Piodermas

Juan Rejas López, Ana Goicoa Valdevira, Pablo Payo Puente, Verónica Balazs Mayanz, Augusto Manuel Rodrigues Faustino. 2010.



Piodermas caninas

Etiopatogenia

  • La pioderma es una infección bacteriana de la piel, generalmente purulenta, no contagiosa, causada en la mayor parte de los casos por Staphylococcus pseudintermedius, coco grampositivo, coagulasa positivo.

    • Recientemente se ha comprobado que la mayor parte de los estafilococos aislados en perros anteriormente clasificados como St. intermedius son, según la nueva clasificación, St. pseudintermedius (cita 1 - cita 2).
  • St. pseudintermedius está presente en numerosas mucosas del perro (nasal, orofaríngea, anal), distribuyéndose a la piel mediante el lamido, pudiendo establecer una colonización o producir una infección cuando las condiciones son adecuadas.

  • La mayoría de las piodermas son secundarias, siendo numerosos los factores que predisponen a la infección: factores físicos (traumatismos, maceraciones, cuerpos extraños), higiene deficiente, procesos infecciosos y parasitarios (tiñas y sarnas), trastornos pruriginosos (alergias), autoinmunes, defectos en la queratinización de la epidermis (seborrea) y de los folículos (alopecia de los mutantes de color), endocrinopatías (síndrome de Cushing, hipotiroidismo), malnutrición, y malformaciones anatómicas (pliegues).

    • Es probable que los procesos parasitarios y alérgicos incrementen la humedad y temperatura cutánea, favoreciendo la multiplicación bacteriana, existiendo evidencias de que en la dermatitis atópica hay un mayor grado de adherencia de los estafilococos a los queratinocitos de la epidermis. Además, si el proceso es pruriginoso, las lesiones autoinfligidas rompen la barrera cutánea, facilitando la infección. Por otro lado, las endocrinopatías frecuentemente se asocian a una inmunosupresión, pudiendo afectar también a la barrera cutánea, al alterar su composición lipídica.

Infección bacteriana de la piel, productora de pus, causada por Staphylococcus pseudintermedius

Son procesos secundarios a otras dermopatías (alérgicas, endocrinas, autoinmunes, parasitarias, etc.)

Clasificación

  • Las piodermas se clasifican en base a su profundidad en tres grandes grupos:

    • las seudopiodermas son procesos inflamatorios de la superficie de la epidermis en los que solo existe un crecimiento de gérmenes sobre ésta, sin infección; desde siempre se han incluido la dermatitis aguda húmeda y el intertrigo; no obstante, hoy en día habría que añadir los crecimientos excesivos de estafilococos o de levaduras (Malassezia) que complican con elevada frecuencia las dermatitis alérgicas y los trastornos queratoseborreicos de los perros; las levaduras se tratan más específicamente en Micosis;

    • las piodermas superficiales son la infecciones de los epitelios superficiales, bien de la epidermis (impétigo) o de los folículos pilosos (foliculitis superficial); y,

    • las piodermas profundas (desarrollo bacteriano en la dermis y, a veces, en la hipodermis), las cuales en su mayoría son una evolución de piodermas superficiales, diferenciándose en furunculosis, celulitis, paniculitis, según se afecten los folículos pilosos, el tejido celular subcutáneo y el panículo adiposo, respectivamente. La furunculosis, a diferencia de la foliculitis, es una inflamación del folículo piloso que rompe la pared del folículo y se extiende de forma circunscrita a los tejidos que lo rodean. Cuando lo que hay es un cúmulo de pus circunscrito se habla de absceso.

Cuadro clínico

  • Las lesiones cutáneas primarias presentes en las piodermas superficiales son pápulas y pústulas, mientras que en los procesos profundos se observan nódulos y furúnculos.

  • Secundariamente, las pústulas pueden romperse espontáneamente o por rascado formándose costras de pus seco, con restos de queratina y exudados. El rascado también provoca la aparición de erosiones y úlceras. Igualmente se observa alopecia al caerse restos de pelos de los folículos infectados, y por el rascado del animal. En los procesos profundos pueden aparecer tractos fistulosos que drenan un exudado purulento.

  • En el caso de procesos profundos no localizados y en piodermas superficiales extensas o generalizadas, se pueden observar signos generales de enfermedad, y adenopatías.

