(Hno. Ambrosio Guadalupe)
* 12 sep 1923 (Ciénega de Chapala, Mich.)
+ 12 sep 1923 (Guadalajara, Jal.)
INTRODUCCIÓN:
El Hermano Ambrosio para los alumnos de Guadalajara y para muchos más, el Hermano José Luis fue un “pedagogo de la vida”, que logró dar a su vida un aire de novedad para llegar a los corazones de los niños, supo gozar de su presencia y con su palabra entusiasmar y hacer disfrutar el Evangelio, ayudando a los niños y jóvenes a ver la mano de Dios en todas las cosas. No era soñador, era activo, laborioso, trabajador, feliz y artista en llevar al gozo de la belleza a sus niños a los que enseñó a disfrutar de una buena música, o poder hacer un bello dibujo... admirar un paisaje, su pedagogía era creativa no surgida de los libros, ni de teorías sino de los detalles de la vida... aunque algunos estudiosos dicen que los jóvenes y los niños perciben que el religioso, da la vida por ellos y que se la juega para que tengan futuro, pero en el caso del Hermano José Luis muchos vislumbraron, sintieron y vivieron la entrega del Hermano por ellos, por lo cual lo amaron y vieron en él al hermano mayor cercano y providente... Cuando el fuego del amor arde de su vocación, fue capaz de dar su vida por los niños, porque el amor lo impulsó a ello... como fue su amor, fue su vida... Creo que fue un gran regalo de Dios para nuestro Instituto y nuestro Distrito, supo ser fiel, en medio de la tormenta, ser aliento y sostén, colaboró con su presencia, su vida, su ejemplo y su palabra en la formación de muchos jóvenes, hoy Hermanos, que pasamos por sus manos... nos presentó a quienes convivimos con él como formandos o hermanos en comunidad; el carisma de la Salle con alegría y gozo, con belleza y audacia, con un sano orgullo de lo que recibió... siendo un hombre de oración, de fe y de acción...
SU NACIMIENTO Y PRIMEROS PASOS
Nuestro Hermano José Luis nació en la tierra de los ocotes, en la Ciénega de Chapala, en la pintoresca población de Ocotlán, llanura cercana al lago, tierra consagrada por la aparición de Jesucristo El Señor de la Misericordia.
La evangelización de la Ciénega se debe a los frailes Agustinos, que fundaron un convento en 1530 y bautizaron el poblado como Santiago de Ocotlán; lugar donde había pinos o sea ocotes.
Las familias de Ocotlán, muchas de ellas de origen español tuvieron una buena formación cristiana, el Hermano José Luis fue heredero de esa cultura cristiana que vivían sus papás Señor José Casillas, y la Señora Juanita Gutiérrez, quienes formaron un bello hogar, al cual, Dios los bendijo con doce hijos, que llenaron de alegría a sus padres y vivieron a plenitud los valores familiares. Su papá don José era pintor y restaurador de iglesias, su mamá era ama de casa y cuidaba a su numerosa familia. José Luis vino al mundo el día 12 de septiembre de 1923, en la festividad del Dulce Nombre de María, fecha que sería augurio sobre uno de los grandes amores de José Luis: María Santísima, a quien consagró su vida, y propagó su devoción entre sus alumnos y novicios menores.
Sus primeros años los pasó en casa jugando con sus hermanos: Filiberto, Trinidad, Adolfo, Virginia, Manuel, Juan, Refugio, Pedro, Guadalupe, Salvador y Miguel, solo dos menores que él. Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal.
NOVICIADO MENOR
Ingresó con los Hermanos el 24 de febrero de 1936 en el Noviciado Menor de Tacubaya, D. F. cuando tenía 12 años. El Hermano Antonio María Lozano visitaba poblaciones de Michoacán y algunas de Jalisco, llegaba a las parroquias y preguntaba sobre algunos muchachos que se podrían interesar en la vida religiosa y después de varios diálogos con ellos, les hacía la invitación de ir al noviciado menor y estudiar su vocación, visitaba al menos dos veces a la familia; y después con todos los permisos y de haberles tratado de explicar lo que era la vocación del Hermano a los papás, los llevaba al Noviciado Menor de Tacubaya.
Eran tiempos difíciles en México, ciertamente ya no fáciles, en 1934 se había confiscado el Colegio San Borja, la persecución si no era abierta, sí existía, pues eran tiempos de la “educación socialista". Las escuelas de los Hermanos desaparecieron y se convirtieron en grupos por grado, que acudían a casas para tomar sus clases y siempre ante el riesgo de ser descubiertos. En el noviciado menor se vivía en vigilia a medio salto de mata...
CASA DE TACUBAYA
Como casa antigua tenía los pisos de duela o tabla, además de un gran sótano, que parecía enorme a los ojos de un adolescente, pero era muy útil para guardar cosas. Y en tiempos de Cárdenas, en que estaba prohibido todo acto religioso, ahí se guardaban los objetos religiosos para la Misa. En la sala de estar había un reloj de pared con doble fondo que se aprovechaba para esconder el Santísimo Sacramento, también tenía un estanque y corredores y un pequeño campo para los recreos y juegos.
En una fotografía de la época, se ve al Hermano José Luis, como un joven alegre y sonriente, parece de los menores del grupo.
En Tacubaya había una comunidad de Hermanos que atendía a los jóvenes que llegaban, con el fin de ser Hermanos, entre ellos el Hermano Director José Valenzuela y los Hermanos: José Jesús Muñoz, Narsée, Vacher, Javier Velázquez, José González, Federico Narro.
Los estudios que en esa casa se cursaban, eran la primaria superior y la secundaria, pues como algunos venían de poblaciones pequeñas, el grado máximo escolar, era el de primaria fundamental o sea hasta 4º de Primaria. El Hermano José Luis estudió la secundaria, porque al terminar su noviciado accedió a la Escuela Normal, que exigía la secundaria.
Durante su noviciado menor, José Luis creció en su devoción Mariana, una nota que va a ser característica en toda su vida, para esto, al oír hablar por primera vez de la Esclavitud Mariana; se entusiasmó con la explicación que escuchó y se encaminó a prepararse, para hacer la consagración de la Esclavitud Mariana, es decir, su entrega total a Jesús por medio de María; ir a Jesús por María, entregándose a ella, comprendió que se entregaba a Ella, y Ella lo entregaba a Jesús.
EL EXILIO
En vista de los peligros que corría el Noviciado en la calle de Amores, Colonia del Valle, D.F., se traslada a Lafayette en los Estados Unidos Americanos, cerca de Nueva Orleans.
La situación de México era tensa a causa de la educación socialista, se daba una persecución solapada en medio de una cierta calma; los superiores desde 1935, habían mandado a los postulantes a La Fayette, Luisiana; para que hicieran su postulantado y noviciado en tierras de Norteamérica.
Para ir a los Estados Unidos cada postulante tenía que tener un consentimiento escrito de sus padres, en que le autorizaban exiliarse en ese país. El día señalado para la partida, los familiares fueron a temprana hora, en mañana fresca a la Estación de Peralvillo, donde se mezclaban las alegrías y las tristezas de toda despedida.
Fue un típico viaje de jóvenes; para muchos de ellos no era su primer viaje largo en ferrocarril. El paso por los numerosos pueblos era una cosa muy folklórica al ver que en cada uno, se vendían las cosas típicas de la región. Nuestra primera meta obtenida, fue la Ciudad de San Antonio, allí fueron recibidos con los brazos abiertos por los P.P. Marianistas, quienes los alojaron. De ahí siguieron, después de dos días de descanso rumbo a Luisiana.
La llegada al destino final: “Lafayette, La.” fue para los viajeros un momento de alegría y a la vez de esperanza. La población en aquellos tiempos, era relativamente pequeña y a 20 km. de la gran y hermosa ciudad de New Orleans, que se encuentra en la desembocadura de uno de los ríos más largos del mundo, el Misisipi.
En la pequeña ciudad de Lafayette Luisiana, los Hermanos del Distrito Nueva Orleans-Santa Fe, tenían el Noviciado y la casa de Ancianos. Era una hermosa propiedad con hermosos jardines y grandes extensiones para tener sembradíos. La casa de ladrillos color rojo y con molduras y partes blancas era muy basta y tenía grandes y espaciosos salones, tanto para dormitorios como para salones de reunión. En el centro de ese edificio estaba la capilla, donde diariamente teníamos la Santa Misa y se rezaba las diferentes horas el Oficio Divino y el Oficio Parvo de la Santísima. Virgen. Eran novicios mexicanos y norteamericanos, algo más de treinta entre los dos noviciados.
El grupo del Hermano José Luis, fue el último que tuvo que emigrar; llegan a la región de Luisiana el 5 de octubre de 1939 como postulantes. El Hermano Director del Noviciado era el Hermano Antonio María Lozano, su antiguo reclutador y como Subdirector el Hermano Paul Ayel.
La casa del Noviciado estaba en una hermosa gran finca llamada Magnolia, que era el centro de formación de los Hermanos de Distrito de Nueva Orleans Santa Fe, la mayoría de los Hermanos habían estado en México y eran sensibles a los problemas que se vivían en ese país, y además apreciaban mucho a los jóvenes mexicanos que llegaban.
Iniciaron su Postulantado el 5 de octubre de 1939 para tomar el Hábito de Hermanos de las Escuelas Cristianas. La toma del Santo Hábito fue el día 11 de diciembre de 1939, vísperas de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. José Luis al recibir la librea de Hermano de las Escuelas Cristianas, tomó el nombre de Hermano Ambrosio Guadalupe. La entrega y la sencillez del neo novicio, ayudó a formar entre sus compañeros un ambiente espiritual, lleno de alegría y entrega al Señor.
Primera fila: Rafael Lozano, H. Director Antonio María, Hermano Dosas Lucien vtr., Hno. Arsenius , Vtr de Nuevao Orleans., H. Paul Ayel. y H. Rafael Servín. Segunda fila: S. Yeo, Alfonso Cendejas, Juan Bulbulian , A Torres, y José Luis Casillas.
La convivencia con los Hermanos Novicios americanos siempre fue muy cordial y fraternal. Toda nuestra oración, conferencias, lectura espiritual y estudios, las hacíamos por separado. El único momento fuerte para convivir era el día jueves por la tarde, cuando teníamos el paseo semanal en común. Era simpático ver cómo nos reuníamos y tratábamos de comunicarnos, pues ni ellos hablaban español ni los mexicanos, inglés. En la práctica terminábamos separados. Algunos de los mexicanos, sí aprovecharon esas tardes para aprender inglés. Otros preferían hablar en español, pues era el único momento largo de la semana que se tenía para desahogarse hablando español, pues casi todo el tiempo del Postulantado y Noviciado era en silencio, excepto unos momentos de recreación que teníamos después de cada comida. Yo era uno de los del segundo grupo.
Con la llegada del Presidente Ávila Camacho (1940), las cosas cambiaron y los Superiores decidieron, que sería el tiempo de regresar a las casas de formación en México. El final del mes de enero marca el regreso del Hermano Ambrosio Guadalupe y sus compañeros a México, alojándose en Tacubaya.
El año de probación pronto pasó, el 1º de febrero de 1941; en la capilla del Noviciado de Tacubaya, emitió su primera consagración a los dos días salieron para la ciudad de México pues ya había nuevos tiempos con el presidente Ávila Camacho.
Inicia de inmediato su escolasticado en Mixcoac, donde tiene la oportunidad de iniciar sus estudios de Normal en la recién fundada Normal Cristóbal Colón, primera institución particular incorporada en todo el país, gracias a la acción y negociaciones del Hermano Fernando Anzorena, quien fue el director del Hermano José Luis el tiempo de su formación.
Poco tiempo después, el Escolasticado cambia de casa y se traslada a la famosa Quinta de los Olivos, que fue la Casa Central del Distrito de México y la casa de formación de los jóvenes Hermanos, que se preparaban para iniciar su apostolado educativo.
De izquierda a derecha Hermanos José Luis Casillas (Hno. Ambrosio), Salvador Yeo (Salomón), Salvador Pérez ( Alfonso Salvador), José González (Agilberto María), Leopoldo Angulo (Alfonso Víctor), Rafael Pulido (Alberto), Alfredo Sánchez Navarrete (Alfredo Felipe), Ivo Hernández ( Agilberto Ivo)
EL JOVEN MAESTRO
En diciembre de 1944 termina sus estudios de Normal Primaria y va a completar el cuerpo magisterial del recién fundado Colegio Febres Cordero de Guadalajara, que hasta entonces había funcionado con un Hermano que era titular de dos grupos.
El Colegio pronto comenzó su crecimiento, hubo de hacerse algunos cambios y se necesitó más personal. El 23 de diciembre llegaron a unirse a la obra dos Hermanos recién salidos del Escolasticado: Ambrosio Guadalupe (José Luis Casillas) De izquierda a derecha Hermanos José Luis Casillas (Hno. Ambrosio), Salvador Yeo (Salomón), Salvador Pérez ( Alfonso Salvador), José González (Agilberto María), Leopoldo Angulo (Alfonso Víctor), Rafael Pulido (Alberto), Alfredo Sánchez Navarrete (Alfredo Felipe), Ivo Hernández ( Agilberto Ivo) Adriano Salomón (Salvador Yeo), para encargarse el primero de 5º año y el segundo de 4º.
Desde su inicio como maestro, su celo apostólico fue notable en preparar a sus alumnos a que vivieran los valores cristianos a plenitud y a despertar en ellos el deseo de servir al Señor.
Los Superiores pensaron desde la fundación del Colegio Febres Cordero, que sería “un semillero de vocaciones para el Instituto por ese mismo año de 1945, el 6 de enero se abrió el Noviciado Menor preparatorio de la Inmaculada Concepción, sin los permisos de los Superiores de Roma y con un solo muchacho, pero para febrero, ya había tres y uno más que fue al Noviciado menor de Tlalpan.
