En el Paraje natural de Les Rodanes se sitúa la entrañable y famosa BALSA BARRETA de Vilamarxant. Se trata de un pequeño lago artificial construido a finales del siglo XIX por un militar en la reserva llamado Capitán Robledo, antiguo propietario de la finca en la que se encuentra enclavado y entorno al cual se celebraba una sonada fiesta cada tercer día de Navidad, promovida por el propio militar. Era habitual la concentración de carros tanto de Vilamarxant como de los pueblos colindantes. Se pasaba el día y la noche cantando, bailando y comiendo. Se hacían grandes hogueras para calentarse y alumbrarse. Chicos y chicas se conocían, se divertían y numerosos noviazgos tenían su origen en esta fiesta.
El Capitán Robledo cedió la propiedad de su finca a la Corona Española, concretamente al reinado de Alfonso XII.
Con el paso de los años, la fiesta del tercer día de Navidad en la Balsa Barreta, pasó a ser celebrada únicamente por determinados grupos políticos de carácter liberal y republicano, hasta desaparecer por completo tras la guerra civil.
Entre las distintas actividades que se celebraban en la Balsa, posiblemente una de las que mayor popularidad tenía era el lanzamiento de piedras al tronco de un enorme pino ya desaparecido; todo aquel que acertaba a golpearlo a una distancia de uno o dos metros, tenía de premio un trago de vino, con lo cual es fácil deducir que la gente se embriagaba con suma facilidad.
A finales del siglo XX se reanuda tímidamente la fiesta, pero la nueva normativa que incluye la prohibición de hacer fuego en el monte, acaba por hacerla desaparecer de manera definitiva.
Fruto de aquella tradicional fiesta han llegado hasta nuestros días varias canciones, entre las que se encuentra el conocido “Himno a la Balsa Barreta” de D. Alberto Martín y otras que a continuación reproducimos y que hemos denominado, de un modo genérico, como CANÇONS DE LA BASSA BARRETA.