Quisiera presentar en esta página la documentación que me permite corregir algunas diferencias en la narrativa de nuestro antepasado. Especialmente su nombre y apellido, su vida en diferentes escenarios y datos de convivencia de sus últimos años.
Ya hemos publicado el acta de su bautismo en Gibraltar donde encontramos su nombre completo.
Se lo ha citado en Argentina, con el nombre de Facundo en lugar de Jacinto y con el apellido Cesáreo, en lugar de Cesario. Publicamos su firma pues su nombre y apellido ha sido cambiado en diferentes citas de su persona.
Aquí puede leerse claramente ANDRÉS J. CESARIO
A continuación, el documento completo de donde hemos extraído la firma.
Pero además, su segundo nombre: "Jacinto", le fue asignado para honrar la memoria de su abuelo paterno JACINTO DOMOMAGNA SESSÁREGO.
Se trata del padrinazgo que hace junto a su esposa Catalina, de su sobrina Elina Irinea Justo Olavarría, en la Parroquia de San Telmo; Buenos Aires, el 17 de noviembre de 1858.
Andrés firma como testigo de cargo por parte de ambos, por lo que se ve aquí su firma en dos oportunidades, al pie.
Recordemos que Andrés se reencontró a su regreso, después del largo exilio, con su esposa Catalina, la que falleció en Buenos Aires en 1866.
El año de 1869 encuentra al maestro en Buenos Aires, desarrollando una amplia actividad.
En ese año sería designado Director de la Escuela de Armas del Colegio Nacional de Buenos Aires.
Pero son varias las menciones a su actividad como esgrimista, en publicaciones de 1869.
Nuestra búsqueda lo ha encontrado siendo censado en una casa de la calle Cangallo al 300.
La lectura cuidadosa de las planillas nos arroja los siguientes datos.
📋 CENSO ARGENTINO de 1869 ✒️
El Censo argentino de 1869, nos muestra al maestro Cesario compartiendo una casa con sus hijos nacidos en Uruguay. La vivienda pertenecía a su segunda hija oriental: Elvira, y a su esposo Juan Braco. Elvira y Juan llevaban entonces un año de casados. Junto a ellos aparecen Cristina y Andrés (hijo) .
Los datos de Andrés Jacinto aparecen (con muy mala grafía por cierto) en el último renglón de la primera planilla. Allí se lee: Sesario Andrés, 52 (su edad era 62), sexo: V (varón), estado civil: V (viudo); nacionalidad; español, profesión u oficio: esgrima.
La vivienda parece estar en la calle Cangallo 361. En la planilla siguiente se anotan comillas en el apellido (por Sesario) y en los nombres aparecen : Andrés del que se anota: 33 años, varón, soltero, oriental, empleado, lee y escribe. Cristina, 25 (tenía 29), mujer, soltera, oriental, lee y escribe. Elvira 28, mujer, casada, oriental, lee, escribe. Luego Braco, Juan : 29, varón, casado, argentino, empleado, lee y escribe. Luego aparece un sirviente.
Debemos considerar que en este censo se indicaba a los censistas colocar primero al "jefe de familia" y a continuación a su familia y luego a los demás habitantes del sitio.
Sabemos por otros documentos que la casa pertenecía al suegro de Elvira, padre de Juan Braco, quien había amasado una cierta fortuna siendo peinetero en los años 30, plena época de Rosas, cuando estos accesorios femeninos eran muy populares.
En Uruguay, Andrés Jacinto Cesario se unió a la inmigrante vasco francesa María Astabié, con quien tendría tres hijos, bautizados y legitimados en la Iglesia Matriz de Montevideo:
Cristina Antonia: nacida en 1840
Elvira Eusebia: nacida en 1842
Andrés : nacido cerca de 1844
Sabemos que entre los años 1824 y 1838, ingresó a la Banda Oriental del Rio de la Plata, Uruguay, un importante contingente de emigrados vasco franceses, que llegaron allí por razones de crisis socio-política en su país natal.
Posiblemente el encuentro entre María y Andrés haya sido otro cruce de historias rotas, como tantas veces en la historia moderna.
María Astabié pertenecía a alguno de estos contingentes. En los documentos aparece asociada a los apellidos Aldabe, Iraburu, Sanguinet, Galbarne, entre otros. En el acta de bautismo de su hija Cristina Antonia, parece decir que era originaria de Bearne , en la Vasconia francesa y Pirineos Atlánticos. En el acta de nacimiento de Elvira dice de María que es nacida en Francia.
Cristina Antonia Cesario Asbabie, la primogénita de la pareja, se encuentra siempre soltera, acompañando a sus hermanos, que permanecieron juntos por lo menos hasta 1895, viviendo en Buenos Aires.
