Aquí me encuentro. Con muchas dudas, sin solución. Considero un trabajo muy interesante, es mas, estaba entusiasmado con la idea de salir a recorrer buenos aires con otros ojos. Ir a tomar fotos y compartir momentos únicos con mi grupo. Con el correr de los días, ese entusiasmo se fue perdiendo, ya que no encontrábamos una idea que nos convenza. Todo era preocupación hasta que a Ramiro, mi compañero de aventuras y de grupo, se le ocurrió la brillante idea de ver a la ciudad de diferentes colores. Esta se basaba en fijar la mirada en las cosas que nos cruzábamos mientras caminábamos.
Este era solo el principio de la travesía...
Ahora si, con la idea en la cabeza, salimos a recorrer la ciudad...
11:45 de un miércoles, salimos del colegio y vamos caminando para el lado de los lagos de Palermo. Pensamos en el lugar con mayor cantidad de arboles posible. Mientras caminábamos nos topamos con el club Excursionistas, un club situado en la calle La Pampa. Este club tiene como color principal el verde. Yo entreno a dos cuadras de ese club y nunca me había parado a observar con detenimiento los murales que se encuentran en las paredes del club. ¿Qué loco no, caminar todos los días por las mismas calles y no haber registrado los murales? En mi opinión, yo creo que esto se debe a que no valoramos la ciudad en la que vivimos Uno solo sale a la calle para llegar a oro lado, nunca para recorrer. Yo solo fui a los museos en excursiones, nunca por interés propio. En cambio cuando viajo a otro país, lo primero que intento es ir a los museos. ¿Que mas importante que la historia de un país?
Luego de pasar y admirar estos murales, llegamos a los lagos de Palermo, lugar donde habitúo con frecuencia, ya que voy a realizar ejercicio ahí. Nunca registré que era una de las zonas con mayor verde de la ciudad. Solo voy, hago ejercicio y vuelvo a mi casa. Al ir con otro propósito me di cuenta lo bello que esa zona. Lo comparo con Central Park, y no se con cual me quedo. Es una decisión complicada, y esto te lo digo ahora que supe mirar los lagos con otros ojos. A cualquier porteño que le preguntes te va a decir sin pensarlo Central Park , y no lo juzgo. Pero a continuación le preguntare y a valorado lo suficiente los lagos, y dudo que lo haya hecho.
Luego de visitar los lagos de Palermo, la aventura continuaba. Siguiente parada; Nuñez. Cuna del color rojo, gracias a el club River Plate y Defensores de Belgrano. Fuimos en busca de murales directamente, ya que en la ciudad es difícil encontrar paisajes rojos. Como no encontramos mucho y no nos convencía, fuimos al barrio de la Paternal. Barrio que conozco muy bien ya que he jugado en Argentinos Juniors durante un año. Este barrio es el opuesto a Belgrano. Casas bajas, humilde y silencioso. Lugar clave para vivir en familia, aunque es un poco oscuro de noche.
Casi finalizando el viaje, nos dimos cuenta de la monotonía del color gris, que se repetía en todos lados al que íbamos. Esto es lo que tiene vivir en una ciudad, no podemos esperar que sea todo alegre. Igualmente yo creo que gracias a esta repetición del color gris, hace que resalte mucho mas los colores como el verde o el rojo.
Ya con todas las fotos recolectadas, yo sentía que estaba listo para empezar a escribir y dejarse llevar.
El viaje ya estaba llegando a su fin...
Y se acabó finalmente esta aventura. Esta bella travesía que tuve junto a mis dos amigos y hermanos Ramiro y Bruno.
Sinceramente, no sentí este trabajo como una obligación, ya que disfruté hacerlo y ademas me deja otra mirada de la ciudad, que perdurará en mi hasta que me muera. Me deja un aprendizaje, que cuando le contaba a mis papás, no podían creer que estaba hablando del colegio con semejante entusiasmo.
Termino este trabajo lleno de experiencias vividas gracias a este trabajo, que tanto estrés me causó al no tener una idea. Pero una vez que concretamos esa idea, me pareció fabuloso.
Ahora solo falta que te guste tanto como nos gustó a nosotros hacer este trabajo.