Hno. Bernanrdo Zepeda Sahagún
(Hno. Bernardo Ignacio)
* 6 jul 1914 (Ejutla, Jal.)
+ 7 sep 1978 (Guadalajara, Jal.)
BlOGRAFIA DEL HNO. BERNARDO ZEPEDA SAHAGUN, F.S.C.
Una vida hermosa, no es aquella que principia por el amor y termina por la ambición; es aquella que principia y termina con el amor.
F. Mauriac.
1. EL AMBIENTE FAMILIAR.
MEXICO, 1914...
La Patria se desangraba en sus hijos. La Revolución Mexicana cubrió de luto el suelo mexicano, sobre todo la provincia.
Los revolucionarios de todos las denominaciones, escenificaban cruentas batallas en nuestros campos; otros veces productivos, ahora cubiertos de sangre.
Las familias ricas emigraban a las gran es ciudades poder conservar sus vidas, y los campos y las haciendas quedaban abandonados al pillaje y a la destrucción.
Teniendo como marco referencial estos acontecimientos políticos y sociales, viene al mundo nuestro biografiado.
Bernardo nace el 6 de junio de 1914, en Ejutla, Jal.
Cuando las primeros lluvias llegan al sur del estado, los campos principias a pintarse de esmeralda y los frutos comienzan a ser flor.
Sus padres: Don Herminio Zepeda Pelayo y Doña María Sahagún de Zepeda.
Cundo nació Bernardo, su padre era el propietario de la tienda de abarrotes más importante de Ejutla, en el portal de la plaza principal, frente al templo.
Bernardo, el primogénito, fue recibido con un inmenso cariño.
Después le siguieron: María de la Luz, María del Consuelo y Herminio, su hermano menor.
La educación que recibió Bernardo estuvo rodeada por singulares cuidados. Sus tías no le perdonaban una mancha en sus vestidos.
Toda su vida conservará un gusto singular en su manera de vestir.
Ejutla, el escenario de sus primeros años era entonces un pueblo singular. Lo componían tres mil habitantes aproximadamente, dedicados, en su mayoría, a la agricultura y ganadería.
Cuatro centros de interés tenían la población: el templo, el convento de las Madres Adoratrices con su internado, un trapiche, y la tiendo de don Herminio, donde se podía comprar, desde un arado hasta una medicina para quitar la jaqueca o el dolor de muelas.
A Ejutla se llegaba por el norte, bajando la empinada cuesta que principiaba en El Peñón. La población más cercana y de mayor importancia que Ejutla de Tula.
Desde el Peñón, donde principia a descender el camino de tierra, Ejutla aparece a nuestra vista como un manchón de casitas rojas acurrucadas en un mar de esmeralda. Lo primero que descuella sobre el follaje, es la cruz de la torre de su parroquia. Sus calles siempre limpies y regadas por la mañana. Todo en Ejutla nos habla del pasado. Aquí un enorme árbol donde ahorcaron a un santo sacerdote durante la persecución religiosa. Grandes caserones se ven por todas partes, que en otro tiempo pertenecieron a familias de ilustre prosapia. En uno de estos caserones, el más cercano al templo, nació Bernardo.
En este ambiente pasaron los primeros años de nuestro Hermano.
Poco tiempo permaneció la familia en Ejutla; apenas pasados los tiempos difíciles de la Revolución, la familia Zepeda Sahagún la encontramos radicada en un pequeño poblado de la misma región del sur de Jalisco, llamado "Villa de Purificación".
En esta población, Don Herminio se dedica también al comercio. Adquiere un rancho y tiene ganado. La situación económica de la familia podemos decir que es buena.
Por estas fechas, Bernardo era un adolescente que había terminado su instrucción primaria.
La familia, preocupada por el porvenir de su primogénito, decide mandarlo a México, a continuar sus estudios. En lo búsqueda de un buen colegio, Bernardo encuentra su camino encuentra su vocación.
II.- BUSCANDO A DIOS.
Un pariente sacerdote le recomienda un colegio religioso -en la ciudad de México, llamado “Colegio Francés La Salle". Dicho colegio se encontraba en la calle de Belisario Domínguez, junto al templo de La Inmaculada Concepción. Todo esto sucedía por los años 1930-31.
Con gusto es recibido en dicho colegio. En un ambiente de disciplina y de trabajo se desarrolla la vida de nuestro Hermano.