Lesiones primarias: pápulas y pústulas en procesos superficiales; nódulos y furúnculos en procesos profundos

Lesiones secundarias: costras de pus, alopecia, erosiones, úlceras, fístulas, etc.

Multiplicación excesiva de microorganismos sobre la piel

  • Muchas dermatitis caninas, sobre todo alérgicas y queratoseborreicas, se complican con crecimientos excesivos de bacterias (sobrecrecimiento bacteriano), por lo usual estafilococos, y levaduras, en concreto Malassezia pachydermatis (ver Micosis). Estos microorganismos forman parte de la flora normal de la piel de los perros y aprovechan distintas circunstancias (piel húmeda, exceso de sebo, etc.) para multiplicarse por encima de lo normal.

Crecimiento excesivo de bacterias, usualmente estafilococos, o levaduras (M. pachydermatis), secundario a dermatitis alérgicas o seborreicas

  • Los signos clínicos se superponen a los de la dermatopatía subyacente, aunque el eritema (ver imagen) o, cuando se cronifica, la hiperpigmentación y liquenificación están presentes en mayor o menor grado.

    • Generalmente existe cierto grado de prurito, desde leve a intenso, reflejo de un incremento de la picazón debida a la patología subyacente. Ambos procesos suelen cursar con seborrea oleosa y un olor desagradable a grasa rancia, pudiendo ser las lesiones focales o generalizadas, siendo frecuente la afectación de zonas ventrales corporales.

  • El tratamiento suele ser tópico, siendo útiles los baños con clorhexidina al 3%, dos veces a la semana, al ser efectivos tanto contra Malassezia como frente a estafilococos. En lesiones localizadas se pueden usar pomadas antibióticas contra estafilococos, y preparados de imidazoles (en forma de aerosol, crema, etc.) en el caso de Malassezia.

    • En casos intensos, extensos o complicados, el tratamiento tópico se complementa con una terapia sistémica con antibióticos en el caso de estafilococos y con imidazoles o terbinafina orales en el caso de Malassezia.

Dermatitis aguda húmeda

  • También denominada dermatitis piotraumática y hot spot (punto caliente), suele ser una complicación a procesos pruriginosos: una circunstancia causa un picor intenso en una zona localizada de la superficie cutánea del perro y él responde mordisqueando o, menos frecuentemente, rascando esa área, lo que provoca un incremento de la irritación y del picor, estableciéndose un círculo vicioso; las causas más frecuentes son las pulgas y el calor repentino (inicios del verano).

  • Son propensas las razas con pelaje denso (collie, pastor alemán, san bernardo), ya que éste impide la aireación en la piel y probablemente favorece el círculo vicioso (al quedar húmedo el pelaje, por el mordisqueado o la exudación, la piel subyacente se macera, se favorece la multiplicación bacteriana y todo ello lleva a mayor inflamación).

Están predispuestas las razas de pelaje secundario denso; favorecida por ambientes cálidos y húmedos

  • La lesión típica es exudativa, húmeda y roja, coagulando en el centro el exudado, quedando un halo rojizo de eritema. El área está alopécica, con márgenes nítidos delimitados por piel y pelo normal. La lesión surge muy bruscamente y se extiende de manera rápida, en horas, siendo normalmente dolorosa.

  • El tratamiento consiste en recortar el pelo (si es muy dolorosa se debe sedar al animal en el área lesionada) y limpiar con un antiséptico (povidona yodada); posteriormente se realizan 3-4 aplicaciones al día con una solución astringente o antiséptica. A veces puede ser útil una crema de antibiótico-corticoide, 3 veces al día. Cuando la lesión se seca y se forma una costra se usa un tópico emoliente y ablandador.

  • Además, hay que evitar el mordisqueado o rascado durante al menos 5 días; según la causa y el paciente se puede usar un collar isabelino, administrar corticoides (ver Manejo farmacológico del prurito), o ambos. Algunos pacientes pueden beneficiarse de un sedante.

  • Siempre hay que tratar la causa primaria y prevenirla posteriormente.

Intertrigo

  • Este proceso es una inflamación de los pliegues (también se denomina dermatitis de los pliegues) causada por la fricción y microtraumatismos que se producen sobre la piel de los mismos.

