La calidad de vida de los vecinos quedará mermada por el tráfico de gente y la contaminación acústica en un barrio ya saturado, pues es uno de los barrios con mayor densidad de Valencia y que no dispone de los servicios para afrontar ese flujo de personas.
El aparcamiento ya es un problema actualmente y se agravará, pues a pesar de los más de 1000 residentes, sólo se contemplan 100 plazas de aparcamiento. Además, se descontrolarán los precios de los alquileres de plazas de garaje y se producirá una gran congestión de tráfico rodado, degradando más si cabe la vida en el barrio.
El comercio tradicional irá desapareciendo, y en su lugar se podrían instalar multinacionales de comida basura, pubs y otros negocios vinculados al turismo low cost. Esta afirmación se basa en la experiencia ya constatada de la instalación de proyectos similares en otras zonas y en las consecuencias reales que ha generado.
Sabiendo que las instalaciones del barrio no se diseñaron para incluir un proyecto de estas dimensiones, ¿la red de saneamiento está preparada para el nuevo volumen de aguas fecales? Y sobre el suministro de luz y agua, ¿cómo afectará al resto del barrio esa demanda de tanta gente nueva de golpe?
La ubicación del proyecto no tiene ningún sentido. El impacto sobre el barrio sería el mismo si edifican en los descampados de Sagunto con Ruaya (turismo low cost, borracheras, cierres de comercios locales, subida de alquileres descontroladas...), pero construirlo donde está previsto además supone ruidos, falta de luz y aire a todos los vecinos que vivimos en esta zona, y una revalorización a la baja de los hogares.
Resulta extraño que se pueda permitir construcciones tan altas (6 y 7 alturas como se ha indicado antes) dentro de un patio de manzana, sabiendo que, además, hay muchas familias con viviendas que han tenido toda la vida una fachada interior despejada y, ahora, les van a hacer un muro muy cerca. Los edificios de la calle San Bruno van a perder el sol durante medio año. La orden DC-09 de la Generalitat define los espacios que deben tener los patios interiores, afirmando que en los patios se debe poder inscribir una circunferencia de 3 metros de diámetro, o incluso más si el patio tiene mucha altura. En los edificios de San Bruno 10 y 12, el hotel va a estar muy cerca de la fachada interior, a bastante menos de 3 metros de alguna de las ventanas.
Otro asunto clave es la eficiencia energética. No solo la del hotel (que también) sino la de las edificaciones ya existentes. En invierno, los edificios de San Bruno deberán gastar mucha más energía para calentar la casa, ya que no tendrán sol; y en verano, los que tengan los edificios altos cerca, perderán circulación de aire, lo que hará que se tenga que gastar más electricidad en ventilación artificial, ya sean ventiladores o aire acondicionado.