Es interesante contestar hoy -11 de agosto- este cuestionario cuando justamente se cumplen cuatro años de haberse firmado la escritura de compra de los edificios Matilde y Mercedes, cuyos terrenos se destinaban a construir el nuevo edificio del Banco, porque el local en que estamos pertenece a la Bolsa de Medellín. Los cuatro años han servido para pensar mejor y más en grande sobre Medellín, como verdadera ciudad, superando el mezquino concepto del costo de "la vara de tierra", propio de un pueblo grande pero contrario a la magnificencia de una moderna ciudad. Los alcaldes de Medellín han tenido en mientes esta idea, principalmente los últimos a partir de Jorge Restrepo Uribe, como Arango Tamayo, Moreno Restrepo y Mora Londoño.
El propósito del Banco de la República al presentar el anteproyecto para su nuevo edificio en la ciudad de Medellín obedece, primordialmente, al deseo de sus directivas de hacer un aporte al embellecimiento de la ciudad. En este estudio se consideró como factor determinante una posible ampliación hacia el costado sur del actual parque de Berrio para lograr la constitución de una plaza cívica, digna y austera, que esté conforme con la importancia de Medellín.
Para lograr este propósito, el volumen del edificio se integró con dos elementos predominantes por su valor histórico y tradicional: la Iglesia de la Candelaria y el Monumento a Berrío, siguiendo las normas establecidas por la Oficina de Planeación en sus estudios sobre renovación urbana de este sector de la ciudad.
El proyecto contempla el emplazamiento del nuevo edificio del Banco de la República sobre el costado norte de la calle Ayacucho, entre las carreras Bolívar y Palacé. El área restante de esta manzana se destinaría a la ampliación del parque de Berrio, cuya unidad con la superficie actual se lograría mediante el paso subterráneo de la calle Colombia entre las carreras anteriormente mencionadas.
Recomienda además el proyecto presentado, la eliminación de servidumbres causadas por estacionamiento de vehículos y paradero de buses estudiando las circulaciones tangenciales y periféricas. Como único elemento dentro del tratamiento sobrio que requiere la plaza, debe conservarse el Monumento a Berrío, ubicándolo en forma tal que permita una mejor apreciación de la escultura. El conjunto de la plaza debe tratarse con una superficie dura que, prolongada a través del pórtico del edificio del Banco, contraste con la zona verde proyectada.
Como solución de continuidad de la plaza cívica, se estudió un primer piso libre que permita una transparencia norte-sur, colocando las dependencias propias del Banco en el segundo piso. Únicamente se contemplan tres puntos fijos de circulación vertical del edificio sobre el nivel del primer piso. La perspectiva así lograda remataría en una pequeña zona verde situada en la esquina de Ayacucho y Palace.
La relación volumétrica del estudio de la nueva plaza determinó una altura total de setenta y cuatro metros para el edificio. El área total construida será de 17,156 metros cuadrados distribuidos así: dos sótanos, el primero de los cuales se destinará al estacionamiento de los vehículos de los inquilinos del edificio; primer piso libre; prolongación de la plaza; dos pisos destinados a las funciones del Banco y atención al público; un piso cultural el cual constará de sala de exposiciones, salones de conferencias, cafetería y terraza jardín. Sobre la plataforma anteriormente descrita se levantará la torre para oficinas de renta.
La estructura ha sido estudiada en forma que permita el empleo de grandes luces en el sector Bancario mediante elementos de concreto post-tensionado. La torre se apoyará únicamente sobre cuatro columnas exteriores y un núcleo central antisísmico, siguiendo el mismo criterio de estructura post-tensionada. Con este sistema estructural se logra total flexibilidad de distribución eliminando columnas interiores y permitiendo acomodar cada piso a las necesidades de los futuros inquilinos.
La concepción arquitectónica y el anteproyecto completo se deben a los arquitectos del Banco de la República, señores Álvaro Cárdenas, Francisco Bacaraldo y Heriberto Castilla.
En cuanto al debatido tema de los cinco días bancarios, ¿cuál es su concepto? ¿Beneficia a la industria bancaria, a los empleados? ¿En qué forma esa nueva jornada repercutiría en la industria y el comercio?
