El verde. ¿Que color tan peculiar no? ¿Que color tan representativo? ¿Que color tan poco valorado no?
Al iniciar nuestro viaje, luego de varias idas y vueltas,la travesía tomo un rumbo nuevo, y nos preguntamos: ¿Por que no comenzamos a observar todo aquel color que nos rodea y nos acompaña en nuestra vida cotidiana?
Pero claro con una mirada diferente, una mirada que nos haga reflexionar en cualquier momento del viaje. Y desde allí nuestras perspectivas tomaron un color diferente; el color de la esperanza, el color del optimismo, el color de la naturaleza, EL VERDE. Ya nada era lo mismo, hasta el mas simple detalle nos sorprendía , todo comenzaba a inclinarse a nuestro favor y el viaje comenzaba a tomar color. ¿Increíble no? increíble como un color tiene tantas formas de expresarse por nuestras hermosa ciudad. Observar con detalle fue nuestra herramienta a utilizar, observa ese detalle, ese detalle que evadíamos día a día en nuestra vida cotidiana. Hasta llegamos al punto de preguntarnos: ¿Que tan ciegos estamos? ¿Cuanta bolilla le damos a lo que nos rodea?
Intensificamos toda observación a cada verde que se nos atravesaba en el camino, a todo jardín, a todo parque nutrido de verde, a todo bosque, a todo mural. A ese verde de las hojas, del pasto, de todo musgo... Un color que nos persigue en todo momento pero nosotros nunca le echamos ni un simple vistazo significante.
A medida que recorríamos la ciudad con los ojos bien despiertos, nos fuimos topando con diversas imágenes que nos atrapaban a cada uno de los integrantes, claramente a cada uno le iban sucediendo diferentes sensaciones por el cuerpo. Pero en ese instante, un paisaje perfecto nos movilizo, ese era el estadio del Club Atlético Excursionistas, en cual este llevaba consigo un ambiente raro pero bien de barrio...
Luego de estar observando este mítico club de "El Bajo Belgrano", recogimos nuestras mochilas y seguimos viajando.
Nuestra ultima parada del color verde eran los lagos de Palermo. Este maravilloso parque, ubicado en la Av. Ernesto Tornquist 80, en el barrio de Belgrano.
No podiamos creerlo, estabamos ante ese hermoso parque, que nunca supimos apreciar, ya que siempre que ibamos era para realizar ejercicio. Una pena realmente que solo registramos las cosas cuando nos lo proponemos.