Dudas, y dudas y mas dudas. Eso era yo en el preciso instante de tomar rumbo en este viaje...
Propuestas revoloteaban por mi cabeza pero ninguna tenia sentido, ni autoridad a la hora de proponerlas. Mi antes por mi parte fue difícil y frustrarte, porque llegar al punto de exprimir mi cerebro para buscar una idea brillante sin que a nadie se le ocurriera lo mismo.
Muchas veces sentí indignación porque no podía encontrar el tipo de trabajo que quería realizar, sumado a las propuestas que escuchaba que me agobiaban. Yo no quería ser el grupo básico que utiliza el camino mas corto y fácil para concretar "la Bitácora", yo no quería ser el típico que va por el lado de observar a Buenos Aires como "los pobres y "los ricos" Yo no iba a caer en la tentación de ser básico, yo iba por encontrar algo donde sienta que vamos a llegar a buen puerto... Y fue de un momento a otro donde empece a observar, a caminar de otra manera lo habitual, a entender Buenos Aires de otra manera. Por momentos sentí que era un pájaro por nuestra ciudad, pero no convencía. Por momentos pensé como seria un perro observando la ciudad, pero lo básico seguía estando. Hasta que una idea bajo del cielo y todo se convirtió en verde,rojo y gris. Y le pregunte a mis compañeros :
¿Por que no comenzamos a observar todo color que nos rodea pero con atención?
Todo venia cuesta arriba, mi ilusión volvía a brotar. Y ademas llegaba el día de la travesía...
Comencé a recorrer con mis compañeros en busca de algo, ese algo que me llame la atención. Llegue al Bajo Belgrano, un lugar donde transito casi todos los días de mi vida, pero siempre desinteresado de lo que me rodea.
Pero este momento ya no era lo mismo, comencé a darme cuenta que poco interés le daba al ambiente donde me suelo trasladar. Observaba a cada lado con cara de asombro, comentándoles a mis compañeros cosas que nunca había visto y siempre las pasaba de lado.
Verde y mas verde me envolvía y sumado a todas las sensaciones de asombro. Se sumaba el factor del recuerdo, cada paso que hacia se me venia a la memoria momentos que pasaba con mi padre cuando iba a ver a Excursionistas, y se me venia a la mente una canción---------------->
Luego de admirar los alrededor del Club Excursionistas, cada vez me iba maravillando mas con la ambientación verdolaga, luego me encontré con bosques, los Bosques de Palermo, era increíble como todo tenia una estructura, como se utilizaba los arboles alineados al rededor de la carretera o como utilizaban las enredaderas para ambientar. Pero lo que nunca me había puesto a observar es el simple hecho de como un espacio tan natural, es dejado de lado, sin tener un cuidado constante, y como el pasto ya no era tan pasto, y era una combinación de tierra con una mínima hierba.
Pero es muy interesante la estructura que mantiene este Bosque, como cada árbol esta puesto simétricamente a través del lago, y como las tonalidades verdes se acoplan, formando un hermoso paisaje.
Tomamos nuestras mochilas y seguimos calle adentro, mientras iba pensando en el resultado de nuestro viaje... Hasta que luego de veinte cuadras, cambio todo, sentía como que de un momento para el otro mis ojos establecieron un filtro.
Ya no era todo tan verde como creía, el verde se comenzaba a distorsionar e imágenes rojas empezaron a llevarse mi atención.
En tan solo minutos mis observaciones cambiaron rotundamente y todo aquello verde que me asombraba dejo de tener el papel principal y comencé a observar todo lo rojo que me rodeaba. Rojo por aquí rojo por allá. Desde un mural a una flor.
Lo que mas me sorprendió que el trayecto desde barrio River hasta la cancha de Defensores de Belgrano, es que ese color verde tan significativo que se encontraba por la zona de los Bosques y de Excursionistas, desaparecía para comenzar a predominar el color Rojo.
La ciudad se teñía de roja de diversas formas, con sus murales hasta el simple detalle del color de las flores.
Y para colmo para agregarle mas color a mis observaciones, llego el día de visitar la cuna de grandes jugadores de fútbol; "La Paternal". Si ya me había quedado fascinado con todo lo que rodeaba a clubes de barrio como Defensores de Belgrano y Excursionistas, Paternal era la descripción perfecta de barrio.
Todo era increíble y mas increíble... Como cada pared describe poco a poco su historia, como con tan pocas palabras poder describir a un barrio hermoso.
Esta es mi segunda oportunidad de visitar La Paternal, pero esta vez fue de una forma diferente, en un clima adecuado para poder sentirme parte de este. Paternal que bello lugar por conocer, pero que lugar tan poco valorado por el turista. La sensación al ingresar allí fue de admiración, admiración de como se vive allí, me sentía tranquilo y atento a todo detalle, me sorprendió que eran todas casas bajas que nunca perdían la temática del lugar, al igual que sus locales, hasta el mas mínimo detalle del metro bus que tenia estampado diseños del Club Argentinos Juniors... Un barrio cálido y bien humilde, que parecía estar triste, pero claro el color rojo le daba esa alegría a un distrito tan poco transitado.
Pero cuando tomamos nuestros bolsos para dar por finalizado el viaje, sentí como que nos faltaba algo por agrega... Ese algo era un color muy común en nuestra ciudad, que abunda por todo lugar que transites... El mismísimo GRIS.
Un color que al observarlo rápidamente me di cuenta que rompía con todo diseño y paisaje de Buenos Aires, un color que en vez de alegría, traía aburrimiento y tristeza en todo aspectos. Pero es un color que por mas insulso que parezca, indirectamente hace que todo color lleno de alegría como el rojo y verde, resalte sobre los demás...
...esta aventura esta llegando a su fin, y me asombra mirar hacia atrás y pensar en todo el proceso realizado, como esta gran travesía hizo que por mi cuerpo trascurran diversas sensaciones y sentimientos; el fracaso, alegría, asombro, orgullo,tranquilidad y muchas corazonadas mas...
Pero para poder observa a nuestra Buenos Aires de otra forma he pasado por varios cuerpos. Por momentos fui un extranjero en tierras nuevas, pero disconforme de la elección, intente ponerme en la piel de varios animales que transitan por nuestra ciudad...
Pero ya esta, todo sensación habida y por haber de fracaso queda atrás. Ahora que estoy finalizando este viaje, me siento orgullo de mis compañeros y de mi, por haber cerrado esta aventura como lo había planteado del minuto uno. El miedo de no poder cumplir con la bitácora ya se había diluido. En estos momentos me siento satisfecho y lleno de paz...
Paz, paz es lo que me trasmitió Buenos Aires y sus paisajes, su espesura, su todo. Buenos Aires es como el cuerpo de un humano pero pintado de diferentes color, los diferentes barrios de nuestra ciudad tiene una estructura, un órgano principal, una cabellera que le da color.
Este tipo de trabajos me hace valorar todo aquello no valore en mucho tiempo, a partir de ahora voy a comenzar a abrir un poco mas los ojos, y darme cuenta de donde estoy parado, y que me rodea... Esta Bitácora me hizo colocar los pies sobre la tierra, todo gracias a cambiar un poco la manera de observar todo...