Elvira Eusebia Cesario Astabie: Como ya dijimos se casó cerca de 1868 con Juan Braco, argentino, de buena posición, empleado estatal, -habitando una casa de propiedad de su padre-, tuvieron tres hijos y vivieron en Quilmes, su hija María Cristina nació en Luján, pero en el censo de 1895 los hermanos viven otra vez juntos en Buenos Aires, en la casa de Elvira y su familia.
Andrés Cesario Astabie, vivió en Buenos Aires hasta su muerte. Según el censo de 1895 tenía un hijo llamado Manuel, nacido cerca de 1876 en Buenos Aires. Andrés era en esos años empleado del Banco de la Provincia de Buenos Aires y vivía en Quilmes, junto a la familia de su hermana Elvira.
Su padre, Andrés Jacinto Cesario había fallecido dieciséis años antes.
Sabemos por acta de bautismo de Zulma Salvadora Bosh, nieta de Salvadora Vicenta Cesario Justo de Abrines, que en 1895, Elvira Eusebia Cesario Astabie y su esposo Juan Braco fueron sus padrinos de bautismo.
Viendo en ese año un amoroso vínculo entre hijos de Andrés en Uruguay y descendientes de sus hijos concebidos con Catalina.
Tres de los presidentes llamados "fundacionales" -por su papel en la construcción del Estado argentino- fueron discípulos de Andrés Jacinto Cesario en el arte de la esgrima y lo fue uno del siglo XX.
BARTOLOMÉ MITRE,
DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO
JULIO ARGENTINO ROCA.
VICTORINO DE LA PLAZA
También se formaron en el mismo colegio y período, futuros gobernadores de Corrientes, La Rioja y Tucumán, por lo que presumimos que posiblemente fueron sus discípulos
Otros de sus famosos alumnos :
DALMACIO SIMÓN VELEZ SARFIELD
EDUARDO FAUSTINO WILDE.
OLEGARIO VÍCTOR ANDRADE
Gracias a uno de sus mas famosos discípulos. Don Eduardo Wilde, sabemos que Andrés Jacinto Cesario, era aficionado a la riña de gallos y que los criaba para ese fin.
José Julián Cesario, nieto de Andrés Jacinto, alrededor de 1945 con su esposa Ramona en un sulky, y con uno de sus gallos de riña en el regazo. Goya, Corrientes.
Cuando tomamos contacto con este relato, quedamos estupefactos. pues nuestro abuelo José Julián Cesario (uno de sus nietos), -el que no tuvo oportunidad de conocer ya que nació quince años después de su muerte-, criaba gallos y era muy aficionado a ellos. Bien aseguran que hay una información que se transmite a las generaciones futuras, en los genes.
Pensamos que en el caso de Andrés Jacinto, es probable que dicha afición se hubiera visto favorecida por el éxito que tuvo en la entonces Ciudad Vieja de Montevideo, donde Andrés había vivido exiliado. Pero también lo estaba en todo el Río de la Plata. Y más aún, sabemos que en Andalucía, y muy especialmente en Chiclana de la Frontera, de donde era oriundo su madre, esta atracción estaba muy arraigada en la cultura del pueblo.
En los años en que Andrés retorno sus actividades en el Puerto de Buenos Aires, se podía leer:
"En Buenos Aires en el año 1861, el comisario Rafael Trelles creó un Reglamento Oficial para las Riñas de gallos.
Legalizada la actividad, surgieron numerosos reñideros: José Rivero estableció uno en el barrio de Montserrat y los días de reunión enarbolaba en la puerta una bandera roja con dos gallos pintados. Por el año 1870 don Felix Risso puso en actividad un reñidero en su hotel frente a la plaza principal de Quilmes" (2)
El embrujador de gallos
Por Cesareo Bernaldo Quiróz
Wilde nos refiere sobre algunos de los animales que Cesario crió en Concepción del Uruguay:
(...) educa gallos para que diriman las cuestiones de su casta en la arena de los circos. De modo que todos los jóvenes de Buenos Aires, sin pensarlo ni quererlo, han sido fatalmente condiscípulos de algún gallo.
“Sarmiento, Mitre y Vélez Sarsfield, que han aprendido florete con Cesáreo, han tenido por condiscípulos a gallos de varias nacionalidades y plumajes. Mitre fue condiscípulo de un gallo giro, según me ha dicho Cesáreo, que cuenta las épocas por sus gallos y los grandes acontecimientos por sus perros. Sarmiento recibía lecciones al mismo tiempo que un gallo de mala ralea y Vélez Sarsfield se educaba en esgrima junto a un gallo negro, criollo y salidor de buena casta…
NOTAS AL PIE y REFERENCIAS WEBGRÁFICAS Y BIBLIOGRÁFICAS
Documentos expuestos : familysearch.org
El arcón de la historia; Las riñas de gallos: elarcondelahistoria.com/las-rinas-de-gallos/
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