La epilepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por una predisposición a presentar crisis no provocadas y recurrentes, distinto de una crisis aislada. Afecta a personas de todas las edades y regiones, y su carga global es alta, con estimaciones de 50–70 millones de personas afectadas en el mundo.
Las crisis epilépticas surgen por descargas neuronales anormales, excesivas e hipersincrónicas, relacionadas con un desequilibrio entre excitación e inhibición cerebral. La presentación clínica es variable: puede incluir convulsiones, pérdida de conciencia, desconexión breve, automatismos o síntomas sensoriales, según la red cerebral involucrada.
El diagnóstico sigue siendo principalmente clínico y se apoya en una historia detallada, testigos, electroencefalograma y neuroimagen.