    • El frotamiento provoca irritación y descamación, lo que unido a la pobre aireación de estas áreas, a la temperatura cálida, y a la humedad existente por secreciones glandulares y excreciones (lágrimas, saliva u orina), crea un ambiente que favorece la maceración de la piel y el crecimiento bacteriano o, a veces, de levaduras.

    • La inflamación raramente es profunda y la colonización microbiana de la piel no constituye una infección intensa. Sin embargo la acción de las gérmenes sobre las secreciones desprende un olor desagradable, lo que con frecuencia es el problema por el que acuden a la consulta los dueños.

  • Se describen distintos tipos de intertrigos, según el pliegue afectado: el facial se observa en braquicéfalos (pequinés, bulldog) y shar pei adulto; el labial en perros con gran ala en el labio (cocker, san bernardo); el corporal en perros obesos y cachorros de shar pei; el vulvar en hembras obesas con vulvas infantiles por castración cuando eran jóvenes; y el caudal en razas con cola enroscada (bulldog). En todas las razas es posible encontrar intertrigo en los pliegues naturales (axilar, inguinal y mamario).

  • Un punto importante es determinar mediante citología qué germen está implicado en cada caso, ya que aunque suelen ser estafilococos, en ocasiones son levaduras (Malassezia).
  • El tratamiento se basa en la aplicación de tópicos, dos veces al día, con diferente composición dependiendo del germen presente y el grado de inflamación.

      • La clorhexidina al 3% es eficaz tanto contra Malassezia como frente a estafilococos.

      • En lesiones muy inflamadas sin Malassezia puede ser mejor elección una crema que combine un antibiótico y un glucocorticoide; si el pliegue está cercano al globo ocular, es más práctico la aplicación de oftalmológicos en forma de pomada.

      • En lesiones con Malassezia como germen principal una alternativa son tópicos a base de imidazoles (clotrimazol, miconazol, etc.).

    • Es importante, una vez curado, prevenir las recidivas, mediante la limpieza y secado frecuente del pliegue.

    • En algunos casos se pueden utilizar tratamientos complementarios que disminuyan el tamaño de los pliegues. Así, en los pliegues por obesidad se puede poner el animal a dieta. En el intertrigo vulvar también es recomendable disminuir el peso del animal, conjuntamente con un tratamiento a base de dietilestilbestrol para aumentar el tamaño vulvar y disminuir los pliegues.

    • Solo en los casos en los que no se pueden controlar las recaídas, se recomienda la cirugía para eliminar el pliegue.

Impétigo

  • Es una infección estafilocócica que afecta a la epidermis, con formación de pústulas muy superficiales, justo debajo de la capa córnea, en zonas sin pelo de la superficie corporal, usualmente a nivel del abdomen ventral. Las pústulas se rompen fácilmente produciéndose una costra amarillenta por el secado del pus. El animal no suele mostrar dolor ni prurito.

  • Es típica de perros jóvenes, menores de un año, en los cuales es autolimitante, citándose también en perros de caza adultos a las 24-48 horas de salir al campo, debido a microtraumatismos en la piel no protegida por pelo.

Pústulas subcórneas en áreas sin pelo de la piel


  • Aunque es un proceso autolimitante que no precisa tratamiento, el uso de antisépticos tópicos, como la clorhexidina al 0,5%, al menos dos veces por semana, acelera su resolución.

Foliculitis superficial estafilocócica

  • El concepto más importante a tener en cuenta en esta dermatitis es que, en principio, siempre es secundaria a otras dermatitis (alérgicas, displasias foliculares, sarna sarcóptica, etc.) que hay que diagnosticar y tratar.

  • Consiste en la infección de la porción superficial del folículo piloso, caracterizándose por una pápula-pústula inflamatoria muy pequeña con un pelo que sobresale desde el centro. Secundariamente aparecen costras, collaretes epidérmicos, hiperpigmentación, erosiones y alopecia. Las lesiones en forma de diana u ojo de buey (lesión circular eritematosa con hiperpigmentación central) son muy sugerentes de este proceso, aunque no exclusivas.

  • En razas de pelo corto puede cursar como alopecias multifocales circulares, muy similares a las lesiones causadas por dermatofitos, por lo que hay una máxima que afirma que en perros, si parece tiña, probablemente no lo es, seguramente es foliculitis estafilocócica.

