Puerto de Montevideo por Adolphe D´Hastrel
Es difícil precisar la fecha de desembarco de Andrés Jacinto Cesario en la Banda Oriental del Río de la Plata. Pero documentos que citaremos mas adelante nos indican que estaba en la Ciudad Vieja, Montevideo, Uruguay, en 1839. Año en el cual, fallecería en el barrio de Balvanera, en Buenos Aires, el 31 de agosto, su hermana menor María Antonia Nicoletta Cesario, la que habría llegado con él para compartir destino, hasta estas tierras, en 1832.
Periódico semanal de Montevideo
1841/1842
El Grito Arjentino (1839) y ¡Muera Rosas! (1841-1842) fueron en esos años dos periódicos identificados con aquellos exiliados y emigrados que en Montevideo y "desde las “provincias flotantes” -como llamó Alberdi a estos territorios -"(1), buscaban la caída de Rosas.
Sabemos que su cuñado Francisco Domingo Justo Morales, participó de la lucha antirrosista, en Buenos Aires; prestando ayuda a los enemigos de Rosas y poniendo en riesgo su integridad personal.
A tal punto que debió emigrar a Montevideo, un cierto tiempo en la década del ´40 por ayudar al General José María Paz en su lucha.
Sin embargo no encontramos que Andrés Jacinto Cesario haya participado activamente de ninguno de aquellos hechos.
Era, nada más y nada menos que un Maestro de armas dispuesto a enseñar la disciplina de la esgrima y sus códigos de honor, allí donde el destino lo llevara.
Vista de azoteas de Montevideo cerca de 1848
litografía por Adolphe D´Hastrel
En una interesante investigación que recomiendo, a cargo de Eduardo Gutierrez Cortinas, sobre el nacimiento de los deportes en Uruguay, -entre 1830 y 1900-(2), aparece destacada en la segunda mitad de la década del ´30, la presencia de extranjeros que bajo el rótulo de Maestros de Gimnasia, Esgrima o Tiro, enriquecían el panorama cultural y deportivo, de las plazas orientales de aquellos años.
Todos ellos cumpliendo una función docente, de incomparable proyección sociológica.
Y subraya en este sentido la presencia del Maestro de Armas de la Esgrima, Don Andrés Facundo (Jacinto) Cesario, quien expulsado de Buenos Aires por Rosas llegó a instalar en 1840 su sala de armas, en Montevideo.
Lo señala como ese maestro español que llegó para enseñar manejo de armas y esgrima a las clases pudientes de Montevideo, y que estuvo ligado en esos años al Primer Gimnasio Universitario, fundado por el prócer y presidente del Uruguay, Don Joaquín Suarez, en plena Guerra Grande.
Ilustración: Carruajes en camino c. 1840 Por Juan Mauricio Rugendas .
El exilio forzado de Andrés J. Cesario a la Banda Oriental, implicó una muy dura separación familiar.
Catalina y sus pequeños hijos se quedarían al amparo de Don Agustín Pedro de Jesús Justo Morales, hermano mayor de Catalina y yerno de Andrés.
Don Agustín, cabeza de su familia como hijo primogénito, recién casado y bien establecido en la provincia de Corrientes -opositora al caudillo Rosas- se radicó en el departamento de Goya, donde acogió a la familia de Andrés. Sin saberlo, el exilio de Andrés se extendería por mas de quince años.
Sabemos por planillas de desembarco que Agustín realizó viajes a Montevideo en esos años.
También que Salvadora Vicenta, la segunda hija de Andrés y Catalina, contrajo enlace a los diecisiete años (1848), en Gibraltar, con un militar gibraltareño: Don Miguel Antonio Abrines Montovio, con quien se radicó en 1849 en Buenos Aires, para trasladarse luego al primer pueblo bonaerense, el de Dolores. Salvadora y Miguel le darían a Andrés diez nietos.
Retrato de Agustín P. J Justo Morales en FamilySearch.org
Juan Pedro, su hijo menor, se dedicó al comercio y luego fue procurador de justicia-siguiendo a su primo Agustín Pedro Justo Rolón, Gobernador de Corrientes, legislador y Juez, hijo de su tío Agustín.
Juan Pedro se casaría en dos oportunidades y tendría siete hijos. Viviría en Goya hasta su muerte en 1902.
De la hija mayor de Andrés; Antonia Victoria Juana, no tenemos registros que nos den datos de su vida mas allá de 1839.
Catalina, su esposa, aparece junto a Andrés, a su vuelta y en un documento del año 1858. Ella fallecería en Buenos Aires, en 1866 y sería enterrada en el Cementerio de La Recoleta.
NOTAS AL PIE y REFERENCIAS WEBGRÁFICAS Y BIBLIOGRÁFICAS
(1) "San Isidro y la esgrima: Esgrima en Buenos Aires" , MOYANO DELLEPIANE, Hernán Antonio. 2016
(2) "Las primeras manifestaciones deportivas en el Uruguay, se dieron..." MERICA, Eduardo. Diario Uruguay, 28 de marzo de 2018
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