Cuando ocurre una lesión o enfermedad neurológica —ya sea aguda como un ictus, o crónica como el párkinson—, la capacidad para alimentarse suele verse gravemente comprometida. La aparición de la disfagia (dificultad para tragar), las alteraciones cognoscitivas, los problemas de movilidad y los cambios en el gasto energético sitúan al paciente neurológico en un riesgo de desnutrición y deshidratación.
Recomendaciones nutricionales en el paciente neurológico
Disfágia:
Evaluación del riesgo de disfagia
Recetas:
Valoración del estado nutricional
Nestle:
Nutricia:
Fresenius Kabi España:
Dime que comes (Alimentación vegetariana)