En 1948 siendo ya Asistente, el Hermano Antonio María fue aprobado por los Superiores el 21 de noviembre. Los encargados fueron el Hermano Angulo, el Hermano Casillas durante varios años hasta que asumió la Inspección del Colegio.
“La comunidad de Guadalajara inició en una pobreza franciscana, los alimentos carentes y mal preparados dieron como resultado varios Hermanos enfermos entre ellos el Hermano José Luis. Se vivía en cuartos compartidos, con una sola regadera hechiza, por el Hermano Angulito, para toda la comunidad, cuando el colegio creció tuvieron que cambiarse a la calle de Ogazón para dejar sus cuartos para las clases.
El Hermano José Luis Casillas, fue el Hermano que acompañó los cambios del Colegio de 1944 a 1956, siendo siempre un líder respetuoso de la autoridad del Hermano Director, pero con una gran influencia entre el alumnado y las familias, así como en la comunidad de Hermanos.
En 1945 la comunidad sufrió varios cambios, de seis Hermanos subió a nueve, en mayo de ese año todos los Hermanos de la comunidad caen enfermos, era demasiado el aglomeramiento, había que buscar un plantel más amplio; pero inútil, fue hasta mayo 1947, que se consiguió un local en República 353, al Hermano José Luis le tocó el cambio como titular de 6º año de primaria y primer maestro del colegio.”
Comunidad de Guadalajara 1947. Primera fila: Hermanos Alfonso Cendejas, José González, Benildo Justino, Visitador, Salvador Cárabez, José Luis Casillas Atrás: X, Ivo Rome, Carlos Purón, Gilberto Martínez, X.
“En 1947, el Colegio contaba ya con 286 alumnos, un crecimiento notable para las precarias instalaciones con las que se disponía. El día 2 de septiembre de 1947 se realiza el traslado por etapas, primero los grupos de la primaria superior: 4º, 5º y 6º al edificio que daba a República, el cual se adaptó para salones y quedan los grupos de los chicos en Hidalgo 73; ya que los salones del nuevo colegio no estaban del todo concluidos, siendo hasta el 1º de noviembre cuando se ocupan los nuevos salones y se deja el local de Hidalgo definitivamente.
Los Hermanos se trasladan definitivamente a la nueva casa, detrás del colegio el 17 de enero de 1948, terminando así una etapa de mucho sacrificios y limitaciones causadas por el poco espacio físico que tenían para vivir y realizar su vida comunitaria. La bendición del Colegio y de la Casa fue impartida por el Señor Arzobispo Don José Garibi Rivera.”
1948, fue al año de su Profesión Perpetua, el retiro preparatorio se realizó en la ciudad de Saltillo, fueron tres Hermanos quienes se consagraron a Dios para toda su vida, ellos fueron los Hermanos Rafael Servín, Fermín González y José Luis Casillas, quienes con gran fe y confianza en el Señor pronunciaron estas palabras:
“Santísima Trinidad. Padre, Hijo y Espíritu Santo, postrado con el más profundo respeto ante vuestra infinita y adorable Majestad, me consagro enteramente a Vos, para procurar vuestra gloria cuanto me fuere posible y lo exigieras de mí ... “era el 5 de agosto de 1948.
En la estampa recuerdo de este acontecimiento se lee: ORAR – SUFRIR – CALLAR... ”Cristo es mi vida” y una segunda frase aparece en la estampa: ”Hijo ahí tienes a tu Madre” ...
Saltillo. Los Hermanos Rafael Servín, José Luis Casillas y Fermín González. El 5 de agosto de 1948, después de la Profesión perpetua.
Fue fiel a sus compromisos siempre, y cuando celebró sus 75 años de vida y los 50 de Profesión Perpetua, escribió la siguiente oración:
¡Oh María! Repito contigo las palabras tuyas: “Glorifica mi alma al Señor, porque ha hecho en mí maravillas ¡Él que es Todopoderoso! Durante estos años que me ha colmado de gracias, de intensas alegrías y de favores incalculables. Yo sé que también te he sido medio, muchas veces, en mi entrega, pero todo lo ha borrado el amor que me tienes, Gracias!
¡Gracias! Por el amor que me has brindado a través de los niños y jóvenes en quien veo tu imagen y quienes tanto quiero y por quienes te he entregado mi vida.
¡Gracias! Por todas las oportunidades que me has dado para poder hacer algún bien a muchas almas. ¡Gracias! También por los momentos de incomprensión y de dolor, pues por ellos has querido asemejarme más a Ti. ¡Gracias! Por darme a María como mi Madre porque he podido llegar este día en tu servicio. Ella ha sido mi consuelo y alegría en el camino hacia Ti.
Con Ella te repito: “He aquí el esclavo del Señor, hágase en mi según tu palabra” en los años que aún me restan de vida hasta irme contigo eternamente.
¡Gracias Jesús! ¡Gracias María!
5 de agosto de 1998
PRIMER MAESTRO DE LA SECUNDARIA E INSPECTOR DE LA MISMA:
El Colegio Febres Cordero era sólo una escuela primaria, no se soñaba cuando se fundó en que surgieran nuevas secciones y es hasta el 29 de diciembre de 1951, estando de visita el Hermano Asistente Antonio María Lozano y el Hermano Visitador Bernardo Grousset, que los Padres de Familia obtienen la Secundaria para iniciar sus labores en el curso 1952 – 53, comenzando las clases en septiembre de 1952.
Era el famoso Hermano Ambrosio, que daría forma a esta nueva sección del Colegio e impondría una metodología de estudio y trabajo, sin descuidar la parte formativa, no se soñaba cuando se fundó en que surgieran nuevas secciones y es hasta el 29 de diciembre de 1951, estando de visita el Hermano Asistente Antonio María Lozano y el Hermano Visitador Bernardo Grousset, es cuando los Padres de Familia obtienen la Secundaria.
El celo apostólico del Hermano Ambrosio, le llevó a ser el responsable, el organizador, animador y guía espiritual de grupos selectos de vida cristiana en el Colegio como la Congregación Mariana, para los alumnos de 2º y 3º de secundaria y los Caballeros del Niño Jesús, para los niños de 5º, 6º de Primaria y 1º de secundaria, les organizaba reuniones de crecimiento espiritual y humano, pequeños retiros, paseos y sobre todo su apostolado como catequistas en la Escuela Gómez de Mendiola.
CONGREGANTES DEL SANTÍSIMO NIÑO JESÚS. En la fotografía de la izquierda el segundo de derecha a izquierda es el Hermano ROBERTO CORONADO.
En la segunda fotografía el primero de izquierda a derecha es el Hermano JOSÉ LUIS GUERRERO segunda fila el segundo de derecha a izquierda es el Hermano FERNANDO ALVARADO
Dos grupos especiales se fundaron en el Colegio:
La Congregación Mariana y los Caballeros del Niño Jesús, ambos grupos eran una forma de provocar el crecimiento espiritual de los alumnos, y el primero, el inicio al apostolado a través de la Catequesis que muchos años se realizó en la escuela “Gómez de Mendiola”, que era lo último de la ciudad. El Hermano José Luis se responsabilizó en dirigirlos, además que era un apostolado con el que gozaba.
Esto grupos fueron en el Colegio Febres Cordero una fuente de vocaciones religiosas y sacerdotales además de muchos jóvenes convencidos de su ser cristiano.
NUEVAS RESPONSABILIDADES HERMANO DIRECTOR DEL INSTITUTO LAGUENSE
En 1957 al joven Hermano Ambrosio, José Luis Casillas, le había anunciado que iría como director del Nuevo Colegio de San Juan de los Lagos, pero a la mera hora, los Superiores pensaron que mejor sería el director de Lagos y el primer Director de San Juan.
La Comunidad de Lagos tenía una cierta estabilidad, hacían un buen trabajo, pero no se entendían del todo con el Hermano Director Miguel Pasillas, así al llegar el Hermano José Luis, cambiaron alguno de los Hermanos. Formaban la comunidad los HH Ernesto Tatay, Carlos Pinedo, Miguel Agustín Hernández, Juan Fernández Eguía, Jorge Campos, Trinidad Covarrubias y un hermano escolástico que iba por seis meses y se encargaba de 5º de primaria. Pronto en la comunidad reinó un espíritu de caridad fraterna, comprensión, entendimiento y trabajo colaborativo.
La comunidad era pobre, pero vivían con mucho empeño en la educación de los niños y jóvenes, una de las ocupaciones del Hermano director, fue el organizar retiros mensuales, con el fin de despertar vocaciones para la vida consagrada y el seminario. El despertar vocaciones fue una verdadera preocupación, varios alumnos entraron al Noviciado Menor y Noviciado de los Hermanos, como otro buen número al Seminario y a otras congregaciones religiosas.
El mantenimiento del Instituto Laguense estaba a cargo, por la situación económica, de los Hermanos de la comunidad. El Hermano director, brocha en mano junto con los Hermanos pintaron el colegio, bajo la dirección de un maestro de obras excelente, el Hermano Juanito Fernández, se construyeron las canastas de basquetbol y se una sencilla casa para los Hermanos en el fondo del Colegio.
Se hizo querer por los alumnos y padres de familia, por su cercanía y su buen trato, además su espiritualidad era admirada, así como sus cualidades artísticas expresadas en sus pinturas y en las zarzuelas: “El Maestro de Aldea“ “Los Sueños de Tinín“ "El Pabellón 18" etc. era muy gustados y esperados por la población, además de sus sainetes que presentaba en la fiesta de fin de cursos en el Teatro Rosas Moreno.
La coral solemnizaba las misas del Instituto, que eran todos los sábados a las 7 a.m. en la Parroquia de la Asunción, la única en aquellos tiempos. El alumnado llegó a 400 niños y jóvenes, por el ambiente de trabajo y la atención que él propició, organizó los paseos mensuales con alumnos, él mismo los animaba. Siempre se preocupó por las casas de formación y al menos una vez al año o dos, invitaba a los novicios menores de paseo a las “Pocetas”, lugar muy interesante y donde se podía nadar, los Hermanos ofrecían la comida, y de postre siempre eran las sabrosas “penas” jamoncillo de leche propios de Lagos que el Hermano José Luis las bautizó como “penas...”
En Comunidad se vivía un ambiente de caridad y de respeto, se tenían fielmente los momentos de descanso semanal que eran los paseos, un testigo de ese tiempo recordó varios paseos, uno en que se habían propuesto comer los patos que se cazaran, pero no hubo suerte, los Hermanos se quedaron sin cenar. En otra ocasión los Hermanos fueron de paseo al Pueblo de la Laguna, para cazar patos, y así lo hicieron, pero para poder sacarlos del agua, uno de ellos, se quitó los pantalones y los dejó a la orilla, pero no los cuidaron, cuando regresaron ni ropa, ni calzado... se los habían robado, el problema fue para regresar a casa, ya que iba en calzoncillos, esperaron que la noche cayera y se fueron por la orilla de la población en paños menores hasta llegar al colegio.
Era una comunidad muy fiel a los ejercicios espirituales y a todos los momentos comunitarios y de animación en el Instituto Laguense. Cuando en el Instituto Laguense se organizaban campeonatos de voleibol, el Hermano Director era el primer animador y lograba buenos resultados para los deportistas.
Paseos comunitarios semanales y los campamentos de Navidad y Pascua fueron el descanso de los Hermanos. HH. Guilebaldo, José Luis Casillas, Pedro Camino y Javier Alba en el Nevado de Colima.
DIRECTOR DEL COLEGIO FEBRES CORDERO
Julio de 1962 marcó el regreso a su primer campo de trabajo, ahora será el responsable de la comunidad y del colegio al que fue enviado a Guadalajara.
La llegada del Hermano Ambrosio Guadalupe, - José Luis Casillas-, como Director del Colegio, llenó de alegría a todos los que lo habían tratado, fue miembro de la comunidad fundadora y llevaba seis años ausente del claustro de maestros. Fue maestro de la Primaria, de los iniciadores de la Secundaria y el primer Hermano Inspector (hoy Coordinador) del Colegio, organizó y animó la Coral, que buenos frutos dio en sus diversas presentaciones, ya sea en celebraciones religiosas, conciertos o en zarzuelas preparadas por él, con gran esmero y dedicación. Igualmente fue motor del desarrollo espiritual de los alumnos, como responsable de la Congregación Mariana y de los Catequistas, que conjuntamente con los Caballeros del Niño Jesús fueron medios de formar a los alumnos en el apostolado y el compromiso cristiano, desarrolló un gran arraigo entre los ex alumnos al grado de que su organización se llamó “Hermano Ambrosio”.
Festejando el Aniversario del Colegio Febres Cordero, los Hermanos directores: Rubén Sámano, José Luis Casillas, Guilebaldo Orozco, José Acves y Jorge Bonilla, los acompaña el Hno. Ivo Hernández.
Su directorado fue de los años 1962 a 1965 y se caracterizó por su ecuanimidad, la seriedad de los estudios que imprimió en el alumnado, en ese tiempo. Los alumnos participaron el Concurso “Wearever”, sobre conocimientos para alumnos de 6º. Después de algunas dudas el Hermano Director aceptó; las primeras confrontaciones resultaron un éxito, en las siguientes fue destacando, al grado de quedar como ganador absoluto.
Se constituyó la “Unión Deportiva de Colegios Particulares de Jalisco”, recayendo la presidencia en el Hermano Director; las actividades fueron un éxito, tanto por su organización y desarrollo como los triunfos obtenidos por el Colegio en Voleibol.
