Las infecciones del sistema nervioso central representan emergencias médicas con alta morbimortalidad que exigen un diagnóstico y tratamiento inmediatos. Los patógenos —bacterias, virus, hongos o parásitos— logran invadir el SNC principalmente a través de diseminación hematógena, infecciones contiguas o traumatismos craneales.
Los principales procesos infecciosos neurológicos se clasifican según la estructura anatómica afectada:
Meningitis: Consiste en la inflamación de las meninges. Se manifiesta característicamente con fiebre, cefalea intensa y rigidez de nuca.
Encefalitis: Es la inflamación del parénquima cerebral. Provoca alteraciones del nivel de conciencia, estado mental confusional, convulsiones y déficits neurológicos focales.
Absceso cerebral: Es una colección focal de pus dentro del cerebro, habitualmente secundaria a infecciones locales (otitis, sinusitis) o diseminación a distancia.