LA NOVELA PICARESCA
LA NOVELA DE CABALLERÍAS
Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares en 1547 y falleció en 1616.
Fue soldado y participó en la batalla de Lepanto, donde le quedó inutilizada una mano (de ahí el sobrenombre del Manco de Lepanto). Estuvo cautivo en Argel durante cinco años. De nuevo en España, vivió en Madrid y en Andalucía, donde trabajó como cobrador de impuestos. Acusado de fraude, cumplió condena en la Cárcel Real de Sevilla. Poco después publicó la primera parte del Quijote. Pese al éxito de su obra, su economía no mejoró. Murió el 23 de abril de 1616. Cervantes es uno de los grandes autores literarios no solo de la literatura española sino de la universal.
Cervantes escribió poesía y teatro. Su producción teatral podemos dividirla en dos etapas: en la primera compone obras de teatro clásico humanista como El trato de Argel y La Numancia; en la segunda, obras con influencia de Lope como Los baños de Argel y El rufián dichoso. Además, escribió 8 entremeses como El retablo de las maravillas, El rufián viudo y La guardia cuidadosa.
Pero Cervantes destacó por encima de todo como novelista. Además de publicar una novela pastoril (La Galatea) y una bizantina (Los trabajos de Persiles y Sigismunda), destaca por sus novelas cortas (las Novelas ejemplares).
Las Novelas ejemplares son narraciones breves que relatan sucesos extraordinarios de uno o varios personajes en un periodo de tiempo no demasiado amplio. Algunas de estas obras son de tipo idealizante (así La española inglesa o La fuerza de la sangre) y otras son de carácter realista (El coloquio de los perros, El licenciado vidriera, El celoso extremeño, Rinconete y Cortadillo, El casamiento engañoso…).
Sin duda su fama la obtiene por su obra universal: el Quijote.
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha es una novela publicada en dos partes: la primera en 1605 y la segunda en 1615.
En la primera parte, un viejo enloquecido por la lectura de novelas de caballerías (Alonso Quijano) decide convertirse en caballero en el mundo real, en la España de 1600. Elige una amada (Dulcinea) y un caballo raquítico (Rocinante) y se dispone a comenzar su empresa.
Esta primera parte abarca dos salidas:
En la primera recibe la orden de caballería en una venta (para él, un castillo) y se burlan de él. Regresa a casa y busca la ayuda de un escudero, cargo para el que elige a un labriego, Sancho Panza, que, tras la promesa de obtener el gobierno de una ínsula, decide acompañarlo.
La segunda salida está plagada de desastrosas aventuras en las que participan ya los dos protagonistas fundamentales. Finalmente, los vecinos de don Quijote lo llevan de nuevo a su casa, mediante un engaño. Con el anuncio de una tercera salida, concluye la primera parte de la obra.
En esta primera parte, la trama principal se ve interrumpida en varias ocasiones con la inclusión de narraciones ajenas al hilo argumental, que desarrollan historias pastoriles, bizantinas y moriscas.
En la segunda parte, don Quijote inicia la prometida tercera salida. Sancho cumple su deseo de ser gobernador de una ínsula (aunque sea gracias a la burla ideada por unos duques). Pese a demostrar buen juicio como gobernante, se cansa y vuelve junto a su amo, que será vencido por el Caballero de la Blanca Luna (que no es sino su vecino el bachiller Sansón Carrasco) y regresará a su pueblo, derrotado. Tras curarse de su locura, don Quijote muere.
La obra desarrolla el conflicto entre la utopía y la realidad, entre un individuo que desea libremente llevar a cabo su sueño (que los demás ven como una locura) y un entorno familiar y social que se lo impide. Este conflicto representa uno de los temas más logrados imitados de la obra.
También se tratan otros temas como:
La justicia. Al héroe le mueve un espíritu justiciero y por eso se dedica a desfacer entuertos y a intentar proteger a los más desvalidos.
El amor. Don Quijote, al igual que los demás héroes caballerescos, debe tener una amada a la que dedique su vida y sus obras; para ello crea en su imaginación una mujer ideal a la que llamará Dulcinea del Toboso. El amor por Dulcinea será el motor de buena parte de sus aventuras.
La amistad. El vínculo entre don Quijote y Sancho constituye todo un tratado sobre las relaciones personales: cómo la convivencia entre dos personas puede hacer brotar la amistad y esta ser algo tan fuerte que llegue a amoldar los caracteres de dos personajes al principio tan contradictorios.
La literatura.
La locura.
La novela representa una rica muestra de la sociedad española de principios del siglo XVII: más de setecientos personajes pueblan sus páginas. Sobresalen especialmente las dos figuras mejor retratadas de nuestra literatura, don Quijote y Sancho.
Don Quijote es un hidalgo de unos cincuenta años que enloquece por leer innumerables novelas de caballerías. Representa el tópico del loco-cuerdo, pues posee una evidente lucidez mental que sorprende a cuantos lo escuchan (sobre todo después de haber visto cómo actúa). Con el transcurrir de la novela, el viejo hidalgo será cada vez menos loco para terminar recuperando la cordura. Don Quijote evolucionará psicológicamente gracias a la influencia de su escudero Sancho.
Sancho Panza, en cambio, es un humilde labrador, algo torpe, fiel a su amo, bonachón, bromista y con una filosofía de la vida muy popular. Sancho es, al principio, el personaje que contrarresta las constantes locuras de su amo. Más tarde, la relación cambiará poco a poco hacia una amistad que tendrá como consecuencia una nueva forma de pensar.
Formalmente, el Quijote es una novela manierista cuyo estilo se encuentra a caballo entre la sencillez renacentista y la artificiosidad formal del Barroco.
El principal acierto estilístico de Cervantes es saber adaptarse a las necesidades de una obra tan abierta y variada, para lo cual se vale tanto de un estilo popular en los refranes de Sancho como de otro más artificioso en la presentación de paisajes idealizados; tanto de un estilo culto y arcaizante, con el que parodia las novelas de caballerías, como de otro llano, mucho más cercano, natural y expresivo.
Es especialmente significativa la presencia constante del diálogo como elemento que sirve para desarrollar la narración y que caracteriza la psicología de los personajes: lo que sabemos de ellos lo deducimos de su forma de expresarse.
La obra constituye, además, una auténtica antología de recursos retóricos. Destacan, en este sentido, aquellos que inciden en el humor como, por ejemplo, la parodia, la ironía, el doble sentido, el juego de palabras, etc.
ESTRUCTURA DEL QUIJOTE
una en solitario.
otra, acompañado de Sancho.
Quijote transforma la realidad.
Don Quijote está lleno de entusiasmo y confianza en sí mismo.
Sancho lo sigue por interés económico.
Se narran historias intercaladas de otros personajes.
Don Quijote ve la realidad tal como es. Otros personajes se la deforman a propósito.
Don Quijote cree cada vez menos en lo que hace (sanchificación).
Sancho cree cada vez más en el proyecto de Don Quijote (quijotización)
No aparecen historias intercaladas.