Un acontecimiento doloroso que vivió la Comunidad de Guadalajara y con ella el Hermano José Luis, como director, fue el terrible accidente sufrido en Cocula, por la comunidad hermana de San Juan de los Lagos, en donde perdieron la vida dos Hermanos jóvenes y quedaron muy mal heridos los HH. Bernardo Zepeda y Bruno.
Adquirió el terreno de una antigua vecindad, para ampliar el Colegio o bien adaptar ahí para el Noviciado Menor Preparatorio y ocupar los locales de esta sección para la escuela; por lo pronto se construyeron dos salones y se fundó el Kínder. Poco a poco se fue derribando las construcciones existentes, más tarde durante el segundo directorado del H. Angulo, se comprará otra pequeña propiedad, que permitirá la construcción de la Primaria Inferior.
El Hermano José Luis, fue en un tiempo encargado del Noviciado Menor Preparatorio, a él le va tocar el cierre de esta casa, que siempre floreció a la sombra y cuidado amoroso de la comunidad; trasladándose a León y con ellos, el Hermano Director.
DIRECTOR DEL NOVICIADO MENOR DE NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ
El Hermano Leopoldo Angulo había comenzado como director del Noviciado Menor el 2 de agosto de 1958, le había tocado iniciar de cero, construcciones a medio terminar, pocos recursos económicos, pero con su gran paciencia y su serenidad, transformó la casa, pero ya estaba cansado, el Hermano Visitador Víctor Bertrand, conociendo bien las cualidades del Hermano José Luis, lo nombró director del Noviciado Menor en julio de 1965, y el Hermano Visitador José Cervantes con gran confianza, aprecio y admiración hacia el Hermano José Luis y sus dones de formador, lo mantuvo en ese puesto.
“Mytor”, como le llamaban los novicios menores tenía muchos aciertos, fue el tiempo de cambios notables desde el nombre de Noviciado Menor a Aspirantado y también era el cambio de estructuras de formación, él muy sabiamente decía a los Hermanos de la comunidad, no modifiquemos una estructura hasta que tengamos otra que sea mejor, sí tenemos que modificarla, es mejor en forma tranquila y acertada. Así fue realizando importantes cambios y adecuaciones surgidas tanto del Vaticano II como del Capítulo General de 1966-67. Fue un formador muy sensible a las necesidades de los jóvenes, supo despertar en ellos grandes ideales e imprimir en sus corazones el amor de Dios, la devoción a María Santísima, además de haberlos hecho partícipes de su amor por la bella música, el teatro, y otras muchas virtudes y habilidades.
En 1974, el Hermano Asistente Rafael Martínez promovió, junto con la comisión de formación una evaluación del Aspirantado, la pregunta que hizo el Hermano Asistente fue ésta: ¿Es válido un Aspirantado a nivel Secundaria?
El principio que surgió fue el siguiente: “Teniendo en cuenta que los Distritos están encarnados en culturas diferentes, no se puede dar una regla general”.
El segundo principio fue: “cada Distrito debe encontrar la forma de detectar, cultivar, y evaluar las vocaciones nacientes”.
La respuesta de los Hermanos de la Comisión fue: “Nuestro Distrito ha encontrado como muy válido el actual Aspirantado, ya que sus resultados son positivos. El Hermano Asistente, después de conocer la realidad hizo el siguiente comentario: “Mejor de los que esperábamos”.
En el Aspirantado de Saltillo los muchachos manifestaron, que su estancia en León ha sido muy positiva y beneficiosa. Los de León manifiestan que el Aspirantado es un acierto y prefieren vivir en él.
El Hermano Asistente, que venía con intención de suprimir o transformar el Aspirantado, quedó convencido que el Trabajo del Hermano José Luis, no solo era válido y actual, sino formativo y querido y aceptado por los jóvenes que ahí estaban o habían pasado por su dirección.
Esta evaluación dio certeza y seguridad al Hermano Director, no porque no la tuviera, sino que lo animó a seguir haciendo cambios entre ellos, que los cercanos fueran a pasar el día de las madres con su familia, segundo: las vacaciones de todos los novicios menores en el verano, y de la mayoría en semana de Pascua, solamente se quedaban los de Sonora, que gozaban de paseos y momentos de solaz y trabajo encabezado por el Hermano Director, se diría que gozaba pintando y arreglando la casa.
Los Hermanos que formaron la Comunidad del Noviciado Menor admiraron la bondad, entrega generosa y la presencia del Hermano Director en medio de los aspirantes. Para con los Hermanos, que en general eran jóvenes, siempre tuvo gestos de amabilidad y comprensión; favorecía que tuvieran un paseo de fin de semana cada mes, en las vacaciones de Navidad, él era el primero en organizarlas, tenía espíritu de aventura, algunas fueron al mar, otras a la montaña, a subir el nevado de Colima, o bien a otra alta montaña, en 1972, se había planeado subir el Popocatépetl, pero el 25 de diciembre se anunció el cambio urgente de uno de los Hermanos a Monclova, las vacaciones fue el viaje para llevar al Hermano a su nueva comunidad. El 25 de diciembre se anunció el cambio urgente de uno de los Hermanos a Monclova, de igual forma que las vacaciones, el viaje fue para llevar al Hermano a su nueva comunidad.
Un interesante diálogo entre dos formadores, el Hermano José Luis imitó al Profeta Jeremías y el Fre Víctor contestó no propiamente como profeta de Baal...
Primera Lamentación del Profeta Jeremías
Más de alguna vez se preguntarán: ¿Qué le dio a Casillas por escribir? ¿De cuándo acá se le ocurre mandar un artículo para la Revista La Salle?... esto también me pregunto yo: ¿Por qué lo hago? Les diré lo que he pensado. Noche tras noche parece que oigo algo en mí interior que me dice: “Eres un cobarde si te callas”. Callarse puede ser en ciertos momentos, criminal. Y aquí me tienen diciéndoles todo lo que siento y mis Hermanos deben saber. Vivimos en una época en que fraternalmente nos abrimos a todos aquellos que comparten nuestro trabajo, con el deseo de ser comprendidos y de mejorar nuestra labor.
¿Será profetismo?... No lo sé, pueda ser que sea el espíritu plañidero de Jeremías o el de Juan el Bautista que predica en el desierto... No lo sé... pero ahí va.
Por mi trabajo tan delicado y de tanta responsabilidad en el futuro del Distrito, con frecuencia me he puesto a reflexionar sobre ¨ ¿Qué IDEAL de Hermano debo de presentar a estos jóvenes ansiosos de perfección evangélica? ¿Lo que yo les diga corresponderá a lo que más tarde encontrarán en nuestras comunidades? Con relativa frecuencia estos jóvenes me hacen preguntas, a las cuales me veo en aprietos para contestar, o me hacen reflexiones sobre lo que observan y me obligan a decirles: “Tienes razón, eso no está correcto.”
Hermanos, quiero que tomen conciencia de ello y ustedes pueden darles las respuestas a estos muchachos inquietos por el futuro de almas consagradas, se los agradecería mucho. Vaya pues, algunos ejemplos no dejan de punzar hondamente nuestra mediocridad religiosa.
+ ¿Un Hermano puede bailar con una muchacha?
+ ¿Hermano director que el Hermano X no tiene voto de pobreza? No admite sino regalos caros... sobre todo lociones.
+ Hermano director usted nos exige que seamos correctos, dignos en nuestro modo de hablar, y yo veo y oigo que los Hermanos platican cada chiste... y su modo de hablar con palabras muy vulgares.
+ Hermano director, a veces pienso, si vale la pena ser Hermano, para ser igual que cualquiera...
Las preguntas continúan...
Y así por el estilo ustedes comprenden que esto es demasiado fuerte para quedarme callado y merecer lo que dice la Escritura: “Hay de esos perros guardianes ni ladrar saben”. Con razón se revelan los jóvenes ante ese doblez de nuestra vida, están ansiosos de VERDAD y quieren ver auténtica vida de consagrados. Más de alguna vez me he preguntado: ¿Vale la pena tener este Aspirantado, si más tarde nuestros jóvenes no ven realizado al religioso que soñaron?
Como les dije al principio, estoy en plan de sincerarme y de manifestar mis inquietudes, que seguramente también son suyas, pues el trabajo del Aspirantado también es de ustedes. ...
Posteriormente continúa con otros temas para volver después a la finalmente, quiero exponer al Distrito una inquietud, que no es solamente mía, sino de bastantes Hermanos que he consultado sobre ello. Me refiero al Aspirantado de Saltillo.
Comunidad de Hermanos del Aspirantado 1972-1973, siendo el Hno. José Luis Casillas el Director.
Yo personalmente no estoy de acuerdo con esta experiencia, creo que debemos reconocer que nos hemos equivocado, digo NOS, porque yo también aprobé dicha experiencia, olvidando que nuestros jóvenes de Saltillo son sometidos a un continuo tiroteo de sexo y pláticas libertinas, por el ambiente de ciertos jóvenes del colegio en la edad que más cuidados necesitan. Fácilmente pierden el sentido de los valores sobrenaturales, ceden pronto a la lucha de mantener la castidad personal y llegan al final, algunos, a preguntarse si tiene sentido el Noviciado. Para mí, la solución, aunque sé que estoy pidiendo un imposible, es la separación del Aspirantado, abriéndolo a otros jóvenes que deseen un ambiente más serio como posible solución de descubrir su vocación. Queremos que nuestro Distrito mantenga el ritmo de obras apostólicas, debemos tomar los medios, aunque parezcan muy difíciles.
Hermanos, no he hecho más que exponer mis preocupaciones por el Distrito de México Norte, ojalá que pensemos seriamente y veamos con sinceridad y valentía nuestras fallas y tratemos de poner remedio para ser auténticos Hermanos de La Salle, apegados a lo que dice la Iglesia:
“Aprobando lo que Ella aprueba, y condenando lo que Ella condena”
Estoy de acuerdo en que debemos renovarnos y no creo que estemos tan atrasados en este Aspirantado con este respecto, lástima que tan pocos nos visitan y pueden comprobar lo que se hace, no gracias a mí, sino al grupo de Hermanos que con tanta abnegación y cariño se entregan a esta obra tan necesaria al Distrito. RENOVARSE, SÍ, cambiar, después de pensar bien, si lo que sustituye es mejor que lo que dejamos, tumbar muros viejos que están cuarteados, pero no quedarnos sin nada, sino levantar otros mejores y más macizos, más consistentes con fundamentos de más fe y esperanza.
Termino citando unas cuantas palabras del Testamento del Fundador... quizá en ello encontremos la respuesta y la explicación de los que nos dejan:
“Si queréis conservaros y morir en vuestro estado, nunca tengáis relación con la gente del siglo, insensiblemente os aficionareis a su modo de proceder y os acomodareis de tal modo a sus conversaciones, que por cortesía no podréis menos de aplaudir sus discursos, aunque perniciosos, lo que será causa de que deis en la infidelidad. Y dejando de observar vuestras Reglas, os disgustéis de vuestro estado y por fin lo abandonareis.”
El pensamiento de Maytor Casillas refleja sus preocupaciones y quizá algo de las decepciones que vivió al ver cómo jóvenes que en León eran una promesa, siendo adolescentes, ya de jóvenes en Saltillo, descubrían otros horizontes y hacían otras opciones. Su pensamiento era muy válido, así como su preocupación, pronto el Hermano Víctor y Pedro Córdoba le responden de una manera amable y realista al Hermano José Luis:
“Me siento en la obligación de hacer públicamente algunos comentarios a tus observaciones bajo el título de “PRIMERA LAMENTACIÓN”.
...Me apena un poco y me preocupa el estado de ánimo que traduce tu publicación. Primero no sabes qué responder a ciertos interrogantes: “me hacen preguntas, a las cuales me veo en aprietos de contestar... Si ustedes pueden darles las respuestas a estos muchachos, se los agradecería mucho”
Después dudas de tu trabajo: “Más de alguna vez me pregunto ¿Vale la pena mantener el Aspirantado, si más tarde nuestros jóvenes no ven realizado al religioso que soñaron?
Y por fin elogias tu obra; “No creo que estemos tan atrasados en este Aspirantado...”
Sinceramente no creo que ni dudas de tu trabajo ni te encuentras con que no puedes responder, entonces ¿Por qué publicas esto? Creo que en el apostolado y en la formación es fatal dudar del propio trabajo. Por el contrario, si con Fe en Dios y sinceridad en el proceder se lanza uno con entusiasmo y valor a la obra que la Providencia le ha asignado, Dios ayuda, o mejor, ayudamos a Dios a realizar el trabajo.
“Triunfar sobre el miedo invencible... buscar la verdad del error”
Tú sabes que hay escándalos, pero también sabes que siempre los ha habido, y los habrá y no te digo esto en plan de conformista sino realista. Pero también sabes que la respuesta que doy es independiente a la fidelidad o infidelidad de otros.
En lo que dices del Aspirantado de León, estoy plenamente de acuerdo y es realmente “una lástima que muy pocos nos visiten y puedan comprobar lo que se hace”
Pero esta misma observación la tomo para Saltillo. Tu juicio sobre nuestro trabajo es un tanto gratuito y tal como está en la Revista ofensivo, por lo que creo hay de por medio un error de imprenta, que tú quisiste decir sin generalizar: “algunos pierden el sentido de los valores sobrenaturales, seden pronto a la lucha para mantener la castidad personal y llegan al final a preguntarse si tiene sentido el Noviciado...”
Sí es muy cierto, esto sucede para algunos, pero no es menos cierto de que antes de ceder a lo que apuntas a la lucha por incorporar a su vida:
Una obediencia madura, Un espíritu de oración con sólidos principios teológicos, Una caridad constructiva de espíritu de familia, Una generosidad que los lleve al espíritu de servicio, abnegación y entrega en el apostolado y a enfrentarse valientemente a las exigencias del estudio.