Pústulas pequeñas con un pelo central

ver imágenes

  • Su distribución es muy variable, desde ingles y axilas a generalizadas en vientre y dorso.

  • El tratamiento tópico se debe realizar con champús a base de peróxido de benzoílo, debido a su capacidad de limpieza del folículo piloso, 2-3 veces por semana, cuando las lesiones son exudativas; si las lesiones están secas se usa clorhexidina, ya que el peróxido de benzoílo es un potente secante.

  • En procesos extensos o generalizados, principalmente en perros con pelo largo, es más cómodo administrar un antibiótico vía sistémica (ver Tratamiento). Es preferible no usar inicialmente corticoides sistémicos a pesar de existir prurito, ya que si el antibiótico resuelve el problema y se mantiene el prurito, se manifiesta la existencia de una causa subyacente (alergia, sarna) como causa primaria.

Piodermas profundas

  • Las piodermas profundas localizadas suelen ser secundarias a cuerpos extraños o puntos de presión, mientras que las generalizadas suelen indicar la existencia de un proceso con inmunosupresión subyacente, siendo secundarias a procesos parasitarios (sarna demodécica), endocrinos (hipotiroidismo, síndrome de Cushing), etc.

  • Son más frecuentes en perros de pelo corto (doberman, gran danés, boxer, pointer, dálmata), estando predispuestos, dentro de las razas de pelo largo, el pastor alemán y el setter irlandés. Su distribución más frecuente es en abdomen, tronco y puntos de presión (costados del pecho, extremidades y, en particular, prominencias óseas).

  • Microbiológicamente, se puede encontrar Pseudomonas spp, Proteus spp o E. coli, secundariamente al St. pseudintermedius.

  • El tratamiento consiste en baños o irrigaciones diarias con antisépticos, y antibioterapia sistémica (ver Tratamiento).

  • La furunculosis nasal se localiza en el puente de la nariz y ollares, siendo más frecuente en pastor alemán, collie, y razas con aptitud de caza. Se produce por  traumatismos locales, cursando con pápulas, pústulas y furúnculos, siendo dolorosa.

    • El tratamiento tópico consiste en irrigaciones con clorhexidina, 3-5 veces al día, durante unos 10 minutos, y antibioterapia sistémica (ver Tratamiento).

  • La furunculosis del morro (acné) en perros se debe a un traumatismo causado por pelos cortos y rígidos que, al ser empujados hacia el folículo, crean una reacción inflamatoria contra un cuerpo extraño (queratina), que se infecta posteriormente.

    • Se observa con mayor frecuencia en perros de pelo corto (boxer, bulldog, doberman, etc.) de menos de un año de edad.

    • Inicialmente el animal presenta en la zona del mentón pápulas foliculares que pueden, con el tiempo, aumentar de tamaño, ulcerarse y drenar un exudado seropurulento.

    • El cuadro clínico (pápulas y furúnculos en el mentón de un perro joven) es muy sugerente del proceso, aunque no hay que descartar que procesos localizados en esa área puedan ser de otra naturaleza (querión fúngico o demodecia localizada) por lo que, en caso de duda, hay que descartarlos mediante raspados, cultivos, etc.
    • Hay numerosas posibilidades terapéuticas para la furunculosis del morro, normalmente tópicas (dos aplicaciones diarias): tretinoína al 0,05%, peróxido de benzoílo al 2,5-5,0% en forma de gel, antibiótico (ver Tratamiento), etc.; se deben aplicar en la dirección de crecimiento del pelo, para evitar empujarlo hacia el folículo.

    • La extracción de los pelos infectados es de ayuda.
    • En casos refractarios pueden ser de utilidad tratamientos sistémicos con antibióticos durante 4-6 semanas (ver Tratamiento).

  • La foliculitis piotraumática es una variante menos frecuente de la dermatitis aguda húmeda, en la que el mordisqueado del perro provoca una inflamación más intensa y profunda en la piel, requiriendo por tanto un tratamiento antibiótico sistémico.

ver imagen

  • La pododermatitis o pioderma interdigital se produce por traumatismos locales y cuerpos extraños, en perros de caza y campo; también puede estar causada por irritantes, procesos alérgicos, parasitarios, micóticos, endocrinos y autoinmunes, por lo que no todos los casos de pododermatitis están complicados con infección del tejido interdigital.

