Introducción

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Entorno al año 2000, y después de un par de intentos fallidos de Ecoaldea a lo largo de los 10 años anteriores, Hilde y Xavi iniciamos la larga aventura de autoconstruir nuestra vivienda con criterios de sostenibilidad.
 
Se trata de una vivienda bioclimática y bioconstruida, con un balance energético neto positivo (genera más energía de la que consume), que por lo tanto, siendo un proyecto que empezó a gestarse en el año 2000, ya iba más allá de los planteamientos actuales a nivel de UE, mostrando la viabilidad de introducir mejoras radicales en el parque de edificios y por tanto en el impacto de este sector difuso en la huella energética y de carbono. En efecto, la legislación actual sobre eficiencia energética de los edificios (Directiva 2010/31/UE), establece que para el 31/12/2020 todos los edificios nuevos en la UE deberán ser edificios de consumo neto de energía casi nulo, adelantándose un par de años (2018) este requisito para los edificios públicos, si bien en línea con lo que es habitual, la Directiva 2010/31/UE peca de indefinición al definir qué representa realmente un edificio de consumo casi nulo, lo cual hace que quepa esperar una aproximación totalmente dispar a este concepto por parte de los distintos Estados Miembros.
 
Desde un principio, el proyecto tuvo una importante componente de compartir esta experiencia para contribuir nuestro granito de arena a la mejora del sector edificación, tanto por lo que representa por su impacto como sector difuso dentro del sistema energético, como por el potencial impacto que puede tener sobre la salud de la gente. Por este motivo, en la etapa de diseño (2000-2004) elaboramos diversos estudios dedicados a la cuantificación y valoración de distintos aspectos de sostenibilidad, que han estado de libre acceso al público desde entonces en distintas webs, y que ahora recogemos aquí en la sección de Documentos. Así mismo, el proyecto, tanto en su fase de construcción como una vez terminado, ha sido motivo de distintos reportajes en revistas y en televisión.
 
La vivienda, para muchos de nosotros, constituye la mayor inversión que realizamos a lo largo de nuestra vida, es decir, acaba siendo una de las mayores interacciones que como individuos realizamos para configurar el sistema económico. En este contexto es en el que nos surgió la inquietud de realizar esta interacción de forma consciente, explorando el potencial de introducir criterios de sostenibilidad en esta actuación personal.
 
El énfasis que pusimos durante la etapa de diseño en la valoración de las medias de sostenibilidad, surgió del hecho de que en aquellos tiempos (y a menudo todavía hoy en día), existía poco rigor y objetividad en la valoración y justificación racional de las distintas opciones y medidas adoptadas supuestamente en aras a la sostenibilidad. La abundancia de tópicos y falta de rigor actuaba, desde nuestro punto de vista, como una fuerte barrera estructural para el despliegue efectivo de sostenibilidad en el sector edificación, y a menudo deja 'vendidos' a los promotores y autopromotores con buenas intenciones desde el punto de vista de contribuir a la sostenibilidad: Se adoptan medidas en base a su supuesta mejora en sostenibilidad, y posteriormente resulta que su impacto no es el esperado o incluso llega a ser negativo. 
 
Esta fué la motivación fundamental para desarrollar una serie de estudios públicos destinados a analizar y cuantificar distintas medidas desde la perspectiva de sostenibilidad, así como documentar los procedimientos a seguir para replicar los análisis que permitieran disponer de un criterio cuantitativo y objetivo para tomar una decisión con criterios de sostenibilidad en el proceso de definición de una vivienda. En principio pensamos que esta era nuestra principal contribución al proceso, facilitando el camino a otros que decidieran emprender la aventura de autoconstruirse su vivienda con criterios de sostenibilidad, pero pronto nos dimos cuenta de que nuestra implicación en el proyecto iba a prolongarse hasta el final de la obra, debiendo asumir tareas que inicialmente no teníamos planificadas, e invirtiendo una cantidad de energía vital muy superior a la que habíamos anticipado: Y es que conseguir que lo que hay en el papel (por más estudios que se hayan hecho) mantenga algún parecido con lo que finalmente se acaba construyendo, en el contexto del mundo de la construcción en España, requiere de un gran esfuerzo y dedicación, que mirándolo en perspectiva conviene plantearse de si resulta apropiado. 
 