Estos problemas son propios del proceso de identificación del joven y no determinado por el medio ambiente, en justicia puedo decirte que lo mismo lo he visto en Tacubaya, como Tlalpan, en León, en Saltillo y también lo he visto en Aspirantes, Novicios y aún en Escolásticos.
Así es mi estimado Hermano José Luis, renueva tu fe en tu trabajo, pero también renueva tu fe y tu confianza en el trabajo que realizamos los demás.
El celo de tu casa Señor me devora, parecería que esto movió a los dos Hermanos a ese diálogo epistolar que realizaron en la revista la Salle, el Hermano José Luis de preocupación y el Hermano Pedro de serenidad y una visión más tranquila pero los dos movidos por el mismo celo por la gloria de Dios, ambos fueron formadores excelentes con una gran sensibilidad, delicadeza, afectividad y gran intuición por parte del Hermano José Luis, y una gran racionalidad, cercanía y congruencia por parte del Hermano Víctor, Don Pedro Córdoba.
Al terminar su etapa de formador en el Noviciado Menor de León, agradeció en un escrito que se publicó en la Salle en México y dice lo siguiente:
Muy estimados Hermanos del Distrito:
Antes que nada, un saludo sincero a todos y con él mis mejores deseos de fecundo apostolado durante este año que se inicia.
Quiero con esta carta hacer público mi agradecimiento a todos los Hermanos del Distrito y en especial a los dos Hermanos Visitadores, que durante diez años me brindaron su confianza al encomendarme la formación de los jóvenes aspirantes en León. Especialmente quiero agradecer al Hermano Víctor Bertrand como al Hermano José Cervantes, el que se hayan preocupado tanto de esta casa, enviándome Hermanos colaboradores tan entregados a esa misión de tanta importancia. Me siento en la obligación d e nombrarlos y hacer público mi agradecimiento a ellos, pues creo que a su abnegada entrega se debe que no hayamos tenido crisis tan fuerte de personal como en otros distritos. Ellos son Pedro Córdoba, Francisco Hernández, Z. Javier Velázquez, Benjamín Cárabes, Felipe Pérez Gavilán, Ramiro Montaño, Luis Valdivia, Juan Ignacio Alba, Miguel Ángel Alba, Leopoldo Narro, Bernardo Grousset, Juan José Muñoz, Manuel García, Juan Fernández Eguía, José Manuel Ramírez... GRACIAS a todos por haber sido para mí un aliento en ese trabajo, que yo considero de primera importancia para vivir.
Desgraciadamente no pude complacer a todos en mi trabajo, por ser eso imposible, pero tengan la seguridad de que en esos diez años entregué mi vida totalmente e hice lo que creí ser la voluntad de Dios para la mejor formación de nuestros Hermanos, de acuerdo con los dos Provinciales y la comisión de Formación. Agradezco también a los Hermanos del Distrito que con sus palabras y su oración me alentaron a seguir en ese trabajo. Igualmente, pido al Distrito perdone mis errores que fueron involuntarios.
A los jóvenes Hermanos actualmente en comunidad, en el Escolasticado, en el Noviciado o en Saltillo, así como a los aspirantes que quedan en León, les agradezco también su disponibilidad y afecto que prodigaron durante su estancia conmigo. Sólo le pido a Dios que los mantenga firmes en su entrega incondicional al servicio de Dios y de los jóvenes y que no se dejen deslumbrar por lo que brilla exteriormente y que hace perder los valores eternos.
CRISTO SE MERECE TODO Y NO DEBEMOS JAMÁS DEFRAUDARLO EN SUS ESPERANZAS EN LA SALVACIÓN DEL MUNDO.
Ojalá que todos sean constructores de una comunidad en la que reine la alegría de darse, y el entusiasmo por servir a Dios, siendo testimonio de los valores eternos. Nuevamente gracias a todos y tengan la seguridad de que no los olvido ante Dios diariamente, me siento responsable de sus almas desde el día en que Dios me las puso a mi cuidado.
Con esto, Hermanos quiero hacer público mi agradecimiento y hacer una evaluación abierta de mi trabajo en León. No quiero decir con esto que me desentiendo de la labor vocacional, lo contrario seguiré buscándole al Señor y al Distrito, refuerzos para la acción apostólica; que yo sí creo en mi consagración y en el papel primordial que tiene en la Iglesia. La Pastoral Vocacional es cuestión de vida o muerte para el Distrito. Tengo Fe en que el Señor quiere darnos almas generosas con deseo de entrega total, pero debemos merecerla, siendo nosotros auténticos consagrados, verdaderas encarnaciones del ideal que dé sentido a esas aspiraciones de los jóvenes que nos rodean.
Quedo, pues mis Hermanos, su muy atento y seguro servidor y cohermano que les desea FE y ENTUSIASMO en lo que estamos haciendo por el Señor.
El Hermano José Luis firmando el escrito para la primera piedra del Aspirantado de Guadalajara
El cambio del Hermano José Luis correspondió al inicio como Hermano Visitador del Hermano Gilberto Lozano, quien vino a cambiar toda la estructura del Aspirantado que había dejado el Hermano José Luis, el nuevo Hermano director de la casa realizó lo que se le pidió, y el resultado fue un semi desastre, al final del curso la mayoría de los aspirantes salieron y los Hermanos de la Comunidad todos pidieron su cambio entre ellos el Hermano Grousset, Juan Fernández, Luis Valdivia...
“¡Mi, guía espiritual por tres años! Cuando fue mi director en León, Gto.
La persona más culta que he conocido. Un gran amante de los buenos libros y la buena lectura.
PINTURA REALIZADA POR EL HERMANO JOSÉ LUIS PARA ENSEÑANZA DE LOS ASPIRANTES
Uno de los mejores artistas, creando maravillosos paisajes y excelentes obras de arte, al óleo y acuarela.
Excelente director artístico musical, y mejor maestro de canto.
Esto, solo por nombrar algunas de sus cualidades y materias que dominaba a la perfección. Pero, sobre todo; un gran hombre y un mejor siervo de Dios, quien dejo una gran enseñanza a todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo. Dios lo reciba con los brazos abiertos a nuestro queridísimo "Maytor Casillas", como cariñosamente lo llamábamos”.(Carlos de la Torre. )
Debe haber fiesta en el cielo para recibir a un gran ser humano y Maestro extraordinario. Fue director de varias generaciones en el Aspirantado Menor de León, Guanajuato. Fue mi maestro de música, teatro, canto, caligrafía, literatura, enfermero, Director Espiritual, entre otras cosas. ¡Descanse en paz! ¡Mi agradecimiento eterno!
SAN JUAN DE LOS LAGOS NUEVA ETAPA.
La comunidad de San Juan estaba integrada por cuatro Hermanos y el Hermano Director José Luis. Los Hermanos eran tres ya mayores y un joven que era el coordinador.
Desde el inicio de su directorado se dedicó a que el Colegio estuviera bien cuidado. Al morir el Hermano José Luis en la prensa de San Juan de los Lagos, Jal. donde fue director del Colegio Bolonia escribieron lo siguiente:
En San Juan de los Lagos consideraron al Hermano JOSÉ LUIS CASILLAS GUTIÉRREZ fue una persona amable, siempre de buen humor, de gran corazón, atento con las personas, tranquilo, irradia paz, persona de vida interior, excelente consejero. Gustaba de la música clásica, así como de zarzuelas; en su tiempo elaboró un excelente programa de educación musical para secundaria. Impulsó grandemente el coro del colegio. Aficionado a la fotografía. En su período se hizo mixto el colegio. En permanente actualización, muy trabajador, persona sencilla.
El Hermano José Luis fue el único director que llevó la obra seis años seguidos 1975-1982. Su larga, distinguida y delicada experiencia de gran educador, animó la escuela con un soplo de espiritualidad y de formación integral, digno de admiración, su influencia irradió por el territorio de la Diócesis de San Juan, estimulado por la amistad con Monseñor Javier Nuño, que venía de años atrás.(Hermano Bernardo Grousset en la Salle en México III )
Al morir el Hermano José Luis los exalumnos de San Juan escribieron sus sentimientos entre ellos leemos: “Quien recuerde este rostro sabrá que un ser humano como él muy pocos se conocen en la vida, Hermano José Luis Casillas Gutiérrez, formador de grandes personas y ejemplo de bondad. Descansa en paz; ¡mí querido Hermano Director!”
Otro exalumno con un lenguaje muy florido muy acorde a como se habla en San Juan y que el Hermano José Luis no se lo hubiera aceptado dice: “Él era la humildad y la sencillez, la ternura, el amor por el prójimo, la bondad en persona y te puedo decir más sobre él y no termino, lo conocí, lo traté y lo respeto, en una o dos palabras: es el más chingón entre los Hermanos, no comparo a ninguno, porque somos diferentes y el comparar nos hace ver demasiados defectos y pocas virtudes, en fin el más chingón.” (Juan Eduardo Garnica Pérez ).
“Excelente persona, tenía el gran don de inculcar muchos valores y enseñanzas, un gran ejemplo de humildad que Dios lo tenga donde merece: su Santa Gloria.” (Rick Gallardo),
“Sin duda un gran hermano, una persona que guió mis pasos en la infancia y del cual aprendí mucho. Descanse en paz, siempre estaré agradecido de haberlo tenido en esa etapa de mi vida.” (V.H. S exalumno del Bolonia.
CHIHUAHUA
Concluido su directorado fue enviado al Instituto La Salle de Chihuahua, le asignaron la titularidad de un primero de Secundaria, y se mostró como un joven maestro lleno de ilusiones y entusiasmo, preparó sus clases de español como un principiante, las ilustraba con sus dibujos y las explicaba con gran empeño, en pocos días se ganó el corazón de esos adolescentes, que solo lo gozaron durante el primer semestre, ya que fue enviado a Roma, él mismo sintió su estancia en Chihuahua como un descanso y un volver a sus años mozos, disfrutando de los adolescentes sin la sombra de director sino un Hermano cercano a ellos.
Viaja a Roma, Italia de enero a julio de 1983 para realizar estudios en el Centro Internacional Lasallista (CIL). El compañero de viaje y de estudio fue el Hermano Francisco Hernández Zermeño, quien había sido alumno del Instituto Laguense y entró cuando el Hermano José Luis era el director del mismo, además los dos tenían ya experiencia de trabajo con aspirantes, y ambos amaban la formación.
El CIL, siempre es una gran oportunidad de renovación para los Hermanos, el Hermano José Luis lo aprovechó y lo gozó tanto por los temas estudiados como por los lugares que conoció, por las fotografías de lugares que le fueron muy gratos, estas fotografías con gran arte pues tenía esa facilidad y ese don.
El tema del CIL fue sobre la CONSAGRACIÓN, IDENTIDAD Y MISIÓN: sin duda para el Hermano José Luis fueron temas que le apasionaron y que aplicó en su trabajo de formador y de promotor vocacional, labor que realizó toda su vida, Veamos algunos de los temas que se estudiaron:
El Hermano José Luis se encontró con tres temas que le interesaron durante toda su vida: La Consagración y los aspectos que implican; la vida de oración, la vida comunitaria, de la cual fue un fuerte promotor y testimonio.
El segundo tema La Identidad, y realizar para ello un re descubrimiento del carisma de la Salle y hacerlo presente en la comunidad, y en el entorno con acciones de Pastoral Vocacional y Formación permanente, que permitan al Hermano a estar actualizado y responder a las necesidades de su entorno con un mensaje nacido de la espiritualidad y la vivencia de la fe.
El tercer tema fue La Misión: Búsqueda de opciones educativas y medios pedagógicos para garantizar: la promoción de la justicia social y responder a los problemas de la juventud actual y el cómo revitalizar nuestra misión de CATEQUISTAS en todas nuestras actividades profesionales.
De ahí surgió una serie grande de preguntas y cuestionamientos, que el Hermano José Luis de una forma valiente y leal trató de enfrentar y resolver, algunas de ellas son:
- ¿Cómo atraer vocaciones con el estilo de nuestras vidas? ¿Qué obstáculos existen?
- ¿Cómo ser La Salle Hoy? ¿Dónde, cómo y con quiénes debemos hacer nuestra obra?
- ¿Será nuestro apostolado la educación tradicional?
-¿Qué valores podemos presentar a los jóvenes de hoy? Para que las Comunidades ofrezcan un testimonio de: Hermanos que oran, comparten, acogen, trabajan juntos y se forman “Juntos y por asociación”.
- ¿Cómo vivir la identidad del Hermano el día de hoy?...
- ¿Qué es lo que mantiene, realmente, a los Hermanos unidos?
- ¿ Cómo servir a los pobres y cuáles pobres?
- ¿ Qué es lo que realmente queremos de la vida consagrada?
Los cuestionamientos y preguntas siguen en larga lista, pero el gran valor que encontró el Hermano José Luis en ellas, es constatar que su vida religiosa y su consagración habían tenido sentido y lo seguían teniendo, que el futuro le brindaba la oportunidad de seguir creciendo y sembrando inquietudes y valores en los niños y jóvenes que el Señor le confiaba; que la labor de suscitar vocaciones a la que él se había dedicado, tenía sentido y respondía a una necesidad del Instituto y de la Iglesia... Sus apuntes y reflexiones han de haber sido muy ricas, pero se cuentan con ellas. De regreso del CIL pasaron por Detroit en los Estados Unidos, donde tuvo la oportunidad de visitar a dos de sus Hermanos que vivían en esa ciudad, uno de ellos trabaja en la industria disquera, y el Hermano José Luis tuvo la oportunidad de gozar de la música y de esta forma completar su muy extensa colección de conciertos, sinfonías, operas, y demás música clásica que él gozaba y hacia gozar a sus alumnos.
