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Estimados Padres de Familia y Alumnos;
Queremos compartir con ustedes información clave sobre lo que realmente representan las Artes Marciales y cómo se diferencian de la mayoría de los deportes. Nuestro objetivo es que puedan tomar una decisión informada sobre si desean que sus hijos practiquen una disciplina que va más allá del ejercicio físico y la recreación.
Es común que muchas personas asocien las Artes Marciales con un deporte más, pero en realidad son disciplinas con raíces profundas en la formación del carácter, la autodisciplina y la defensa personal. A diferencia de los deportes tradicionales, cuyo enfoque principal es la competencia y la recreación, las Artes Marciales se basan en valores fundamentales como la humildad, el respeto y la tolerancia.
Además de inculcar disciplina, exigimos hábitos esenciales como la higiene personal, la puntualidad, la constancia y el esfuerzo. A través del entrenamiento, los practicantes no solo desarrollan habilidades técnicas, sino que también fortalecen su actitud y maduran en su comportamiento.
Con el tiempo, los alumnos avanzan hacia la práctica del combate, donde aprenden a intercambiar técnicas de defensa y ataque. El propósito no es solo mejorar físicamente, sino también templar el carácter, superar miedos e inseguridades y desarrollar una autoestima fuerte, preparándolos para enfrentar los desafíos de la vida con determinación.
Algunos padres inscriben a sus hijos en Artes Marciales con la idea errónea de que es un espacio solo para jugar y divertirse. Si bien hay momentos de recreación, la disciplina es clave. Cuando es necesario, el maestro corrige con firmeza, recordando a los alumnos la importancia de la atención y el respeto. Ejercicios físicos como lagartijas, sentadillas y carreras no son castigos, sino herramientas para canalizar la energía y reforzar la enseñanza.
Los deportes convencionales están diseñados principalmente para el entretenimiento y la socialización, mientras que las Artes Marciales trabajan el cuerpo, la mente y el espíritu. Los beneficios son notables:
Un niño hiperactivo canaliza su energía y encuentra equilibrio.
Un niño rebelde aprende obediencia y respeto por la jerarquía.
Un niño tímido gana confianza y se vuelve más sociable.
Un niño temeroso desarrolla valentía y seguridad en sí mismo.
No todos están preparados para este camino. Muchas deserciones ocurren porque algunos padres no comprenden la exigencia de la disciplina marcial o se alarman ante correcciones firmes o el contacto físico, parte inevitable del aprendizaje. Las Artes Marciales no son para quienes buscan comodidad, sino para quienes desean un desarrollo integral basado en esfuerzo y constancia.
Vivimos en una era donde la tecnología fomenta el sedentarismo y la inmediatez. Muchos niños y jóvenes pasan horas frente a pantallas y quieren resultados sin esfuerzo. Sin embargo, las Artes Marciales requieren paciencia, dedicación y superación personal. Quienes las practican con compromiso experimentan beneficios en su salud, carácter y disciplina.
Las Artes Marciales no son solo un deporte, sino un Arte de Vida, cuyo resultado es:
“DISCIPLINA, SALUD, FORMACIÓN, EDUCACIÓN Y DEFENSA PERSONAL.”
SBN. Héctor Bedolla B.
Nuestra Misión:
Contribuir al mejoramiento de nuestra sociedad formando niños, jóvenes y adultos física y mentalmente sanos, con prinicpios y valores como el respeto, humildad, honestidad, lealtad y disciplina.
Nuestra Visión:
Mejorar la calidad de vida y fomentar los principios y valores por medio de la práctica del Arte Marcial y que los alumnos lo conciban como un instrumento para desarrollarse integralmente.
Nuestros Valores:
La Cortesía
La Rectitud
El Coraje
La Bondad
La Sinceridad
El Honor
La Modestia
La Lealtad
Auto Control
La Amistad
La Integridad
Generosidad
Paciencia
Serenidad
Auto confianza
Nuestro Lema: "Nunca Quejarse y Nunca Rendirse"