Estos accionamientos son los más comunes que nos vamos a encontrar.
Principalmente en este mundo de las puertas de garaje los encontraremos de dos clases, electromecánicos e hidráulicos.
Convierten el movimiento giratorio del motor eléctrico en el movimiento lineal que necesitamos para abrir y cerrar la puerta, mediante un sistema de piñones, engranajes y tornillos sin-fin.
Principalmente por su tipo de construcción suelen ser de uso residencial o semi-intensivo, aunque algún fabricante asegura tener modelos de uso intensivo, suelen ser motores de corriente continua. Los encontraremos con bloqueo o sin bloqueo, incluso con finales de carrera, encoders, etc, etc.
El motor eléctrico hace girar una bomba que inyecta o extrae un aceite hidráulico de un pistón, de este modo se obtiene el movimiento lineal deseado. La ventaja de estos motores es que son más silenciosos que los electromecánicos, tienen menos vibraciones y están principalmente pensados para usos intensivos, aunque también los hay residenciales.
Igualmente los hay sin bloqueo, o con bloqueo, aunque en este caso al poder regular las válvulas, algunos fabricantes nos ofrecen versiones con bloqueos en los dos sentidos o solo en uno.