Hno. José Luis fue un Hermano de Comunidad donde vivió la fraternidad, era sencillo, humide, amable, abierto a los demás
DIRECTOR DEL ASPIRANTADO MAYOR (Saltillo, Coahuila de 1983 a 1988)
En el Aspirantado de Saltillo había habido problemas, en la dirección del mismo. El Hermano Visitador nombró a al Hermano Juanito Fernández, que llegó como apaga fuegos dos años antes, ante un problema que había surgido en esa casa, pero él mismo confiesa que el ser director no era su carisma, eran un director, muy bueno y dedicado, pero suplicó al Hermano Visitador que lo sustituyera, lo que se hizo dejando al Hermano Juan Fernández como subdirector.
Con la llegada del Hermano José Luis algunas actividades de los Aspirantes cambiaron, dejaron la ayuda que daban en los scouts, así como la participación en las selecciones deportivas del Colegio y en otros servicios que prestaban y se dedicaron únicamente al apostolado como catequistas en los barrios pobres de Saltillo.
Durante su estancia se tuvo la visita del Hermano Superior General John Johnston, en la cual participaron los aspirantes, estos le explicaron al Superior sus actividades y le dieron a conocer sus motivaciones vocacionales.
Con ocasión de la Beatificación del Hermano Arnoldo, el Señor Obispo de Saltillo Don Francisco Villalobos su excelencia, conversó con los aspirantes y supo de sus motivaciones y les invitó a entregarse al Señor.
En 1986-87 los superiores decidieron cerrar el Aspirantado de Guadalajara y trasladar a los jóvenes al Aspirantado de Saltillo, la comunidad fue integrada por el Hermano José Luis Casillas como Director, el H. Heriberto Monreal como subdirector y como ayudante el Hermano Eduardo Garza Amador. En Junio de 1987, el Hermano José Luis pasa a ser el subdirector y Heriberto el director, pero en febrero de 1988 decide retirarse del Instituto, llegando como Director en los primeros días de marzo el Hermano Gustavo Ramírez.
DURANGO LARGOS AÑOS DE ESTANCIA EN LA PRIMARIA 1988 -2009
Este año de 1988 marcó para el Hermano José Luis el fin de sus años como responsable directo de la formación de aspirantes, ya que el 14 de julio, llegó el Hermano Enrique Vargas para trasladarlo a la Comunidad de Durango, que será su último escenario de trabajo y campo de fecunda siembra.
En enero de 1988 llegó el Hermano José Luis para hacerse cargo como coordinador de la Primaria, cargo que desempeñará por más de 20 años. En la Maestra Graciela Porras, Chela encontró un apoyo muy importante en la conducción de la Primaria, que en ese momento contaba con 576 alumnos. Una tarea que tuvo que enfrentar el Hermano José Luis fue la formación de maestros nuevos, ya que el Hermano Director de ese tiempo se esmeró en invitar a muchos maestros a abandonar el Colegio, los motivos fueron múltiples no siempre del todo justificados.
La labor formativa de alumnos como de maestros fue muy importante, poco a poco desaparecieron de la sección Primaria los despidos y demandas de maestros, su callado acompañamiento y su presencia siempre activa en corredores y patios fue efectiva.
Su primer Hermano Director en Durango lo describe así: “A mí me tocó vivir cinco años con el Hermano de los 21 que estuvo en Durango en el Colegio Guadiana La Salle, un Hermano fiel para todo: ejercicios espirituales; fiel a la disciplina del colegio, exigente con una manera de ser que no molestaba a nadie, puntual al cien por ciento para todo. Su vida de comunidad era de participación y colaboración, tanto en las fiestas, paseos, Eucaristías y vida de comunidad.
Un aspecto que cuidaba siempre era la atención a las familias: atento, cortés, siempre de buen humor y puntual a las citas, atendía a los papas con alegría y de forma positiva, nunca manifestaba mal humor, generalmente su estado de ánimo era agradable, no por eso era ingenuo... cuando había algo incorrecto lo corregía con mucho valor.
Su Hermano director lo describe como:
“un modelo de Hermano lasallista...... vivir con él era vivir con mucha paz y seguros de un deber cumplido... doy gracias a Dios el haber vivido con él y no puedo dejar de decirlo“.
Era un Hermano muy apegado a su oración y deberes religiosos: gran devoto de la Santísima Virgen, del Señor San José, de la Eucaristía y de San Juan Bautista de la Salle.”
El trato con los alumnos era cordial, cercano, amable, buscaba siempre su superación, los entusiasmaba y se hacía presente en los momentos difíciles de los niños. Tenía un rechazo fuerte a la pedagogía y forma de llevar la escuela de una congregación religiosa muy elitista, y cada vez que podía sacaba a relucir sus carencias... era divertido en comunidad o en alguna reunión preguntarle sobre esa escuela, de inmediato surgía la crítica...
En la comunidad de Hermanos fue un Hermano exigente de la vida comunitaria, muy cumplido en sus obligaciones como religioso: oración, lectura espiritual, Eucaristía.
En cuanto ayuda en la casa, se encargó por largo tiempo del economato, gustoso iba los sábados al supermercado, siempre acompañado de un Hermano o de un chofer, pues nunca aprendió a manejar.
Siempre gozó de muy buena voz y supo despertar en los niños el gusto por el canto y la buena música, desde joven organizó la coral en los colegios por donde pasó, eso mismo hizo en Durango, su coral animó festejos de navidad en Palacio de Gobierno, en el Concurso de Coros de la Ciudad de Durango en el mes de enero del año 2000, ganó con su grupo coral el primer lugar estatal.(6 Complemento del Histórico año 2000 )
Hermanos que estuvieron en Lagos festejo de los 45 años de vida del Instituto Laguense.
Con los Hermanos siempre tuvo muy buenas relaciones, era exigente y pedía congruencia entre lo que se debía ser y hacer y lo que se actuaba. Con alguno que era menos obediente o tenía iniciativas que no se las manifestaba para que él las aprobara, sí se presentaban desacuerdos, pero siempre muy prudentes, las llamadas de atención que él creía se le tenían que hacer, eran a través del Hermano Director como responsable de la comunidad al que él le daba cuentas escrupulosamente.
Gozaba mucho las diversas actividades que organizaba el Colegio, cuando aún podía, era el primero estar listo para misiones con el club la Salle, el desierto de Coahuila lo recibió varios años en General Cepeda con jóvenes adolescentes.
En los aniversarios del Colegio Guadiana su presencia en los distintos juegos era un estímulo para los jugadores.
Cuando el Colegio Guadiana cumplió cincuenta años el Siglo de Durango hace el siguiente reportaje:
“Muy enriquecedora resultó la actividad cultural que organizó el Colegio Guadiana como parte de los festejos del 50 aniversario de su fundación, la cual tuvo lugar en el Teatro Ricardo Castro. Para celebrar sus cinco décadas los hermanos lasallistas ofrecieron a los padres de familia un evento en el que presentaron el libro “Viñetas para un centenario”, de la autoría de José Cervantes Hernández. En esta presentación también tuvo lugar una interesante exposición fotográfica, titulada “Durango en cantera”, del fotógrafo José Luis Casillas Gutiérrez. El anfitrión de la tarde fue el director del Colegio Guadiana, José Luis Guerrero, quien agradeció a los padres de familia por asistir a esta actividad".
Visita del Hno. José Luis Casillas al Hno. Salvador Pérez, en su lecho de enfermo.
La edad madura llegó y la vejez se le vino encima, esto implicó limitaciones, enfermedades, pero él fue muy consciente de ello y fue preparando su separación de la sección que tanto había amado y donde le llamaban los niños cariñosamente abuelito.
Su apostolado fuera de las horas de clase lo hacía en el grupo Parmenia y en el Club La Salle, les organizaba algunas actividades y juegos, pero a lo que más tiempo y esfuerzo dedicaba era a la formación religiosa y espiritual de los niños.
El club La Salle en un encuentro distrital celebrado en el Colegio Fray Miguel de Bolonia obtuvo el primer lugar, en el histórico del Colegio se lee: “Gracias Hermano José Luis Casillas.” (Diciembre de 1992 )
Uno de sus exalumnos que le tocó recibir en el primer año de estudio de este niño escribió:
“Antes de que yo llegara al Guadiana, tú ya estabas ahí. Pasaron 13 años, me gradué de prepa, y tú ahí seguías... y seguiste. Marcaste muchos corazones, y sin duda el mío -y mi vocación- fue uno de ellos. GRACIAS HERMANO JOSÉ LUIS CASILLAS. Gracias.” (Hermano Andrés Porras FSC misionero en Beirut Líbano )
En Durango el Hermano José Luis cumplió los 75 años y los 80 años, ambos aniversarios se celebraron con gran alegría de todos y con la solemnidad que se merecía el hecho. En el 75 aniversario de vida se celebró la Santa Misa en la Catedral presidida por el Señor Arzobispo don Trinidad Medel, ese día también se celebró los 50 años de su consagración perpetua, renovó sus votos religiosos y después se celebró el hecho en la escuela por parte de los alumnos y en la mesa directiva por parte de Padres de Familia, Profesores y Hermanos.
Cuando cumplió 80 años, “el 12 de septiembre de 2003 fue el día de acción de gracias por los múltiples beneficios otorgados a la persona del Hermano José Luis. Por la mañana los Hermanos y los niños de la Primaria se reunieron provistos de mechones multicolores para cantarle las Mañanitas y “Tú me enseñaste a volar” ...
Cada año el 12 de septiembre era un día de fiesta en la Primaria del Colegio Guadiana, era un día para celebrar al Hermano mayor, al coordinador y al abuelito de muchos niños, que se sentían, queridos por él y lo querían, las siguientes fotos hablan del cariño de los niños y del orden y disciplina que lograba con su presencia, además de la celebración de los 85 años de vida del Hermano, el Hermano Director José Luis Guerrero aplicó a la persona del Hermano José Luis lo que se dice al Santo de La Salle: “Apóstol de los niños y guardián de su fe, vencedor de la ignorancia tan maligna para el alma...” Hermano José Luis dedicaste tu vida a la niñez, siguiendo siempre la luz de la fe y del amor
A media mañana en la Cátedral se ofreció la solemne Eucaristía. El Pbro. Celebrante comentó que:
Es necesario dar un vistazo retrospectivo y recordar los momentos de incertidumbre al llamado a servir a Dios y a los hermanos. Es el momento de decir el SÍ generoso a ejemplo de María... El Hermano José Luis tuvo que hacer varias renuncias a fin de encontrar al que es fuente de la gratitud, es decir, a Dios. La presencia de Dios la ha sentido en el trato con los niños, jóvenes, los padres de familia... El don de fortaleza que Dios le ha concedido ha servido para vencer la fragilidad humana y revestirse de santidad. Él ha sido testimonio de fidelidad, con sus años dedicados a la enseñanza a ejemplo del Señor de La Salle. Su amor a la disciplina, orden, la puntualidad el esfuerzo son una manifestación del cumplimiento de la voluntad de Dios que quiere la perfección en sus creaturas... El Hermano Casillas le ofreció a Dios su vida, desgastándola en Durango estos últimos 15 años...” (Pbro. Eduardo Moreno González, articulo del H. Ramiro Montaño en la Salle en México noviembre 2003 ).
El Hermano Visitador del Distrito lo felicitó con las siguientes palabras: “Es para mí una alegría especial poder felicitarlo hoy, por este medio, por ser imposible estar con usted en este importante día, en el que agradecemos a Dios el don de la vida, que le concedió hace 80 años y la fortaleza y salud manifiestas en la forma que los ha vivido, pues como dice la Escritura: “Sólo los robustos rebasan esta edad”,(Salvador Valle en la Salle en México).
Una Maestra del Colegio en un libro de poesía le dedicó una al Hermano José Luis:
PARA EL HERMANO JOSÉ LUIS CASILLAS
Hay en tu mirar algo más que una suave alborada, silencio que canta, que reza como una esperanza volviendo tu estancia en la tierra, como único anhelo enseñar a los niños, no solo a volar, sino alcanzar el cielo. Tu tiendes tu mano a todos, y ellos te quieren igual y a tu alrededor suelen girar cual mariposas a una flor, y es que en ti encuentran en lugar de néctar amor. Cuando las risas y travesuras de vacaciones se van, He visto tu alegría esconderse en las aulas como un fantasma Y la tristeza en el rostro aguarda. Del Colegio Guadiana, eres el alma Lo dicen los niños que te conocen también. Y lo sabrá el tiempo que ha visto tus pasos Y lo dirán otros que vendrán después Y lo bueno en ti como una semilla germinará En los corazones llenos de bondad.
(Del libro “Reborujo” de Jovita Hernández Camargo publicado por Instituto Tecnológico de Durango )
Durante las vacaciones, ya estando de coordinador de Durango, todas las vacaciones grandes, iba a Guadalajara, para ayudar en el Postulantado, su principal ayuda era aplicar a los jóvenes postulantes los test de caracterología como orientación para el inicio de su formación, era muy bien aceptado por los jóvenes. Fue un Hermano que no le gustaba estar sin una ocupación, era muy servicial y siempre con una sonrisa en los labios y un corazón abierto a los jóvenes. De ahí iba a visitar a su familia a Ocotlán, tres o cuatro días de convivencia familiar, regresaba a Guadalajara, donde pasaba otros días conviviendo con los postulantes de una manera discreta con una prudente presencia; y de ahí regresaba a su comunidad en Durango.