A lo largo del proceso de dieseño, construcción e interacción con nuestra vivienda, hemos ido completando la visión de lo que implica el alcance en términos de sostenibilidad de nuestra relación con la vivienda que ocupamos, identificando hasta 4 dimensiones independientes en las que se desarrollan los distintos elementos de sostenibilidad. De forma abreviada, hablamos por tanto del BIO4 (bio elevado a la 4ª potencia) para describir estas dimensiones: BIO1 (bioclimatismo), BIO2 (bioconstrucción), BIO3 (biofinanciación) y BIO4 (bio-socialmente responsable).
 
Una breve descripción de cada una de las 4 dimensiones BIO: 
  • BIO1: Bioclimatismo. La aplicación de la ingeniería bioclimática para optimizar la interacción térmica y energética de la vivienda con su entorno. Abarca aspectos tales como la definición de la envolvente, el uso apropiado de la inercia térmica, las protecciones solares pasivas y activas, la iluminación natural, el manejo adecuado de las corrientes de aire, la zonificación adecuada de los espacios dedicados a los distintos usos, la compacidad, la orientación, la definición adecuada de la superficie acristalada,....   
  • BIO2: Bioconstrucción. La aplicación de materiales y técnicas constructivas que resulten sanas tanto para los habitantes de la vivienda (evitar emisiones de gases contaminantes, evitar perturbaciones electromagnéticas,...), como para el Planeta (bajo impacto en ciclo de vida). Esta dimensión implica hacer una elección cuidadosa de los distintos materiales que se emplean en la construcción de la vivienda, desde los componentes estructurales, a los morteros, materiales cerámicos, cementos cola, pinturas,..., así como cuidar la distribución de los circuitos eléctricos dentro de la vivienda, respetando los lugares y periodos de descanso, y evitando asi mismo la perturbación de nuestra comunicación electromagnética con nuestro medio natural. Un elemento curioso es el de los acabados finales (barnices, morteros, cementos cola, pinturas), que constituyen la capa de la vivienda directamente en contacto con los habitantes y sobre los que a menudo relajamos las exigencias bioconstructivas. 
  • BIO3: Bio-financiación. Nosotros no hemos tenido ninguna participación en el proceso especulativo que ha vivido el sector de la edificación en los últimos tiempos, habiendo estado viviendo de alquiler hasta que nos autoconstruimos la vivienda. Por tanto, para cubrir los gastos asociados a la construcción de la nueva vivienda no podíamos recurrir a la venta de una vivienda anterior a un coste muy superior al que había costado, y evidentemente tampoco disponíamos del capital necesario, por lo que la única vía que quedaba para tomar las riendas de las implicaciones de nuestra relación con el sector edificación era el pedir un crédito a un banco. Y llegados a este punto se nos generaba un serio conflicto moral: Si pedíamos un credito a la banca convencional, en la época de la burbuja inmobiliaria en la que en España se estaban edificando 100 km2/a de edificios sin ningún criterio de sostenibilidad, con los intereses de nuestro crédito la entidad bancaria probablemente pondría en marcha la construcción de 10 viviendas sin ningún criterio de sostenibilidad, por lo que teniendo en cuenta la vivienda sostenible que nosotros estabamos haciendo, el balance global sería de -9 viviendas sostenibles: Realmente no era una buena perspectiva... Finalmente, entramos en contacto con la banca ética (Triodos) que por aquel entonces estaban también empezando aplantearse la posibilidad de entrar en el sector de las hipotecas asociadas a edificios sostenibles, por lo que pudimos cubrir esta dimensión. 
  • BIO4: Bio-socialmente responsable. De esta cuarta dimensión no eramos conscientes al iniciar el proyecto, y sin embargo se ha acabado convirtiendo probablemente en la principal de las dimensiones BIO. Las viviendas nos anclan físicamente al entorno (natural y socio-político) en el que están ubicadas. La realidad del mundo rural que hemos encontrado (y todavía es más acentuado en el mundo urbano, en el cual la distancia entre los ciudadanos y la administración local es muy superior), es que en el contexto actual existen muchos mecanismos a nuestra disposición para auto-engañarnos sobre las implicaciones reales de cómo desarrollamos las ramificaciones de este anclaje de nuestra vivienda con el entorno socio-político: Es muy sencillo ser un 'villano' local con la conciencia muy tranquila por nuestro alistamiento con tantas causas globales como queramos... Y si a esto le añadimos el relativo abandono del mundo rural en favor a una migración hacia las grandes urbes, a menudo nos encontramos con entornos socio-políticos inmaduros y tremendamente empobrecidos, totalmente articulados y definidos por relaciones de poder de la administración local que lejos de obedecer a los intereses de la sociedad responden a los interese