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Según el interesante trabajo de la Dra. Sandra Gayol: "Honor y Duelo en al Argentina Moderna", Andrés Facundo (Jacinto) Cesario debe considerarse entre esos "misioneros de la esgrima" que trajeron al país los códigos de honor en el manejo de las armas. Siendo él quien inició el camino, al fundar la Primera Sala de Armas del país y perseverar a su regreso en hacer docencia en el mismo sentido. Sus discípulos, que se sabe lo tenían en gran estima y consideración, siguieron ese camino inicial y lo llevaron al siglo siguiente a planos sociales y culturales más altos.
La esgrima, ante la llegada de las armas de fuego, se consolidó como deporte, llegando al plano olímpico. Pero se mantuvo con carácter de disciplina en el plano militar.
Es justo decir al respecto que según el Dr. Moyano Dellepiane, en su texto: "La esgrima en Buenos Aires"(1), para el año 1801, el maestro don Mateo Ducini solicitó permiso al Cabildo, para establecer en Buenos Aires una Escuela pública de Lengua francesa y esgrima, que le fue otorgado. Pero no se encuentran datos que acrediten las actividades de dicha escuela.
Nos dice también que la esgrima y sus presentaciones permanecieron, hasta la llegada de Cesario, solamente como una actividad militar. "Las pocas exhibiciones que se podían presenciar eran las esporádicas que alguna vez se ofrecían a cargo de oficiales de buques extranjeros".
En el año 1833 fundó en la Argentina,
en la Gran Aldea que era Buenos Aires,
la primera Sala de Armas del país.
Formando a los primeros discípulos de la esgrima,
en la que entonces era la Confederación Argentina y dirigió dicha Sala, hasta probablemente 1839.
Es entonces (1835/1839) cuando probablemente el Gobernador Don Juan Manuel de Rosas habría tomado clases con el maestro.
En 1839 llegó a Ciudad VIeja en Montevideo y en 1840 fundo una Sala de Armas en la que formó discípulos del arte de la esgrima en toda aquella década de 1840.
La clase aristocrática de Montevideo le proveyó sus mejores alumnos, pero también pudo ver a su alrededor otros entusiastas de la esgrima que llegaban desde Europa a promoverla.
Alrededor de los años 1856 a 1858, por relatos de su discípulo Eduardo Wilde, sabemos que fue maestro de esgrima, en el primer Colegio secundario laico del país, en la provincia argentina de Entre Ríos, de gran prestigio en toda la región.
Estuvieron estudiando allí jóvenes que luego formarían la generación que dio forma al Estado nacional.
En el año 1869 es designado Director de la Escuela de Armas del Colegio Nacional de Buenos Aires y en ella da clases de esgrima.
Previamente a este cargo, hasta alrededor de mediados de 1868, asociado a Des Perríeres, tenía su sala de armas en en la calle Perú 82, en Buenos Aires.
En aquel tiempo la sociedad se disolvió y mientras Des Perríeres quedó en la calle Perú, Cesario abrió una nueva sala en la calle Maipú, espaciosa y elegante.
En 1871 cumple su sueño de fundar una Academia de Esgrima en Buenos Aires.
Tras ciertos contratiempos y frustraciones, llegan en su auxilio los maestros Bay y Casciani, que prestan para ello su inmejorable ayuda.
Otros discípulos del Maestro Cesario, muy conocidos, fueron: Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Eduardo Wilde, Dalmasio Vélez Sarfield, Olegario Andrade.
NOTAS AL PIE y REFERENCIAS WEBGRÁFICAS Y BIBLIOGRÁFICAS:
(1) .- San Isidro y la esgrima: La esgrima en Buenos Aires. MOYANO DELLEPIANE, Hernán Antonio. 2016
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