Su cumpleaños marcó la meta de su vida magisterial, había llegado, como buen excursionista al fin de pista, sin haber perdido el rumbo y con un excelente tiempo, había ganado la “pista de la vida”... su gavilla estaba bien formada y colmada de frutos, sembró con abundancia y ahora al fin de la jornada recoge en abundancia... la luz del sol parece que se difumina en el horizonte el brillo de un bello atardecer está en su horizonte, es tiempo de retirarse y vivir los últimos días en la paz de quien cumplió con su meta.
Guadalajara donde un día de diciembre de 1944 llegó lleno de ilusiones y de ganas de trabajar por el Reino de Dios, sirviendo a los niños, fue el lugar donde cerró su círculo de vida. Llegó para prepararse al encuentro con su Señor, llegó ligero de equipaje había dejado en girones su vida y así se desprendió de sus discos, del curso de música que tanto gozó y con el cual interesó a muchos jóvenes por la bella música... dejó pinceles, paleta y los cuadros que con mucho empeño y detalles había pintado, dejó su cámara fotográfica y sus artísticas fotografías... todo quedó en el pasado, ahora era el Hermano José Luis con una gran sonrisa, con una memoria ida pero con una especial a las personas y a cuantos a él se le acercaban... poco a poco su luz fue acabándose, sin perder la luz de la amabilidad y la decisión de su vida...
Con ocasión del 50 aniversario de la fundación del Colegio Guadiana el Hermano José Luis presentó una exposición fotográfica sobre la ciudad de Durango, he aquí el reporte:
INTERESANTE EXPOSICIÓN:
Muy enriquecedora resultó la actividad cultural que organizó el Colegio Guadiana como parte de los festejos del 50 aniversario de su fundación, la cual tuvo lugar en el Teatro Ricardo Castro.
Para celebrar sus cinco décadas los Hermanos lasallistas ofrecieron a los padres de familia un evento en el que presentaron el libro “Viñetas para un centenario”, de la autoría de José Cervantes Hernández.
En esta presentación también tuvo lugar una interesante exposición fotográfica, titulada “Durango en cantera”, del fotógrafo Hermano José Luis Casillas Gutiérrez.
El anfitrión de la tarde fue el director del Colegio Guadiana, José Luis Guerrero, quien agradeció a los padres de familia por asistir a esta actividad.
Después de la clausura de este evento tuvo lugar una convivencia a la que asistieron especialmente Julieta Morales de Soria y Eduardo Soria, presidentes de la Sociedad de Padres de Familia del Colegio Guadiana.(El Siglo de Durango 9 de diciembre de 2005 )
Algunas condolencias de ex alumnos del Colegio Guadiana: “Para los ex alumnos del Colegio Guadiana, que decidimos repetir el ciclo lasallista con nuestros hijos y para quienes fuesen compañeros de labores o estudiantes bajo su tutela, les informo con pena que el Hermano José Luis Casillas Gutiérrez ha fallecido, seguro estoy que descansa ya en la Casa del Padre.
Aquellos que como mi familia y yo nos acompañaron en conocerle y seguramente apreciar su diligencia, bonhomía y gran sentido del humor, les pido eleven una oración en intercesión a su alma.” (Chuy Reyes)
“Quien recuerde este rostro sabrá que un ser humano como él muy pocos se conocen en la vida, Hno. José Luis Casillas Gutiérrez, formador de grandes personas y ejemplo de bondad. ¡Descansa en paz Hermano Director!” (Arnulfo Valdés )
Cómo marcó las vidas el Hermano José Luis en sus alumnos del Colegio Guadiana.
No puedo ni empezar a describir todo lo que ese señor significa para mí. El Hermano José Luis Casillas Gutiérrez fue más que un gran amigo. Fue un maestro en toda la extensión de la palabra.
Yo ingresé al Colegio Guadiana en segundo grado de primaria. Llegaba desde las 7:30 de la mañana. A veces antes. Me gustaba ser el primero en llegar. Lo acompañaba a abrir salón por salón. Si había algo tirado él lo recogía. Si había algo descompuesto él lo arreglaba. Y yo lo ayudaba y me daba mucho gusto hacerlo.
Nunca fui bueno en Matemáticas pero él se esforzaba a que tuviera una mejor comprensión de las ciencias exactas. Por las tardes nos reuníamos algunos alumnos con él en el salón de 2°A para hacer ejercicios de cálculo mental.
Si hacías algo bien, te recompensaba con “vales”, que cambiaban de color según el ciclo escolar. Él me daba vales por asistir a esos cursos, por ingresar al coro o al Club La Salle. ¡Llegabas temprano! Un vale. ¡Hacías tarea extra! Un vale. ¡Le hacías un favor al maestro! Un vale.
ROBERTO ANTÚNEZ Y EL HERMANO JOSÉ LUIS CASILLAS EN DURANGO.
Al final quienes tuvieran más vales recibían un diploma. Yo obtuve cinco. Esos diplomas eran escritos a mano por él, que por cierto también daba curso de caligrafía. Todos TODOS los diplomas de todo el alumnado eran escritos a mano por él. Él me enseñó a cantar. Desde entonces y gracias a él, en cada ocasión que tengo, canto. Ingresé al coro y me seleccionó varias veces como solista porque sabía que tenía un severo pánico escénico y sí que me ayudó mucho. ¡Ah! Y a disfrutar de la música de José Luis Perales. Amaba a José Luis Perales.
También era el coordinador del Club La Salle, del que fui miembro durante varios años. Estudiábamos algo de biblia, vida y obra de santos, y teníamos las misas de los viernes primero de cada mes.
Tuvimos horas, muchísimas horas de conversaciones filosóficas, arquetipo de las conversaciones que hoy en día más disfruto tener con mis amigos. Tenía buenísimo sentido del humor. Un humor muy blanco y jamás lo escuché decir una grosería.
Decía que el español es un idioma tan rico y hermoso, que la verdadera grosería era mancharlo con palabras altisonantes.
Para sexto de primaria nos dio una plática individual de sexualidad a cada uno de los hombres del colegio. Uno por uno.
¡Hombre! Sí que era un gran maestro de tiempo completo; desde las 7:30 de la mañana, coordinador de primaria, director del coro, jefe del Club La Salle, y además se daba tiempo para dar curso de caligrafía, cálculo mental y curso de sexualidad. Y eso solo de lo que me acuerdo.
Cuando fue mi graduación de la prepa lo invité a la misa y tuve la oportunidad de platicar largo y tendido con él. Canceló un par de actividades para dedicarme su valioso tiempo, y de hecho no guardo el remordimiento de “le hubiera dicho todo esto en vida”, porque lo hice, y él sabía lo mucho que significó su influencia en mi vida.
Ser disciplinado y coherente con tu fe. No exigirle a nadie absolutamente nada, que no estés dispuesto a exigirte a ti mismo. La gran virtud del perdón. Fueron algunas de sus enseñanzas que se convirtieron en mi filosofía de vida.
Hoy lloro por su partida. Lloro al ver su fotografía y recordar todo esto, pero no es un llanto solamente triste porque estoy convencido de que con todo el bien que hizo a tanta gente como a mí, tiene un gran tesoro en el Cielo.
Hasta siempre Hermano Casillas (Roberto Antúnez Estrada 30 de septiembre )
Otro exalumno dice: “Quienes tuvimos la dicha de coincidir con él, entendemos esas y muchas experiencias más. Hermano en todo el sentido de la palabra. ¡Ya perseveró! (7 Eugenio Fernández de Castro )
Hay muchos testimonios más por último finalizamos con lo que dice una esposa sobre la formación que recibió su marido por parte del Hermano José Luis: “Pues agradezco que fue parte de formar a un gran esposo y compañero de vida para mí. Y mira qué ni siquiera nos conocimos, pero me dio algo muy bueno también. Seguramente estás feliz de quien eres ahora, y de que estás más cerca de Dios que nunca.”(8 Valeria Martínez Leyva )
TESTIMONIOS SOBRE EL HERMANO JOSÉ LUIS:
Uno de sus alumnos en la Primaria del Febres, después Hermano de su comunidad y más tarde Visitador del Hermano José Luis y compañero en la última jornada nos dice lo siguiente:
“El inicio de mi contacto con el Hermano José Luis fue cuando estuve en quinto de Primaria. Era un ambiente tranquilo y de motivación para el trabajo a esa edad.
En particular recuerdo sus clases de dibujo de los viernes en la tarde, pues había clase mañana y tarde. La música ambientaba la clase.
Su persona me era atractiva y su modo de tratarnos me gustaba. -No recuerdo frases que motivaran mi vocación. Era el todo de su persona que me llevaron a entrar al Aspirantado menor ¡Quería ser como él!
Al salir de Cuba en mayo de 1961, el Hermano Bernardo Grousset que era el visitador, muy benévolamente me indicó que para terminar el año escolar me quedara en Lagos de Moreno, en el Instituto Laguense, pues yo traía la obediencia para Saltillo. Ahí encontré una comunidad animosa y trabajadora, gracias al estilo y modo de ser del Hermano José Luis, que era el director.
Posteriormente ya como Hermano, estuve un año con él, era el director el Febres Cordero. Yo llegué como maestro de Secundaria. El recuerdo de ese primer año me marcó mucho; pues yo venía del Distrito de Cuba- Santo Domingo y me encontré un ambiente de comunitario sano, fraternal y de trabajo intenso en el Colegio mejor que el que había dejado. Me dio apoyo para seguir estudiando la Normal Superior Nueva Galicia, en las tardes durante el curso escolar.
En mi periodo de Visitador apoyé para que aprovechara la experiencia lasallista siguiendo el CIL de Roma, pues sabía que a su regreso enriquecería la formación en el Distrito. En 1983 y al regresar de Roma, creí que el Hermano José Luis era la persona idónea para trabajar en la formación como Director del Aspirantado de Saltillo, que necesitaba una persona que le diera estabilidad. Le costó un poco pues se trataba de jóvenes de preparatoria, pero asumió la responsabilidad con entusiasmo.
Mi último contacto y convivencia con él, fue aquí en Guadalajara, donde lo encontré en su etapa de jubilación, pero el mismo de siempre: educado, puntual, amable con los niños y de excelente relación con los adultos, hermanos y seglares.
Durante el año tenía visitas frecuentes de sus ex alumnos que lo deseaban saludar y expresar su cariño al “Hermano Ambrosio”, acto que le agradaba mucho. Su familia, es decir sus dos hermanos que lo visitaban, se llevaron un buen sabor de su estilo de Hermano religioso. Se notaba que habían establecido una sana relación familiar. Guardó siempre su estilo fraternal en la Comunidad, aunque su deterioro senil no le ayudara. Es difícil saber hasta qué punto aceptaba conscientemente su deterioro mental, pero se le veía tranquilo y amable con las personas, particularmente con las enfermeras que lo atendían. Los días anteriores sufrió mucho pues no era consciente de lo que le pasaba y las ayudas y tratamientos que necesitaba los rechazaba con cierta violencia. (Testimonio del Hermano Guilebaldo Orozco, antiguo alumno, después cohermano y superior del Hermano José Luis. )
Coordinador de Primaria en el Colegio Guadiana en Durango de 1988 a 2009.
Su última labor como educador la realizó en Durango, en la sección Primaria tan amada por él. Inició con gran brío y constancia, con una exigencia tranquila y con mucho amor, al final de su estancia las fuerzas declinaron, su labor fue menor, supo delegar funciones y encargarse de los detalles de la salida y entradas, recepción de los niños, ya no de adelantos académicos y otros aspectos pedagógicos, el buen y fiel Hermano, no tiró la toalla, pero como buen artista supo retirarse a tiempo, cuando todavía podía hacer su trabajo sin provocar lástima. Su voz se escuchó hasta el último día que se puso de pie a presidir una entrada, su vista atenta a todo lo que sucedía en los patios o clase, su oído desgastado, seguía haciendo esfuerzos por escuchar a los niños y padres de familia, hasta el día que él mismo dijo, me retiro.(0 Mensaje del Hermano Visitador Gabriel Alba Villalobos ).
Uno de sus últimos directores escribió sobre el Hermano José Luis Casillas Gutiérrez: “Hermano Lasallista con todas las letras, entregado como Hermano de comunidad; fiel a todos los momentos comunitarios, de gran piedad con fuertes tradiciones inquebrantables. Un amante de los niños a quienes entregó su vida como un buen pedagogo Un gran artista del arte de la pintura, de la música y de la fotografía. Amante de la naturaleza donde veía la obra de Dios. Cualidades que le permitieron ser un buen formador de los futuros Hermanos a quienes acompañó en su caminar en la vida consagrada. Siempre atento a prestar algún servicio a los Hermanos. Sin embargo, era un ser humano con defectos como todos. Le gustaba criticar la conducta de los Hermanos, pero siempre para lograr algún bien y evitar un mal mayor.
En Durango era sumamente querido, por sus ex alumnos y sus alumnos, que trató durante 21 años era muy querido y apreciado.(Hermano Alejandro Bünson ).
En el año 2002, y todos los años que fue visitador el Hermano Salvador Valle, el Hermano José Luis fue el director de la Comunidad de Hermanos y siguió con su labor de coordinador de la Primaria.
Las personas que lo trataron, seguro muchas tienes testimonios sobre la persona de este gran Hermano, sencillo, humilde, prudente, cercano a sus alumnos que les dejó con su sola presencia o su palabra un testimonio y un mensaje de la presencia de Dios en sus vidas:
El siguiente mensaje es de una antigua maestra del Guadiana, mamá de un Hermano.