particulares de unos pocos individuos. Y en estas condiciones, nuestro posicionamiento al anclarnos al entorno socio-político mediante nuestra vivienda, consciente o inconscientemente (porque preferimos mirar a otro lado) sólo admite dos posiciones: Integrarse en las estructuras frecuentemente corruptas que han dado lugar al empobrecimiento socio-cultural y que a menudo ponene en riesgo el entorno natural por al ausencia de mecanismos de control (postura fácil y cómoda que luego compensamos con el alistamiento a causas globales...), o establecerse en oposición crítica a estas estructuras para arrimar el hombro con aquellos individuos que luchan por deshacerse de estas estructuras viciadas e intentar sanear el entorno socio-político al mismo tiempo que proporcionar mecanismos de control para que la gestión del medio natural no obedezca a intereses particulares por encima del bien común. Nosotros, ante la clara percepción que abandonar esta cuarta dimensión BIO significaba un balance global del proyecto más bien negativo, tomamos la segunda opción, la de asumir las responsabilidades por la mejora del entorno socio-político, ya desde antes de iniciar la construcción de la vivienda, participando en la elaboración de sugerencias y alegaciones a las propuestas de Planes Generales de Ordenación Urbana con un carácter marcadamente especulador (a parte de con bastantes deficiencias técnicas y de forma), y posteriormente contribuyendo a establecer la única opsición política local. El resultado ha sido bastante contundente, y a pesar de tener el fin de obra firmado desde el verano del año 2007, en la actualidad (año 2012) todavía no tenemos licencia de primera ocupación, habiéndonos visto obligados a iniciar procedimientos legales contenciosos y penales (por prevaricación y abuso de poder) contra el alcalde (un individuo que lleva 35 años ocupando ese puesto...) y técnicos municipales (entre los que se encuentra el arquitecto municipal honoríficos que lleva beneficiándose de la dualidad público-privada en el ejercicio de su profesión durante varias décadas), y hemos sufrido amenazas de desalojo por parte de la administración municipal si nos empeñábamos en seguir solicitando el empadronamiento (que al final se nos concedió por intercesión del INE). De hecho, hemos experiementado situaciones tan subrealistas como el que al asistir a reuniones con el alcalde y técnicos municipales para intentar desatascar las trabas que nos han ido poniendo a lo largo del proceso de construcción, el alcalde coloque encima de la mesa algunos de los documentos de alegaciones que hemos presentado y ni corto ni perezoso nos suelte monólogos de este estilo: 'Este (las alegaciones) es el motivo de que esteis teniendo todos estos problemas. No sois gente bienvenida en este municipio'.  Puesto que estas situaciones caciquiles son, al menos en la Sierra Norte de Madrid, bastante más habituales de lo que pudiera parecer, y dado que tanto la inpunidad de las administraciones municipales, la falta de mecanismos de control sobre las mismas, y el empobrecimiento socio-político de los lugares donde estas situaciones se encuentran establecidas, conducen a unas situaciones de acoso y aislamiento de aquell@s que no comulgan con el poder establecido, hemos puesto en marcha otras iniciativas para socializar estas situaciones, intentando contribuir así a romper el muro de silencio y aislamiento en que se apoyan los caciques para ejercer a sus anchas. En este enlace se puede encontrar una web destinada a facilitar la socialización de estas situaciones.
Llegados a este punto resulta conveniente hacer la siguiente reflexión:
De las 4 dimensiones BIO, el acceso a algunas de ellas (BIO1 y BIO2) pueden ser de acceso relativamente limitado para algunos de nosotros. Sin embargo, las BIO3 y BIO4 están accesibles a prácticamente todo el mundo (para la BIO3 se están actualmente abriendo interesantes vias como la financiación peer2peer entre personas que comparten recursos financieros de forma independiente a los bancos y sistema financiero convencional), y si hacemos un balance global del impacto de cada una de las dimensiones BIO sobre la sostenibilidad de la vivienda, probablmente el mayor peso del impacto global se lo lleven las BIO3 y sobre todo la BIO4. Además, la implementación hasta sus últimas consecuencias de las dimensiones BIO1 y BIO2 puede, en ausencia de un tejido profesional de calidad y comprometido con la sostenibilidad, conducir a un desgaste de energía vital que nos limite muy seriamente nuestra capacidad de involucrarnos en la dimensión BIO4. Por tanto, nuestra recomendación sería no obsesionarse con las dimensiones BIO1 y BIO2, desarrollándolas en la medida de lo posible pero sin desgastarnos, y prestar atención a las dimensiones BIO3 y BIO4 en las que todos los miembros de la sociedad podemos prestar una contribución muy significativa al proceso de cambio.
 