    • Un caso particular es el que afecta con frecuencia a perros con pelos duros y cortos a este nivel, como los bulldog. Al caminar, los pelos son empujados hacia el interior del folículo, rompiéndose y liberando queratina, lo que provoca una inflamación intensa y una infección secundaria, generalmente por estafilococos.

    • Se observa un tejido rojizo, edematoso, con nódulos, úlceras, fístulas y exudado serosanguinolento, con gran hinchazón. Es un proceso doloroso (lo que provoca cojera) y pruriginoso.

    • A veces se aprecia inflamación de alguna uña, con caída de la misma (oniquia), siendo frecuente la presencia de adenopatías.

    • Siempre se debe buscar la causa, descartando en particular la presencia de Demodex canis mediante raspado, ya que la sarna demodécica frecuentemente cursa con pododermatitis.

    • El tratamiento irá dirigido contra la causa primaria. Además se administra antibioterapia sistémica (ver Tratamiento), complementada con una terapia tópica a base de baños con povidona yodada o clorhexidina, 1-3 veces al día. En algunos casos son necesarios procedimientos quirúrgicos sobre las fístulas a fin de eliminar los tejidos desvitalizados.

  • La pioderma de los callos (puntos de presión) es una infección secundaria del callo, debida a traumatismos repetidos, secundaria a la ruptura de la epidermis y la ulceración de estos puntos de presión. Se considera una infección profunda, no porque afecte a capas profundas de la piel, sino porque hay un engrosamiento muy importante de la capa más superficial de la epidermis (capa córnea), lo que hace que la infección se localice lejos de la superficie.

    • Aparece más frecuentemente en las prominencias óseas (codo) de las razas gigantes.

    • Se debe eliminar la causa inicial del callo (ver Trastornos de la queratinización). Cuando existe infección profunda se necesita administrar antibióticos vía sistémica (ver Tratamiento). En casos más superficiales puede ser suficiente la aplicación de antibióticos vía tópica, 2-3 veces al día, acompañada de baños calientes.

  • La pioderma profunda del pastor alemán es un celulitis de origen idiopático, probablemente con herencia autosómica recesiva (a veces se detecta una historia familiar), que afecta al pastor alemán y sus cruces. Aparece en animales de mediana edad, manifestando una distribución típica (cuarto trasero, espalda, abdomen ventral y muslos). Las lesiones observadas van desde pápulas, erosiones y costras, hasta úlceras, fístulas, furúnculos, alopecia e hiperpigmentación, siendo variable el prurito. Es común observar linfadenopatía periférica.

    • Se diagnostica por exclusión, al no encontrar una causa primaria. Debido a su gravedad y difícil tratamiento, se recomienda indagar cualquier posible causa subyacente de pioderma (dermatitis alérgicas, hipotiroidismo, etc.). Si no se encuentra una causa, lo más probable es que el paciente requiera un tratamiento antibiótico de por vida ya que, generalmente, al cesar el tratamiento tras la curación de la pioderma es frecuente que aparezca una recaída a los pocos meses, en cuyo caso es preferible mantener una antibioterapia continua, consistente en, una vez curado, administrar cefalexina o enrofloxacino a la dosis usual una semana sí y otra no; si responde bien durante algunos meses, se puede pasar a una semana sí y dos no.

  • Se habla de absceso ante nódulos circunscritos que presentan gran cantidad de exudado fluido. Suelen presentarse como lesiones únicas, calientes y fluctuantes a la palpación, siendo causadas generalmente por lesiones punzantes (mordeduras, alambres, espigas, etc.)

    • Aunque no siempre, la mayoría de los abscesos son sépticos. Los gérmenes causantes varían desde bacterias grampositivas a gramnegativas, pasando por anaerobios, citándose como bacteria más frecuente Pasteurella multocida. El exudado suele ser purulento, más o menos hemorrágico, pudiendo ser fétido en el caso de existir anaerobios.

    • Un caso especial de absceso es el de los sacos anales, complicación de una impactación no tratada de los mismos (ver imagen). Es importante diferenciar el absceso de sacos anales de la forunculosis anal, patología frecuente en pastores alemanes, que posee una patogenia supuestamente inmunomediada y un tratamiento, por tanto, a base de inmunosupresores.