Su trato amable, con un gran poder de relación, hace que su persona adquiera una singular popularidad. Todos conocían al "Güero Zepeda".
III.- EL ENCUENTRO.
El año de 1932 hizo su entrada por la "inmensa puerta de enero”.
Nuestro biografiado cursa la Preparatoria y forma parte del grupo Scout del Colegio, dirigido por el Hno. Benito Massard.
El testimonio de la vida del Hno. Benito Massard fue la predicación más elocuente que convenció a nuestro Hermano Bernardo para seguir las huellas de San Juan Bautista de La Salle.
En esta circunstancia nuestro biografiado fue más sensible al ejemplo que al precepto.
La voz de la gracia se hizo sensible a través de los ejemplos del Hno. Massard. Lo que era el Hermano le gritaba tan fuerte que no oía lo que le decía.
Lo Providencia nos encadeno o lo fidelidad de los que nos rodean. 10h misterio insondable de la fidelidad.
IV.- ENTRE AMIGOS.
He hablado del gran poder de relación de nuestro Hermano Bernardo.
En el grupo Scout que animaba el Hno. Massard encontró un verdadero ambiente de amistad. Dos amigos aparecen en su vida: Rafael Martínez C. y Rafael Chávez, que años más tarde se entrarían con Bernardo al noviciado.
Y así sucedió, el 16 de enero de 1934, Bernardo principio su Postulantado y el 9 de mayo del mismo año Toma el hábito de los hijos de San Juan Bautista de Lo Salle en los Amores...
La vocación es flor de montaña... cuánto esfuerzo debe desarrollar el hombre para conseguirla.
Sembrador do verdad y de justicia, nuestro Hermano Bernardo ató su arado a una estrella para no perder el rumbo.
El tres de mayo de 1935 parte para los Estados Unidos a terminar su Noviciado bajo la animación del Hno. Bernabé María como subdirector y el Hno. Benildo Justino cono Director.
El 15 de agosto de 1935 pronuncie sus primeros votos.
V.- El JOVEN ESCRITOR.
Entre los primeros lugares que recibieron la influencio de su apostolado: el Colegio Cristóbal Colón, de la Ciudad de México y el Colegio Benavente, en la Ciudad de Puebla.
Dinámico maestro en la escuela primario, animador de fiestas escolares, organizador de concursos de declamación y certámenes literarios, así hacía sentir su presencia el joven Hermano Bernardo: por lo acción y lo palabra.
Ya en el Colegio Cristóbal Colón ayuda en la elaboración del anuario escolar, y en el Benavente dirige la publicación escolar "Stella".
En esta época principian sus primeros textos sobre Ortografía, Civismo e Historia.
Sobre todo, sus libros de Historia tuvieron gran aceptación ya que algunos contaron hasta quince ediciones.
Así, hasta su muerte, fue un infatigable escritor: Historio de América, Historia de México, Historia General paro los diferentes años de Secundaria.
¿Cuál era el secreto de su creación literaria? la organización de su tiempo, su capacidad de trabajo y la perseverancia en sus proyectos.
Aproximadamente catorce obras salieron de su pluma. Días antes de su muerte, cuando el nuevo día despedía a la noche, se escuchaba el teclear de su máquina para terminar algún artículo para determinado revisto, o corrigiendo algún texto escolar.
La virtud del Hno. Bernardo tenía como centinela a su trabajo.
La vida para él no era un día de fiesta ni un día de duelo, era un día de trabajo. Amaba o Dios con el sudor de su frente y el cansancio de sus brazos.
VI.- UNA VIDA FECUNDA.
Pronto los superiores descubren en él la grandeza de su corazón y la dimensión de su comprensión para con los demás, dos cualidadas que perdurarán durante toda su vida.
En 1952 sigue el Segundo Noviciado en Panamá y a su regreso toma la dirección del Colegio Margil, en Zacatecas. Después tomó lo dirección del Colegio Regis en Hermosillo, Son., y del Colegio Bolonio en San Juan de los Logos, Jal. En algunos colegios estuvo dos veces.
Su delicadeza para con los Hermanos era notable. En su comunidad los Hermanos tenían todo lo necesario y con cierta abundancia,
Los alumnos que más lo recordarán eran los más difíciles, aquellos que estaban casi siempre fuera de clase; los más: rebeldes y muchas veces los que iban por la fácil pendiente del vicio.