Volviendo a la caracterización de la vivienda y otras conclusiones que se desprenden del proceso que hemos seguido:
 
La vivienda tiene una geometría octagonal, lo cual por un lado le proporciona una elevada compacidad, y por otro lado, al coincidir con la geometría del mapa Bagua del Feng Shui permite ajustar la distribución de espacios para facilitar el adecuado flujo de energía vital.
 
Por lo que respecta al despliegue de eficiencia de la envolvente del edificio, el nivel de aislamiento introducido (6 cm en paredes y 12 cm en cubierta) es bastante superior al de la normativa que por aquel entonces estaba en vigor (NBE-CT79), e incluso a las exigencias del CTE (que por aquel entonces se estaba gestando). Sin embargo, por aquellas fechas todavía no habíamos desarrollado un análisis crítico de los niveles de aislamiento que imponía el CTE, y por tanto no eramos conscientes de la escasa mejora que representaba respecto a la NBE-CT79, y de lo alejado que se encontraba de los nivles óptimos de aislamiento. En la sección de Documentación de este enlace pueden descargarse diversos informes y artículos documentando la limitada exigencia del CTE por lo que respecta al despliegue de eficiencia por los edificios. Más recientemente hemos relaizado estudios sobre el potencial de dedspliegue de eficiencia en el sector edificación y sobre el nivel óptimo de aislamiento desde un punto de vista técnico-económico (ver por ejemplo el informe Energía 3.0 en este enlace), constantando el hecho de que los niveles óptimos de aislamiento se encuentran considerablemente por encima de los que nosotros implementamos en la vivienda. Es más, por una de esas casualidades de la vida, durante los primeros años de ocupación de la vivienda hemos estdo funcionando en modo pasivo puro (sin sistemas activos de climatización), pudiendo constatar que si bien desde el punto de vista de refrigeración el comportamiento del edificio es estupendo (inercia térmica, protecciones solares, ventilación nocturna,...) y por tanto no precisa ni tan solo del sistema activo geotérmico que habíamos previsto, pero desde el punto de vista de la calefacción el comportamiento pasivo del edificio se podría mejorar sensiblemente incrementando los niveles de aislamiento de forma significativa. Por tanto, como recomendación a otras iniciativas de autoconstrucción de vivienda con criterios de sostenibilidad en la zona climática que nos ocupa (D3: Madrid) u otras de mayor severidad climática de invierno, recomendaríamos incrementar los niveles de aislamiento hasta valores del orden de magnitud de los empleados por el estándar Passive House. Para información más específica de los niveles de aislamiento recomendables según la zona climática, consultar el informe completo de Energía 3.0 (disponible en este enlace).
 
