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Adaptación digital del retrato de Andrés Jacinto Cesario a cargo del Prof. Ricardo Ajler
Continuar con la misión de desarrollar el arte y disciplina de la esgrima, después de mas de dieciséis años de exilio, no fue tarea fácil para el Maestro de armas Andrés Jacinto Cesario.
En 1852, quien lo expulsara del territorio argentino, había dejado el país en un buque inglés, trasladado por la fuerza a Inglaterra para su control en esas tierras, por autoridades inglesas. Quien había forzado su exilio, marchaba ahora a un exilio forzado.
El maestro de esgrima, de origen español, hijo de un sitio en el Reino de España bajo dominio inglés, tenía en esto algo en común con su perseguidor. Manías del Destino, de acercar a los opuestos, con caprichosos hilos de amarre
Este maestro, cuya identidad y misión de vida se ataba a la esgrima, mas como disciplina que como destreza, era hijo de una diáspora de los genoveses por el Mediterráneo. Una rara diáspora que había echado raíces en Andalucía y por razones históricas había florecido en Gibraltar. Ese mítico Peñón que hoy sigue colonizado por ingleses. .
Desarrollaremos mas adelante algunas de las ideas con las que comenzamos esta página de la vida de Don Andrés Jacinto Cesario. Ahora veamos lo acontecido a su regreso, en los años ´50, después de la derrota de Rosas en Caseros en 1852.
A su regreso, y a pesar de promover su tarea, no fue fácil para el Maestro de armas convocar adictos a su propuesta. Había ya otros maestros de esgrima como Lamary y Lamarque, que estaban actuando en el mismo escenario.
Sabemos por un retrato escrito hecho por Eduardo Wilde, que a mediados de los años ´50, Cesario era maestro de esgrima de los jóvenes alumnos del primer colegio secundario laico del país, el "Colegio del Uruguay" en Concepción del Uruguay, en la provincia argentina de Entre Ríos.
Diez años después, en 1869, el maestro Andrés Jacinto Cesario había sido designado Director de la Escuela de Armas del Colegio Nacional de Buenos Aires. Entonces decidió llamar en su auxilio a sus colegas, Juan Bay y Pablo Casciani, maestros de origen italiano. Como nos dice Moyano Dellepiane -en su texto: "La esgrima en Buenos Aires"(1)- con el concurso de aquellos maestros: "... pudo Cesáreo (sic) reanudar con más brío su entusiasta apostolado de la esgrima."
Fue así como el 30 de noviembre de 1870, en Buenos Aires, en el edificio de la calle San Martín 216, donde hoy funciona el Bank of América, pudo inaugurar su Academia de Esgrima, la primera de Buenos Aires.
La inauguración contó con un ambiente de celebración, donde se dieron asaltos entre profesores y aficionados. Nos cuenta Moyano Dellepiane: "Se lucieron en un asalto de florete los maestros Cesáreo y Bay y luego se batieron con la misma arma Balestra y Julio Mitre, Alberto Huergo y el sanisidrense Carlos Beccar..."
El legado de este Maestro de las armas blancas, pionero de la Esgrima en el Rio de la Plata, fundador e introductor de los códigos de honor del duelo en la Argentina moderna, no se reduce solamente a la enseñanza técnica, ni académica de la esgrima.
Eduardo Wilde, su discípulo, en una afectuosa descripción de su maestro de esgrima dice:
"Él es el prototipo del maestro de esgrima, identificado con su profesión de tal manera, que donde quiera que se lo ve, se imagina uno estar viendo un asalto.
Ha sido, es y será maestro de cuantos jóvenes han pasado, pasan y piensan pasar por la época en la cual, el deseo de aprender esgrima se convierte en una manía.
En cada uno de estos discípulos, el viejo ha dejado un amigo para siempre (...) El educa jóvenes para que con las armas en la mano defiendan sus pasiones y su honor."
(Fragmento de "El maestro Cesáreo" de Eduardo Wilde,
escrito en 1870, en su obra "Tiempo Perdido")
Quiero transcribir aquí algunas preguntas que se hace la Dra. Sandra Gayol en su libro: "Honor y duelo en la Argentina Moderna": (Textos e impresos: Los manuales argentinos de duelo:) (2) pues me vendrá muy bien para situar en un escenario preciso a nuestro protagonista.
Dice Gayol:
"¿Cómo y dónde adquirieron los caballeros porteños el arte de desafiar y de batirse a duelo?,
¿Cómo fue posible el rápido pasaje de enfrentamientos desordenados y multiformes a encuentros pautados y predecibles?" (Gayol, p´. 138)
Nosotros podríamos empezar a respónder diciendo:
Fue en la Sala de Armas inaugurada en 1833, por primera vez en Buenos Aires, y la presencia en el Río de la Plata, entre 1832 a 1879 de los conocimientos y destrezas del Maestro de Armas gibraltareño Andrés Jacinto Cesario
Según la misma autora, “lejos de ser un resabio extemporáneo y marginal de la Argentina Moderna, los duelos fueron, por el contrario, parte esencial del proceso de construcción de la modernidad”.
Sin ninguna duda Cesario fue también el protagonista inicial de aquel camino a la modernidad, atada a códigos de honor y duelo.
El primer “Manual Argentino de Duelo” se publicó en 1878, un año antes del fallecimiento del maestro que había traído el duelo con honor al Rio de la Plata, manual basado en las experiencias hechas en los años de actuación de Cesario.
“Cada duelo ponía en juego todo un universo de cuestiones: desde los guantes, sables y trajes, pasando por el conocimiento de las reglas y normas, hasta la designación de padrinos y médicos que asistían a los participantes” . según nos cuenta Felipe Pigna en su sitio El Historiador (3)
NOTAS AL PIE y REFERENCIAS WEBGRÁFICAS Y BIBLIOGRÁFICAS
(1) San Isidro y la esgrima:" y en él: "La esgrima en Buenos Aires" (pag. 2 y 3), MOYANO DELLEPIANE, Hernán Antonio. 2016
(2) Honor y duelo en la Argentina Moderna: De las riñas a los pugilatos : Textos e impresos: Los manuales argentinos de duelo; GAYOL, Sandra. Siglo XXI Editores. Buenos Aires. 2008
(3) Honor y duelo en la Argentina Moderna por Sandra Gayol; www.elhistoriador.com.ar.;
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