Los trastornos del equilibrio son problemas que hacen que una persona se sienta inestable, mareada o con sensación de giro, y pueden dificultar actividades tan cotidianas como caminar, girar, bajar escaleras o conducir. Mantener el equilibrio depende de que el cerebro integre bien la información del oído interno, la vista, la sensibilidad de pies y piernas, y la respuesta de los músculos; cuando uno o varios de estos sistemas fallan, aparece la inestabilidad.
En pacientes neurológicos, el equilibrio puede alterarse porque el cerebro ya no integra bien la información de la vista, oído interno y sensibilidad corporal, lo que dificulta mantenerse de pie, caminar, girar o subir escaleras. Esto ocurre en enfermedades como Parkinson, ictus, esclerosis múltiple y otros trastornos neurodegenerativos o del movimiento, y suele asociarse con más caídas, menos autonomía y peor calidad de vida.
Maniobra de Epley
Ejercicio de Brandt-Daroff