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Consumo energético anual:
En la siguiente figura, recogemos la evolución por categorías de uso final del consumo energético anual, entre los que se añade la producción fotovoltaica como un consumo negativo. En esta figura se aprecia el progresivo despliegue de eficiencia en algunas componentes de consumo. para el caso del consumo eléctrico de la vivienda, la fran reducción experimentada del 2008 al 2009 obedece a la progresiva sustitución de las luminarias incandescentes de obra por luminarias fluorescentes compactas de bajo consumo.
Hay que resaltar que todavía hay medidas de eficiencia de la vivienda que no han se han puesto en operación, aunque están implementadas, por lo que el potencial de ahorro es superior al registrado durante estos años. El hecho de que no se hayan terminado de poner en operación el conjunto de medidas de eficiencia es debido a que desde mediados del 2007 estamos inmersos en el desarrollo de la dimensión BIO4 y sus consecuencias, lo cual ha hecho que no nos quede ni tiempo ni energía para rematar los aspectos de la dimensión BIO1 que quedaban pendientes: En este enlace se puede acceder a una descripción detallada de la situación relativa al desarrollo de la dimensión BIO4.
En la siguiente figura se puede apreciar mejor tanto la contribución relativa de cada uno de los usos finales como la evolución anual. Como puede verse, en términos de energía final neta, si nos lomitamos al consumo de la vivienda (consumo eléctrico), el balance es positivo (más generación que consumo), pero si contremplamos el conjunto de la huella energética, la generación fotovoltaica queda lejos de compensar los consumos dominantes (transporte).
El diseño original de proyecto contemplaba la compensación del consumo asociado al transporte (en concreto el consumo asociado a los desplazamientos laborales: moto) con el excedente de genración fotovoltaica, pero en términos de energía primaria. La siguiente figura muestra la evolución de la huella energética con el rendimiento del sistema eléctrico cuando se diseñó este proyecto (2000). Como puede observarse, en estas condiciones la generación fotovoltaica cubre, en valor neto, el consumo de electriciadad del edificio, el asociado al transporte con la moto, y parte del asociado al transporte con el coche.
Pero desde que este proyecto se diseñó (año 2000) hasta el año 2011, el sistema eléctrico experimentó una gran mejora en términos de integración de renovables, haciendo que las estrategias de diseño sostenible adecuadas en la actualidad difieran de las estrategias empleadas en el año 2000. Esta evolución de la red eléctrica mejorando cada vez más la calidad ambiental de la electricidad suministrada podría seguir a pasos agigantados, llegando a proporcionar electricidad con coeficiente prácticamente nulo de emisiones antes del año 2030. Sin embargo, en el periodo 2009 a 2011 hemos estado sometidos a una mala regulación energética que ha parado el ritmo de evolución de la mejora ambiental de la electricidad suministrada por la red eléctrica.
En términos de la evolución de nuestra huella energética, la siguiente figura nos muestra este efecto. Como vemos, en estas condiciones la cobertura neta del sistema fotovoltaico es menor.
El término dominante en la huella energética, tall y como mostraban las figuras anteriores, es el correspondiente al transporte. Pero este sector difuso se encuentra también en la actualidad evolucionando hacia la sostenibilidad al empezar a proporcionar alternativas tecnológicas más eficientes con costes más asequibles, mediante la entrada en el mercado de los vehículos eléctricos. La siguiente figura muestra cómo quedaría la huella energética de la vivienda si sustituyeramos los vehículos de gasolina que actualmente empleamos por vehículos eléctricos. Como podemos observar, en estas condiciones, el sistema fotovoltaico ya nos permitiría alcanzar la neutralidad energética en el año 2011.
Pero las posibilidades de despliegue de eficiencia en el sector transporte van más allí de la sustitución de los vehículos de combustible fósil por vehículos eléctricos, con un gran potencial adicional asociado al despliegue de inteligencia por el sector transporte (Para más información, consultar el informe Energía 3.0 de Greenpeace, disponible en este enlace). La siguiente Figura muestra cómo quedaría nuestra huella energética en estas condiciones. COmo puede observarse, en estas condiciones nos convertiríamos en productores netos de energía.