Este problema se ha planteado repetidas veces en años anteriores a la Superintendencia Bancaria y al gobierno. Si no recuerdo mal, los gerentes de los bancos han estado concordes en su opinión favorable a la semana bancaria de cinco días consecuencia de la complejidad de la vida moderna. Esta práctica se ha generalizado, incorporando el día sábado al llamado fin de la semana, como lo muestra el Manual "Bank and Public Holidays Throughout the World" que anualmente edita el Morgan Guaranty Trust Company de Nueva York. Las razones tenidas en cuenta son:
Las operaciones que tienen lugar durante el despacho bancario de los días sábados, por dos o tres horas, no comportan una verdadera necesidad para el público y, en cambio, implican para los empleados de los bancos un fuerte trabajo de seis a ocho horas en condiciones muy desfavorables.
Por esta circunstancia, los empleados de los bancos demoran su salida a almorzar en dicho día, la que ocurre entre las tres y las cuatro de la tarde, habiendo demostrado la experiencia que a dichas horas los empleados, aunque no todos, pero sí muchos, no se dirigen a sus hogares como debiera ser, sino que se dedican a ingerir licor durante las horas restantes de la tarde y la noche, causando esto un alejamiento del hogar y un grave perjuicio para la salud de los mismos empleados ya que no tienen el descanso debido y requerido por sus arduas labores.
Es útil a la sociedad fomentar la vida de familia para la buena educación de los hijos en sus diversos órdenes, moral y físico, mediante la amena camaradería que se logra en paseos campestres, excursiones, deportes, actos religiosos y culturales o de índole caritativa, cosas difíciles de lograr si no se estimulan y facilitan en el gremio de los trabajadores.
La atención constante y la labor asidua de los empleados bancarios requiere en verdad un descanso organizado que facilite la recuperación de las fuerzas mentales y físicas, tan difícil de lograr cuando, como sucede generalmente entre nosotros, el descanso consiste en una simple y rutinaria dejación del trabajo.
Hay que pensar en mover la gente que se aglomera en ciudades como Medellín, donde faltan sitios de recreación al aire libre. Si se propicia la parcelación de fincas a la vera de nuestras carreteras y a los empleados se les da facilidades para adquirir un pegujal, enseñándoles a trabajar la tierra en pequeñas granjas, los sábados y los domingos serían verdaderos días de salud. Piénsese en lo que significan en Antioquia las vacaciones de Navidad y se comprenderá lo útil de un desplazamiento sabatino de las familias de los empleados. Esto sería más útil que los clubes sociales.
Para corregir muchos defectos de nuestra educación del carácter y propiciar la economía familiar, deberíamos organizar la enseñanza de variadas formas de artesanía casera, para el beneficio económico de la familia y su unidad, haciendo grata las veladas y reuniones del hogar como sucede en Europa. Así podríamos producir artículos para vender a los turistas.
El cierre de los días sábados estimularía el comercio al detal en almacenes y tiendas, siendo los empleados bancarios y sus familias clientes obligados de tales días.
Está probado que las ventas en almacenes son más abundantes en tiempo y horas de vacaciones y que nadie sufre perjuicio por no haber bancos abiertos los sábados y los domingos. Cualquiera que conozca bien el caso de Antioquia y particularmente el de Medellín puede saber que entre el 24 de diciembre y el 6 de enero no ocurren transacciones comerciales y que los almacenes aumentan sus ventas en los días precedentes a las vacaciones de Navidad. De igual modo, el comercio se desarrollaría en los cinco días de la semana bancaria acrecentándose en los días sábados.
Conviene sí que se eliminen los cierres intempestivos (puentes) que ocasionalmente se autorizan.
Los bancos deberán estimular y facilitar el sistema de consignación nocturna, para mayor seguridad y comodidad de sus clientes y, con la cooperación del público, dar cada día más confianza a la cuenta corriente y al pago por cheques, sancionando ejemplarmente el mal manejo de las cuentas. El pago por cheques contribuye a mermar los riesgos en el manejo de dinero para las compras en el comercio.
¿Cuál será la importancia de la carretera Panamericana sobre la región que cruza en nuestro país? ¿Qué otras zonas se beneficiarán? ¿En qué estado están los trabajos de esta vía?
Hay que distinguir entre la denominada carretera Panamericana por la Ley 121 de 1959 y el sistema suramericano de carreteras que, con toda propiedad, integrarán en el futuro la gran vía. Solamente en Centroamérica y Panamá puede hablarse de "la carretera Panamericana".
Se ha definido que la carretera Panamericana es o debe ser la vía automoviliaria que una todo el continente de norte a sur, enlazando las capitales de los diversos países, las ciudades más importantes y los núcleos de mayor actividad económica.
Esta definición corresponde exactamente a la vía que, a lo largo de Centroamérica y Panamá, conecta a México y Norteamérica con la América del Sur. Basta con la simple observación del mapa del continente para darse cuenta de que tanto en la América del Norte como en la América del Sur, la carretera Panamericana tiene que derivarse en un sistema de vías, puesto que una sola no podría servir tan extensos territorios.