Por lo que respecta a los sistemas activos de climatización, nosotros empleamos un sistema híbrido solar térmica-biomasa para la cobertura de la demanda de ACS y calefacción, junto a un sistema fotovoltaico para cubrir la demanda eléctrica y compensar la demanda de transporte. En la época en que definimos el proyecto (año 2000), esta era la única vía disponible para que una vivienda autoconstruida pudiera cubrir al 100% su consumo energético con energías renovables. Sin embargo, también en este sentido las cosas han cambiado sensiblemente en el periodo de tiempo transcurrido: La imperiosa necesidad de activar cambios en escalón en el sistema energético para conseguir estabilizar la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero, junto con la evolución del sistema eléctrico hacia una rápida descarbonización gracias a la creciente aportación de las tecnologías renovables, hacen que en la actualidad parezca más apropiado el promover la integración del sistema energético a través de la electricidad, al mismo tiempo que los relativamente escasos recursos de biomasa en nuestro país (ver estudio Renovables 2050 en este enlace). En este sentido, el uso de bombas de calor eficientes para la cobertura de la demanda de ACS y calefacción se presenta como una solución más apropiada (y mucho menos compleja de implementar). Para una discusión detalalda de este aspecto consultar el informe completo de Energía 3.0 disponible en este enlace.
 
Por último queríamos comapartir otra reflexión:
 
Cuando en el año 2000 iniciamos el proyecto de autoconstrucción de una vivienda sostenible, nos parecía la opción más coherente, tanto por la alineación de nuestra forma de pensar con nuestras actuaciones, como por la necesidad de mostrar con ejemplos la viabilidad de alternativas sostenibles a un sector de la construcción que por esas fechas estaba construyendo 100 km2 de edificios al año sin ningún criterio de sostenibilidad.
 
La situación actual es distinta. En plena crisis económico-financiera a la que nos ha conducido el modelo económico actual (y especialmente la estructura de los sectores de la construcción y financiero), y con un inmenso parque de viviendas insostenibles e ineficientes que se levantaron a lo largo de los últimos 20 años, probablemente lo que pide el momento actual es otro tipo de actuación, enfocado tanto a potenciar la economía del compartir y la colaboración, bypaseando las instituciones y actores de la era del hiper-consumo, y contribuyendo a rehabilitar ese inmenso parque de edificios insostenibles que nos ha dejado como herencia la era del hiper-consumo. Probablemente la construcción sostenible (de edificios nuevos) ha llegado tarde a pesar de los esfuerzos de todos aquellos que hemos intentado poner alternativas encima de la mesa, pero quizás ha dejado la semilla necesaria para una rehabilitación con criterios de sostenibilidad. Sin duda hará falta desarrollar nuevas estructuras y mecanismos económicos (alquileres, gestión de la demanda, agregación en centrales virtuales, redes inteligentes, empresas de servicios energéticos,...) para generar valor compartido que haga viable acometer esta labor, pero como siempre 'el camino se demuestra andando'...
 
¡Mucha suerte en vuestra aventura de vivienda sostenible!