HUELLA IMBORRABLE
En agosto de 1988 conocí al Hermano José Luis Casillas, en la dirección del Colegio Guadiana, el primer edificio en Volantín #310 del Barrio de Analco, cuando le comenté si me podía dar una guía para las clases pues me habían asignado el cuarto grado de primaria, a lo que me contestó –Estoy igual, no sé nada. Yo vengo llegando de Saltillo, aún no conozco a nadie, sólo al director Enrique Vargas, al Hermano Domingo de Alba y al Hermano Marco Antonio Moreno. Vente, vamos a investigar… Y esa investigación me llevó a conocer a un ser excepcional que fui descubriendo al paso de los años. Fue mi coordinador durante ocho años en los cuales aprendí junto con mis compañeros a orar por nuestros alumnos desde que nos entregaba la lista del nuevo curso, fue para nosotros un ángel que nos guiaba en el trato hacia los alumnos, a los Padres de Familia, como un Hermano mayor que nos sacaba adelante de todos los problemas, sus consejos tan atinados y certeros como: “No castiguen a sus alumnos cuando estén enojados”, “Mándenlos un rato con Jesús Crucificado y pídanles que ellos mismos se pongan su castigo, verán que son más severos que ustedes”.
Antes de las vacaciones recuérdenles que el alma no descansa y que deben tener presente a Dios. A María nuestra Madre, récenle con devoción cada noche tres Aves Marías, aunque sea lo único que le digan. Académicamente también nos hizo crecer teniendo un orden increíble en la presentación de trabajos, los cuadernos eran impecables; a los alumnos les gustaba esa exigencia porque les hacía notar el crecimiento que iban teniendo.
En el ciclo 1996-1997 que me asignaron el Departamento de Pastoral me hizo una invitación: -Hilda, fíjate que han venido varias niñas para integrarse al Club La Salle, ¡Pero me están ahuyentando a los niños! Jajaja ¿Quisieras ayudarme con ellas? Sentimientos encontrados… -- ¿Yo? ¡Hermano! ¿No sé nada de eso, qué voy a hacer? --¡No te preocupes, yo te voy a ir indicando, te paso lo que estamos haciendo nosotros para que lo hagas con ellas, te vas a sentir bien y te va a gustar, ya verás! ¿Y… que si me gustó…? Me encantó, al grado que tuvimos grupos numerosos de alumnas de sexto y primero de secundaria en el Club La Salle Femenil durante ocho años. Un faro que iluminó mi camino y me llevó a gozar de las mieles de la enseñanza, del acercar las almas hasta Jesús con el Carisma Lasallista.
Y qué decir de los alumnos enfermos de cáncer, se los encomendaba al Hno. Escubilión y tenía sus fotos en el cuadro del Beato que por “reacción al tratamiento médico” no pudo contar con los milagros para hacerlo santo, ya que, en unión con el grupo, en especial, y con los demás alumnos del colegio hizo cadenas de oración con gran fe, llegando a la curación total de dos de ellos.
Gustaba de la lectura, la música clásica, la pintura, la letra gótica que enseñó a muchos alumnos y maestros y yo gocé con sus pláticas sobre la vocación de muchachos, sobre todo de uno cuyo nombre no recuerdo pero que lo cimbraba al recordarlo. Su mamá le negó el ingreso al Aspirantado y éste llorando fue con el Hermano Casillas y le pedía que hiciera algo, que le dijera que él quería ser Hermano también.
Con toda paciencia y consolándolo le explicaba que los hijos deben obedecer a sus padres y que llegará a comprender a su mamá pues era hijo único y como ya no tenía papá, Dios vería con buenos ojos el que se quedara con ella y le hiciera compañía. El muchacho aceptó y pasado el tiempo debió salir fuera de la ciudad, en el traslado el autobús en que viajaba chocó y el muchacho perdió la vida. El Hermano Casillas asistió al funeral y la mamá le pidió perdón, diciéndole que ella había tenido la culpa de la muerte de su hijo pues no había querido entregárselo a Dios, y él lo había recogido.
Enseñanzas en todo momento, como lo que aprendió de joven y me compartió; cuando fue director, (porque de buen ver: güero y de ojo azul) algunas señoras querían sobrepasarse (lagartonas diría yo) y él siempre firme y amando su vocación les paraba el alto. –“Cuando vayas a hablar con alguien, haste acompañar de otra persona, te servirá de testigo y ese alguien no se sobrepasará contigo”.
Testimonio de la maestra Durango, Dgo. octubre del 2018
Me encuentro con una hermosa encomienda, escribir sobre una gran persona muy cercana a mí, me refiero al inolvidable Hermano José Luis Casillas Gutiérrez y sólo se me viene a la mente las actitudes que definen su personalidad y que son: persistencia, constancia, fortaleza y fidelidad. Persistencia en todos los actos cotidianos con paciencia infinita. Constancia en todo lo que se refiere a organización escolar.
Fortaleza, era un hombre toda energía. Nunca le escuché quejarse por su arduo trabajo; ejercía la disciplina con firmeza y comprensión. Su debilidad eran los niños problemáticos.
Fidelidad, cualidad que siempre le admiré. Fidelidad a su vocación, a las reglas, a la Santísima Virgen María a la cual estaba consagrado. Pero sobre todo le admiré siempre la sabiduría de un verdadero santo varón, siempre humilde y con una simpatía innata.
En los 18 años que trabajamos juntos, nos unió una sincera y filial amistad. No recuerdo haber tenido nunca un desacuerdo.
Él era la presencia viva del orden, y del bien hacer. Y precisamente esa presencia fue la que me hizo enamorarme de la gran obra de nuestro Santo Fundador San Juan Bautista de la Salle y por la que felizmente trabajé al lado del querido Hermano José Luis esos 18 años, que sinceramente pasaron muy pronto, en nuestro querido y nunca olvidado Colegio Guadiana La Salle en nuestra hermosa ciudad de Durango.
Olvidaba resaltar de su exquisito gusto musical, habiendo sido director del coro.
Para terminar, esta sencilla semblanza de mi encuentro con el querido e inolvidable Hno. José Luis, solo les diré que este encuentro deja una honda huella en mi vida y vivirá para siempre en los tantos recuerdos y vivencias que compartimos con alegría.
Descansa en Paz querido Hermano en los brazos amorosos de Nuestro Padre Dios al cual dedicaste con todo amor toda tu bella existencia. Con cariño Infinito (Profesora Graciela Porras García (Miss Chela) )
Un exalumno da su testimonio:
Los recuerdos que yacen en el corazón y en la mente son sin duda la chispa que nos permite agradecer y valorar cada hecho, cada experiencia y a cada persona.
Mi vida fue tocada por la presencia del Hermano José Luis, quiero compartir en escasos renglones, parte de las vivencias y experiencias que llegaron a mi vida por su persona, y las excelentes y cuantiosas enseñanzas, cuyos afectos viven en miles de corazones, dejando un legado de fe, amor y esperanza.
Hablar del Hermano Casillas, es hablar de un legado envidiable del cual formamos parte diversas generaciones de alumnos, ex alumnos, maestros y colaboradores dentro y fuera del Colegio Guadiana La Salle en Durango.
Un ejemplo de alegría, talento, disciplina y cálido corazón, el Hermano José Luis inolvidable coordinador de primaria, director del coro y maestro de maestros. Impecable en su ser y actuar, modelo de Hermano Lasallista. De entre muchas memorias que tengo el gusto de compartir sobre él, son la de sus clases de matemáticas a las 4 de la tarde para los alumnos que se hacían acreedores de algún reporte de “tarea no traída” o de “disciplina". Lejos de ser un castigo, otorgaba herramientas de formación. Entre todas sus ocupaciones, también se daba el tiempo de atender el “Club la Salle” del cual tuve el privilegio de formar parte.
De todas sus enseñanzas, quiero destacar que en todo momento me enseñó el valor del tiempo, implícito en su persona y testimonio. El orden y limpieza que debíamos tener en nuestros cuadernos, sin saber que esos detalles me forjaron en la calidad y pulcritud de mis trabajos, ya como profesionista. El don de la Fe que expresaba en cada ocasión y a cada persona que tuvimos el privilegio de compartir con él, lo recordamos con alegría y admiración .
Con miembros del Club la Salle en un encuentro en el Instituto Francés de la Laguna. Al centro fila de adelante Jorge Shober, quien conservó esta foto.
Siempre cercano a los alumnos, a los maestros, colaboradores y los padres de familia de la comunidad del Guadiana, llevamos en nuestro corazón un fragmento de su ser que nos permite recordar la encomienda de su vida a nuestra Santísima Virgen María. Así como Dios está tan cerca de nosotros y nos expresa su amor y esperanza.
Gracias por tanto Hermano José Luis. Tu legado y júbilo viven tan fuerte como el ejemplo y testimonio de nuestro Santo Fundador, Juan Bautista de la Salle.
Con cariño, respeto y gratitud
"La vocación del cristiano es la santiad, en todo momento de la vida. En la primaver de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte." San Juan Pablo II.
Querido Hermano José Luis:
Un honor haberle conocido, un gusto que haya compartido su amor a La Salle en mi familia, al grado de que mis tres hijos varones estuvieron en casas de formación. Gracias porque, así como me platicó el inicio de su vocación: --“Ver a ese Hermano orar delante del Sagrario, fue lo que me hizo querer ser igual que él”; ahora uno de mis hijos ha decidido seguir sus pasos entregando su vida a la educación.
Gracias porque me hizo notar que el amor de Jesús en mi vida es lo mejor y más importante y que el Carisma Lasallista es un estilo de Vida y no sólo algunos años en el colegio. Gracias por tanto amor y por dejar en mí una HUELLA IMBORRABLE.[1]
Un Hermano que fue alumno del Febres Cordero cuando el Hermano José Luis era el responsable de los grupos apostólicos escribió el siguiente testimonio:
“El hermano José Luis Casillas nunca me dio clases verbales en el aula, pero hizo más por mí, pues me reveló su alma con sus logros y aspiraciones. La convivencia y acompañamiento fueron largos y sostenidos a través de los seis años de mi primaria en el Febres Cordero y en múltiples encuentros posteriores.
A través de lo que exponía en el pizarrón de avisos del patio, de la maravillosa ambientación de Navidad que hacía con simples recortes en papel, y de su sostenido buen humor, encontró en mí un ávido discípulo de sus conocimientos y habilidades. Aprendí a coleccionar sellos postales adhiriéndolos con charnelitas, y un comino me importó disfrazarme de niña con tal de salir en una obra teatral. Y si mis voces no sonaron estrepitosamente sobre el estrado junto con el coro escolar, como las de los estruendosos y desentonados pavorreales, fue sólo porque él me indujo a la paciencia y al ejercicio vocal. Mi madre fue la única que llegó a apreciar y aplaudir mi talento musical.
Como un bebé asimila los ingredientes saludables al beber la leche materna, yo también asimilé por ósmosis espiritual e intelectual los rasgos que todo discípulo anhela de su maestro y fui, junto con mi amigo Gildardo, uno de sus brazos en las catequesis sabatinas en los barrios periférico.
Fascinado por su habilidad para dibujar rostros de María Santísima, una vez le solicité uno para mi libreta de catecismo, a lo que él sonrientemente se negó a pesar de nuestra amistad. No me dio explicación alguna, pero deduje que, a partir de ese momento, él dejó de dibujarla porque se sentía abrumado y desmañado ante tal pretensión, la de develar con rigor el rostro tan maternal como celestial de la Santísima Virgen.
Presumiendo en su funeral, que ya gozaba de tan graciosa comparecencia, yo pretendí acompañarlo, desde aquí abajo con el más bello canto, que yo estimo, del Ave María, el del guitarrista Vladimir Vavilov, alías Caccini, por el umbral alcanzado de su armónica expresión artística y expresiva.
(Hno. Fernando Alvarado, exalumno del Febres Cordero del tirempo del Hno. José Luis.)
PENÚLTIMO CUMPLEAÑOS CON LOS HERMANOS DE LA COMUNIDAD, Hermanos Christian Múñiz, José de la Torre, Guilebaldo Orozco, Jorge Guzmán y el cumpleañero de 95 años Hno. José Luis Casillas
Un exalumno del Colegio de San Juan de los Lagos, cuando el Hermano Casillas era el director da el siguiente testimonio:
El Hermano Casillas nos invitaba al “Club La Salle” los viernes por la tarde a la casa de los Hermanos del Colegio Bolonia de mi ciudad natal, San Juan de los Lagos. Yo esperaba con gusto esas reuniones en las que el Hermano combinaba la reflexión, el juego, alguna actividad y el momento central: la oración.
Nos reunía en una sala, que todavía existe, en la parte de arriba de la casa de los hermanos de San Juan: el lugar era muy agradable y se prestaba para que conviviéramos ese pequeño grupo de compañeros que llegaron también a ser amigos a lo largo de la vida.
Un buen día, no sin antes meditarlo mucho, desde mi corta experiencia, me decidí y visité al Hermano José Luis en su oficina. Él era el director del Colegio y yo le expresé que me gustaba la idea de ser un Hermano Lasallista. Luego fue el buen Hermano Pedro Vela, de feliz memoria, quien me entrevistó y me acompañó en el discernimiento vocacional hasta el día en que los Hermanos visitaron a mis padres para solicitar su permiso de ingresar al Aspirantado.
Yo creo que también fueron nutriendo esta vocación otros valores que cultivó en nosotros el Hermano Casillas, como la música, ya que yo participaba en el coro del colegio que cantaba las misas de los sábados en “la parroquia”; el teatro, pues me tocó participar al menos en dos obras, una de ellas fue “El maestro de la aldea”, misma que yo puse en escena unos 15 años después con mis alumnos de sexto año del Instituto Regiomontano.