Es fácil comprender que la solución, en consecuencia, debe buscarse con una ruta o vía troncal y las derivaciones que por sí mismas tengan importancia semejante a la principal. Por esta razón, al llegar a Suramérica, es decir, al entrar a Colombia, la carretera Panamericana tendrá forzosamente que cumplir un triple objetivo separándose en ramales así:
Primero: La Ruta Central, por la vía más corta hacia Bogotá y el oriente colombiano, siguiendo un rumbo sureste continuo hacia el Amazonas, para llegar a Brasilia y Río de Janeiro y empalmar con el sistema vial del Brasil y con los de las repúblicas suramericanas hasta Buenos Aires.
Segundo: La ruta del Caribe, que por Montería sigue a la Costa Atlántica, enlazando los puertos de Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Riohacha con Caracas, por el gran puente del Lago de Maracaibo.
Tercero: La ruta del Chocó que vaya también a Bogotá y a través de los departamentos occidentales de Colombia, a Buenos Aires por las repúblicas de Ecuador, Perú, Chile y Argentina y también a Rio de Janeiro y a las capitales de Bolivia, Paraguay y Uruguay.
Cada una de estas rutas debe aportar a la vía principal en Panamá el mayor volumen de tráfico de carga y pasajeros y rendir el más amplio beneficio económico, sirviendo las zonas más densamente pobladas, sin alargamientos y desvíos costosos, puesto que el transporte es el objetivo de toda vía de comunicación.
LA RUTA CENTRAL
a) En su trazo general entre Panamá y Bogotá es el eje natural noroeste-sureste que conecta el punto de convergencia de las rutas marítimas mundiales -el Canal de Panamá con la capital de Colombia y en su prolongación llegaría, en la hoya del río Amazonas, a los límites entre Perú y el Brasil, ramificándose en el sistema vial de estos países.
b) En Bogotá se incorpora al sistema automoviliario del oriente colombiano (Cundinamarca, Boyacá y Santanderes) y sobre el río Magdalena al ferrocarril y a las carreteras que siguiendo el río van al norte y al sur de la República (Caldas, Tolima y Huila).
c) Pasa por Medellín, centro geográfico de Antioquia cuya importancia social y económica sobra ponderar, en donde se enlaza con la carretera que desde La Pintada, en el río Cauca, va por encima de la cordillera Central de los Andes al bajo Cauca hacia Cartagena y Barranquilla cruzando los departamentos de Córdoba, Bolívar y Atlántico. La carretera de Medellín, Puerto Berrio, Barrancabermeja, San Vicente, Bucaramanga y Cúcuta, la conectará también con Venezuela, acortando grandemente la distancia entre Caracas y Panamá y sirviendo asimismo los intereses de ambos Santanderes.
d) En la ciudad de Santa Fe de Antioquia - Puente del Paso Real se empalmaría con el sistema vial del occidente remontando el Cauca hacia el sur. Hay que tomar en cuenta que después del Magdalena el Cauca es la riqueza natural más grande que tenemos los colombianos como vía de comunicación. En un país tan montañoso como el nuestro, una vía por sus márgenes de declive insignificante, que no llega al tres por mil, que atraviesa casi todo el territorio occidental de la república de sur a norte, con la mitad de los habitantes del país a sus orillas, con todos los climas a corta distancia, es una verdadera bendición que debemos apresurarnos a aprovechar.
El aporte de carga y de pasajeros que a la vía central panamericana darán los departamentos de Antioquia, Caldas, y el Valle, hacia Panamá y el bajo Atrato, puede medirse tomando en cuenta la población interconectada que es la más densa de Colombia y las industrias que en toda la zona recorrida por el Cauca florecen continuamente. Esta vía del río Cauca significa más para los departamentos occidentales que el ferrocarril del valle del Magdalena. Además de la carga entre terminales tendrá un voluminoso tráfico local.
LA RUTA NORTE O DEL CARIBE
e) El ramal del norte de la carretera Panamericana, derivado de la central en las vecindades de Chigorodó, iría a conectar los puertos colombianos del Mar Caribe y los departamentos de nuestra Costa Atlántica, ampliamente poblada e industrializada. En su razonamiento continuo por esta costa llevaría su influencia a Venezuela y recibiría de esta república incalculables beneficios así como del encuentro, a su paso, con todas las vías de comunicación que por el oriente de la.
BANCARIA"