    • El tratamiento de los abscesos consiste en drenarlos (se puede acelerar la maduración con compresas diarias tibias) y limpiarlos con antisépticos: primero con peróxido de hidrógeno y agua estéril a partes iguales o con solución salina fisiológica, y después con clorhexidina al 0,05-0,10% o povidona yodada al 1%. Además, hay que prescribir al paciente una terapia antibiótica sistémica durante al menos 7-15 días, con penicilinas, o clindamicina o metronidazol si existen anaerobios.

Diagnóstico

  • Las piodermas no son difíciles de reconocer a priori. La confirmación del diagnóstico se basa en el frotis y tinción de pústulas intactas o fístulas drenantes, observándose bacterias intra y extracelulares. Esta imagen las diferencia de ciertos procesos inmunomediados que cursan con "pústulas estériles" (pénfigos, dermatitis pustulosa estéril) y de otros procesos purulentos como la paniculitis nodulosa estéril, en los que no se encuentran bacterias o, de haberlas, son solo extracelulares.

    • En el exudado de muchas infecciones profundas, como las celulitis, con frecuencia es difícil observar bacterias fagocitadas ya que su número es relativamente escaso en relación con la elevada cantidad de células inflamatorias.

  • El diagnóstico de la multiplicación excesiva de microorganismos sobre la piel se basa en la realización de citologías de las áreas eritematosas o hiperpigmentadas, preferiblemente mediante cinta adhesiva (ver imagen), lo que permite detectar la presencia de un número excesivo de microorganismos y determinar si son bacterias o levaduras.

    • No existe un número concreto de bacterias o levaduras que defina cuándo éstas son excesivas e, hipotéticamente, cuándo ejercen un efecto patógeno. En general, la presencia de unas pocas levaduras por campo de inmersión en un individuo con lesiones se considera diagnóstica, mientras que en el caso de las bacterias el número debe superar unas pocas decenas.

  • Normalmente no se necesita realizar cultivo, aislamiento, ni antibiograma, salvo cuando son procesos muy intensos, profundos o en aquéllos que no responden a una antibioterapia racional con dosis adecuada.

  • Es importante reconocer los factores predisponentes, para evitarlos, y determinar los procesos subyacentes, a fin de instaurar una terapia específica.

  • Ante una pioderma que no responde se debe (1) cuestionar si es una pioderma o no, diferenciándolas de las enfermedades pustulosas estériles; (2) buscar las causas predisponentes (reevaluar alergias, tiña, sarna demodécica, etc.); y, (3) confirmar que el tratamiento antibiótico aplicado ha sido correcto en duración y dosis.

Diferenciar de procesos pustulosos estériles (inmunomediados)

Reconocer los factores predisponentes y diagnosticar la causa subyacente

Tratamiento

  • Un punto fundamental es corregir los factores predisponentes o enfermedades subyacentes que han producido la pioderma.

  • Como norma, las seudopiodermas, piodermas superficiales y la furunculosis del morro solo requieren tratamiento tópico. Las foliculitis extensas y las piodermas profundas necesitan del establecimiento de una antibioterapia sistémica, beneficiándose de una terapia tópica complementaria: baños antisépticos frecuentes (2-3 veces por semana), y lavados diarios con antisépticos (clorhexidina al 0,05-0,10% o povidona yodada al 1%) de las fístulas.

  • El tratamiento tópico sirve para eliminar costras y escamas, facilitar el drenaje, reducir la población bacteriana, y disminuir el dolor y el prurito; es esencial en las seudopiodermas y piodermas superficiales y localizadas, siendo de apoyo en las crónicas y en las profundas. Se pueden usar champús antisépticos, con una frecuencia media de 2 veces a la semana, aunque en piodermas profundas se puede comenzar hasta con 2 baños diarios. 

    • Es importante rasurar o recortar el pelo para favorecer el tratamiento con champús antisépticos, manteniendo entre 5 y 10 minutos el contacto del champú con la piel, antes de aclarar.

      • El más práctico es el de clorhexidina al 3%, ya que es efectivo no solo frente a estafilococos, sino también contra Malassezia, y hay muchos casos en que ambos gérmenes complican el cuadro clínico del paciente. Además, es un champú normalmente bien tolerado, a diferencia del de peróxido de benzoílo, que puede ser irritante en alrededor del 5% de los pacientes.