Además, la relación del Hermano Casillas con mi familia fue de cercanía y apoyo, pues dos de mis hermanas eran maestras en el colegio y el Hermano contribuyó significativamente en su desarrollo como educadoras lasallistas. Esto favoreció el que mi familia viera con mucho agrado que yo haya escogido al Hermano José Luis como mi padrino de Toma de Hábito, una feliz decisión ya que ahora lo tengo como un gran intercesor y un ejemplo de fidelidad y compromiso con mi vocación.
(Hno. Guillermo García Lopez )
UN SENCILLO, PERO SENTIDO Y SINCERO ACRÓSTICO:
Para el Hermano José Luis Casillas Gutiérrez
Q uiero externar mi cariño y admiración por el Hno. José Luis, Maitor.
U n Hermano que supo tocar los corazones de muchos jóvenes.
E l haber sido su aspirante, y tenerlo como guía de los 12 a los 14 años
R epresenta una labor formativa fundamental y definitiva para mi vida.
I ntuyó en mi proceso adolescente, él fue como mi segundo padre!
D ios quiso que a lo largo de muchos años fuera un excelente formador:
O rante, alegre, directo, coherente, cuestionador, motivador.
H ermano a carta cabal. Entregado, atento a cada uno, cálido y cercano.
E ncontrando un excelente apoyo en los Hermanos jóvenes formadores,
R ealizando una labor abnegada, las 24 horas del día y los 365 días del año!
M uchos recuerdos vienen a mi mente: los campamentos en verano,
A ctividades deportivas mañana y tarde, paseos de los jueves, bolillos con miel,
N oches de fogatas, y de juego de bandera a la luz de los reflectores…
O tros tiempos fueron aquéllos, maravillosos, forjadores de hombres.
C on carácter, con fibra, con piedad y con la semilla de la fidelidad,
A bonada por su ejemplo y el de muchos Hermanos que pasaron por las.
S illas y bancas de salones y capilla de aquella hermosa casa de León.
I nspíranos ¡Maitor! Que cada día la oración y el apostolado sean el Todo.
L lenos de fe y de celo en este tiempo de internet de hipercomunicación, de dudas…
L lamados a responder a los retos y desafíos de los niños y jóvenes de hoy.
A póyanos desde el cielo, alcánzanos nuevas vocaciones en este año especial.
S on 300 años de la PASCUA DEL FUNDADOR que celebrarás allá con él. ¡qué dicha!
“LLEGASTE A LA META!
Recuerdo cómo cada domingo nos llenabas con citas de San Pablo en tus interesantes y cuestionantes conferencias: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”, “Todo lo considero basura con tal de alcanzar a Cristo”, “Para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia” y una frase de los cursillistas que nos repetías: “Cristo y yo, mayoría aplastante”.
¡Tantos y tantos recuerdos acumulados en tan sólo 3 años! Es por el impacto de tu personalidad, me atrevería a decir de tu santidad. Coros, cantos, entrevistas, las lecturas del comedor, sin olvidar la lavada de calcetines todas las noches y el levantarse corriendo para ganar regadera, etc. etc.
Las “patrullas” del comedor, y el aprender a comer de todo, aunque fuera poquito…el capitán tenía qué ejercer su función…y aprendí a comer verduras…
Tengo un hermoso recuerdo de tu amistad con el Hno. Grousset, cuando te veía platicando informalmente con él, durante las convivencias con los Novicios de Lagos.
No sé qué más decirte. Ahora que sí lo puedes entender y captar, ya tu cuerpo está listo para el día de la resurrección: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no podrá dar fruto, pero si muere dará mucho fruto”. Esta frase ¡cómo nos la repetiste…!
¡Un fuerte abrazo Maitor… hasta que nos volvamos a juntar en la Patria Celestial!
¡Nunca me imaginé que te quisiera tanto!
(Hno. Alberto Flores Cantú, en La Salle en México Norte, noviembre 2018)
PREMIO OTORGADO POR
EL H. AYUNTAMIENTO DE LAGOS DE MORENO JALISCO:
Hermano sencillo, humilde, sin buscar nunca brillar, sino sólo servir y poner sus talentos al servicio de la niñez y juventud que Dios le iba confiando. Su labor permaneció en los alumnos que tuvo en Lagos de Moreno los años de 1956 a 1962, los valores que inculcó y sobre todo su entrega como educador le valieron que el H. Ayuntamiento de la Ciudad de Lagos de Moreno le entregaran el Premio “Hernando de Martell” de Mérito Cívico. El Hermano José Luis acudió acompañado del Hermano Gerardo Dávila, pues ya comenzaba a sentir limitado en su salud.
El próximo sábado 30 de marzo de 2013 serán entregadas las preseas Hernando de Martel, Mariano Azuela y los premios “Mi Ciudad” a personalidades de Lagos de Moreno que han tenido la capacidad, ingenio y grandeza de proyectar el municipio a nivel internacional.
El proyecto es organizado en el marco de los festejos del 450 Aniversario de Lagos.
Premio para el HERMANO JOSÉ LUIS CASILLAS por su trabajo en Lagos de Moreno.
Las preseas
Fue durante sesión de cabildo donde se informó que la “Presea Hernando de Martell” de Mérito Cívico fue designada para el Hermano Lasallista José Luis Casillas Gutiérrez, quien fuera director por varios años en el Instituto Laguense.: El Hermano José Luis Casillas Gutiérrez. Director del Instituto Laguense de La Salle, a mediados del siglo XIX diez y nueve llega a Lagos en 1957 mil novecientos cincuenta y siete, influyó en la formación ética, personal, cívica y deportiva de varias generaciones de niños y jóvenes Laguenses
quienes guardan un gratísimo recuerdo de él, el Hermano José Luis fue innovador en Lagos de Moreno en cuanto al concepto educativo, pues introdujo como una visión educadora integral en la formación del niño la actividad deportiva, nace el 12 doce de Septiembre de 1923 mil novecientos veintitrés en Ocotlán, Jalisco, fue pionero en dotar de infraestructura deportiva para la formación integral de los educandos en Lagos de Moreno, quiero decir que es difícil hablar del Instituto Laguense sin recordar al Maestro Casillas. ¿muchas felicidades! Maestro.
Los premios Mi Ciudad resaltan la labor de ciudadanos que colaboran con el crecimiento de la comunidad y que han dado identidad a los laguenses, así como a los habitantes del municipio que con sus aportaciones colaboran al mejoramiento de la ciudad a través de su perseverancia, frutos y fidelidad a sus propósitos.
La entrega
Las estatuillas que se otorgarán serán alusivas al Aniversario 450 de la fundación de la ciudad, en la Casa de la Cultura durante la sesión solemne de Ayuntamiento del próximo sábado, en punto de las 7 de la noche. (Acta 19 del Cabildo de Lagos de Moreno 2013).
Última etapa del camino...
En julio del 2009 a septiembre llegó a la comunidad de Guadalajara, ya era un hombre cansado, sus fuerzas se habían gastado y se sentía limitado; al salir de Durango, dejó parte importante de su vida y de sus gustos, dejó o regaló todos sus discos, una colección muy valiosa de música clásica, así como su interesante colección de fotografías sobre la ciudad de Durango, muchas de ellas con gran valor artístico, fue un desprendimiento grande dejó su historia y sus recuerdos de vida, llegó como pobre de Yhavé, con poca ropa, y sin recuerdos físicos de su caminar por la vida, con una memoria gastada, con su cara de hombre bueno y feliz, su sonrisa en los labios y sus ojos claros siempre atentos al otro, siempre atento y con una meta muy clara de haber caminado por la vida buscando siempre la voluntad de Dios y su servicio en la persona de sus prójimos en especial de los niños que educó y a los padres de familia y Hermanos que trató y con quien convivió, hombre sencillo, sin remilgos, siempre amable y atento a las personas aunque perdió el saber quiénes eran.
Obediente con las señoras enfermeras y con los Hermanos que lo cuidaban y estaban al tanto de sus pocas necesidades que expresaba...
Un día se cansó perdió el ritmo de día y noche, de ayuno y alimento y se encerró en sí mismos, como preparándose para el gran final de su vida, una vida plena de 95 años, al amanecer fue el momento de encuentro con su Señor, la tenue luz del día que nace lo condujo a la plenitud de la luz y del amor... y dejó el paso cansado y titubeante para con paso ágil y ligero llegar a la presencia de su Señor al que un día a los 12 años, saliendo de su niñez entregó su ser... era el 29 de septiembre había cumplido 95 años con un de 2018 en la Comunidad de Guadalajara, donde fallece el 29 de septiembre, a los 95 años de edad.
Testimonio desde el Líbano.
El día en que la noticia atravesó el océano y llegó hasta el lejano país de Líbano donde se encuentra como misionero un hermano, que cuando era niño fue recibido por el Hermano José Luis en el Colegio Guadiana y lo acompañó en su estancia en esa escuela escribió:
“Te decía "abuelito" porque no me tocó conocer a los míos, y eras mayor y te apellidabas Gutiérrez, como yo. Largas tardes me acompañaste mientras pasaba el tiempo en el colegio para que llegaran por mí, por lo que, en mi espontaneidad de niño, relacionarte con mi familia no fue difícil. Antes de que yo llegara al Guadiana, tú ya estabas ahí. Pasaron 13 años, me gradué de prepa, y tú ahí seguías... y seguiste. Marcaste muchos corazones, y sin duda el mío -y mi vocación- fue uno de ellos. GRACIAS HERMANO JOSÉ LUIS CASILLAS. Gracias. Descansa en paz e intercede por nosotros. Pide por mí ante el Padre Bueno, con quien el día de hoy ya te encontraste.
En esta foto lloraba por salir de la primaria. No sé si era tristeza. Seguramente no. Seguro era melancolía mezclada con alegría y agradecimiento. Pues hoy me pasa lo mismo. No es tristeza. Es un “gracias” alimentado por la felicidad de la que ya participas, con la esperanza de abrazarnos pronto de nuevo.” (Hno. Andrés Porras Gutiérrez desde Beirut Líbano )
Los recuerdos se volcaron en quién en diversas edades y etapas de su vida convivió con el Hermano José Luis he aquí su testimonio:
“Yo viví con él en tres momentos de mi vida. Cuando yo fui aspirante en Guadalajara, él fue mi director del Colegio. cuando estuve en León, en el Aspirantado, él fue mi director. Cuando estuve de coordinado en el Colegio Bolonia de San Juan fue mi director.
Para mí siempre fue un ejemplo de vida, de entrega y de servicio a los demás en unión con Dios. En especial cuando estuve en San Juan, me apoyó en todo respetando mis decisiones como coordinador del Colegio.” (Lic. Ramón Hernández Carpio)
El Colegio Bolonia rinden Homenaje Póstumo al Hermano José Luis Casillas Gutiérrez
El lunes 8 de octubre a las 7 de la tarde se llevó a cabo en el salón de actos del Colegio Miguel de Bolonia un homenaje póstumo al Hermano José Luis Casillas Gutiérrez, quien fuera director de la institución de 1975 a 1982, siendo uno de los hermanos de La Salle más queridos en esta ciudad.
El Hermano José Luis Casillas falleció el pasado 29 de septiembre de 2018 en Guadalajara, Jalisco y el lunes sus cenizas estuvieron en esta ciudad de San Juan de los Lagos.
El homenaje inició en la Capilla de la Casa de los Hermanos, desde donde el hermano José Luis Guerrero, el Hermano Director Manuel Ramón Camou y el Hermano Andrés Tonatiuh trasladaron las cenizas hasta el salón de actos, acompañados por la banda de guerra del Colegio, donde se celebró una emotiva misa, encabezada por el Sr. Obispo Emérito de San Juan de los Lagos, Dn. Felipe Salazar Villagrana, quien en la homilía recordó la época en la que el Hermano José Luis fue director y él era Capellán en el Colegio Bolonia.
Posteriormente se transmitió un video con varias imágenes de la vida del Hermano José Luis Casillas, que hizo que algunos de los asistentes derramaran algunas lágrimas de la emoción.
Finalmente se llevaron de nuevo las cenizas a la Capilla de la Casa de los Hermanos donde se rezó un Santo Rosario por el alma del Hermano José Luis, para así terminar con la emotiva ceremonia.
COMO CONCLUSIÓN
Palabras del Hermano Visitador Gabriel Alba en el funeral del Hermano José Luis
Comienzo agradeciendo su presencia entre nosotros. Agradezco a Dios por la vida del Hermano José Luis Casillas como Hermano del Distrito. Nuestro Hermano Decano. Haciendo un paralelismo con el día de su descanso día de los Arcángeles, hoy descansa con Dios un ángel.
Agradezco a la Comunidad de Hermanos de Guadalajara por las atenciones con el Hermano en esta etapa final de su vida. Gracias a Karla, Chayito, Amanda y Vicky, sus enfermeras en estos años. Gracias a Celia y María de Jesús por atenderlo.
Hablar del Hermano José Luis es hablar de un educador completo. Apóstol del bien hacer; y del bien decir, por la causa de Jesús al estilo de La Salle. Educador nato, formador de gran número de Hermanos del Distrito y de tantos exalumnos que lo recuerdan con aprecio por la influencia que tuvo en sus vidas. Su vida ha iluminado a muchos. Hoy agradecidos, lo despedimos
Su vida una bendición. Amante del arte, director del coro en las comunidades donde estuvo. Coleccionista de música clásica, de timbres postales, se aficionó a la fotografía. De una escritura educada, daba clases de letra gótica. Con gran devoción a María.
Hoy despedimos a un hombre bueno, modelo del bien hacer y el bien decir.
Que descanse en paz el Hno. José Luis Casillas.
Biografía escrita por el Hno. Juan Ignacio Alba Ornelas.
Edición producida por la Univwersidad La Salle Chihuahua.
Chihuahua, Chih. México.