Estos alumnos eran los que más le frecuentaban, los que más tarde mantendrán correspondencia con él
VII. UN DÍA AL ATARDECER.
Siendo Director del Colegio Bolonia, en San Juan de les Unos, el Hno. Bernarda fue con su comunidad a pasar vacaciones de Navidad a la Villa de Purificación, en le casa de sus padres.
Terminados éstos, regresaban o lo comunidad.
En el "Histórico de la comunidad del Colegio Febres Cordero quedó escrito lo siguiente, respecto al trágico accidente ocurrido a la comunidad de San Juan de los Lagos el 31 de diciembre de 1964.
"La comunidad del Colegio Febres Cordero había regresado de San José de Gracia a las dos de la tarde.
Antes de irse a dormir toca el teléfono. Nos comunica un sacerdote que acaba de auxiliar a cuatro Hermanos que tuvieron un accidente cerco de Cocula. Dice que lo Cruz Roja acaba de salir para allá.
Vamos a la Cruz Roja y nos anuncian la muerte de los Hnos. Manuel Marroquín y Marcelino Jiménez.
El Hno. Bernardo Zepeda y Bruno están graves. Se avisa o los familiares de los Hermanos fallecidos y al Hno. Visitador que se encontraba en Gómez Palacio...
El Hno. Bernardo Zepeda quedo mes y medio en el Hospital. Casi un mes en lo casa de una hermano. Después sigue un mes aquí en la comunidad, donde por el ambiente y la ayudo, mejora muy rápido.
Los consecuencias de dicho accidente se dejaron sentir en su ánimo y en su persona hasta el último día de su vida.
Aquel jueves 31 de diciembre, al atardecer, el Señor lo asocia a la cruz del sufrimiento.
El Señor entró más íntimamente en la vida de nuestro Hermano dándole a sus dolores un sentido y un valor.
El sufrimiento aceptado con fe nos agiganta ante Dios.
Milton en su ceguera tuvo más hermosas visiones, y Beethoven oyó más celestes armonías que las que nosotros podemos disfrutar.
El dolor no limita, por el contrario, nos agiganta, si lo aceptamos par Dios.
VIII.- AL CONSUMIRSE SU LAMPARA BRILLO MAS.
Después de este terrible occidente siguió al servicio do la escuela en diferentes actividades.
Siguió su labor literaria publicando y revisando sus libros y el testimonio de su regularidad fue la predicación muda de su existencia.
IX.- EL VIAJE SIN REGRESO.
Lentamente su salud declinaba. Algunas veces su ánimo se veía alterado por las limitaciones que le imponía su naturaleza herida por el dolor.
La última noche que pasó entre nosotros, escuchamos el tecleo de su máquina de escribir, terminaba su último trabajo, y puedo afirmar que con sus herramientas al hombro se fue al hospital del Carmen donde murió, el 7 de septiembre de 1978 a la una de la madrugada en la Ciudad de Guadalajara.
X.- BRILLA COMO ESTRELLA PORQUE ENSEÑO LA JUSTICIA.
El recuerdo del Hno. Zepeda no morirá entre los hombres; porque en las manos de los niños siempre habrá un libro escrito por él.
El Hno. Bernardo Zepeda Sahagún emprendió el viaje sin regreso a la casa del Padre.
Y ahora está en la eternidad, día sin ayer ni mañana, escuchando aquellas palabras: "Ven siervo fiel y prudente, fuiste fiel en lo poco, ahora te constituiré sobre lo mucho, entra en el gozo de tu Señor".
El pueblo de Ejutla le ha dedicado una biblioteca. En dicha biblioteca se encuentran todas sus obras, su pensamiento late en el lugar donde nació y está alimentando a los suyos con los frutos de su espíritu.
"Lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado".
Una vida sincera y valiosa no se puede ocultar, tarde o temprano se dará a conocer a los hombres.
La vida ejemplar del Hno. Bernardo Zepeda Sahagún es un reto para nosotros. Nos invita a una vida de esfuerzos y de entrega a los demás.
Él se entregó y se entrega actualmente a través de sus obras.
Dios quiera que el mundo y los que nos rodean comprendan esta singular entrega.
Hno. MAURILIO BARRIGA GAONA.