      • Cuando en la dermatitis solo participan estafilococos, es suficiente una concentración de clorhexidina del 0,5%.

      • El champú de peróxido de benzoílo, al 2,5%, se prefiere cuando hay afectación folicular, por su capacidad de limpieza de los folículos pilosos; limita su uso su poder irritante y el hecho de que a largo plazo seca mucho la piel por ser un potente desengrasante; esto último puede evitarse usando formulaciones que lo combinen con hidratantes.

      • En lesiones circunscritas de tamaño no muy extenso es práctico el uso de povidona yodada al 5-10%.
      • Los resultados de un trabajo reciente (cita) sugieren que los champús con clorhexidina (2-4%) son, con diferencia, los más eficaces, tanto contra bacterias como contra Malassezia.

    • Los antibióticos tópicos son de efecto limitado debido a la capa córnea, usándose solo en casos muy localizados (principalmente furunculosis), en particular los productos a base de mupirocina, ácido fusídico y bacitracina-neomicina (dos aplicaciones diarias).

    • Empíricamente se pueden utilizar con éxito gran variedad de antibióticos en la mayor parte de las piodermas: cefalosporinas de primera generación, penicilinas resistentes a las penicilinasas, lincosamidas, macrólidos y fluoroquinolonas, por citar los más usuales. No obstante, en los últimos años se ha incrementado notablemente las citas de estafilococos multirresistentes en perros (cita 1 - cita 2 - cita 3 - cita 4 - cita 5 - cita 6 - cita 7 - cita 8).

    • La elección de uno u otro puede depender de muchos factores, desde la gravedad y profundidad de la pioderma, hasta las características del antibiótico, como su espectro de acción, precio, efectos secundarios, frecuencia y vía de administración, resistencias al mismo, etc. Una primera clasificación práctica, en base al tipo de pioderma, divide los antibióticos en dos grandes grupos:

      1. Aquéllos adecuados para un tratamiento empírico de una pioderma no complicada: macrólidos, lincosamidas y sulfamidas potenciadas.

      2. Los adecuados en piodermas recurrentes o que no han respondido a la elección anterior: cefalosporinas de primera generación, penicilinas resistentes a las penicilinasas y fluoroquinolonas.

    • Sin embargo, al final, el escoger uno u otro depende básicamente de dos circunstancias: su precio y la frecuencia de administración. En base a estos dos parámetros se suele usar:

      1. En animales que solo pueden recibir una dosis diaria, enrofloxacino, habiendo alternativas como la clindamicina y la cefpodoxima.

      2. Si el paciente puede ser dosificado dos veces al día, la cefalexina es una elección práctica. Recientemente se ha comprobado en piodermas superficiales que la administración de la dosis total de cefalexina en una sola toma diaria es igual de eficaz que su división en dos tomas (cita); igualmente, se cita que una dosis de 30 mg/kg cada 24 horas es eficaz en muchas piodermas profundas, lo que coincide con la experiencia de uno de los coautores.

    • En la tabla siguiente se resumen las dosis descritas clásicamente en la literatura de los principales antibióticos disponibles para las piodermas caninas, así como algunas recomendaciones recientes mucho más elevadas.

Antibiótico Dosis clásicas Recomendaciones recientes
Amoxicilina – ácido clavulánico 12,5-25,0 mg/kg c8-12h 22 mg/kg c12h
Cefadroxilo 10-22 mg/kg c12h
Cefalexina 15-30 mg/kg c12h 22 mg/kg c8h - 33 mg/kg c12h
Cefpodoxima 5-10 mg/kg c24h
Clindamicina 11 mg/kg diarios, en una o dos tomas
(mejor en una sola toma)
10 mg/kg c12h
Enrofloxacino 5 mg/kg c24h 10 mg/kg c12h
Lincomicina 22 mg/kg c12h
Marbofloxacino 2 mg/kg c24h 5 mg/kg c12h
    • Son importantes las dosis y duración adecuadas. En procesos superficiales extensos se requiere un tratamiento de al menos 3 semanas, y  7 días tras la desaparición de los síntomas; en casos no complicados, una alternativa interesante es usar antisépticos tópicos y antibióticos sistémicos a la vez, en cuyo caso suele ser suficiente unos 10 días de terapia antibiótica, siempre y cuando se mantengan los baños antisépticos hasta la curación definitiva de la pioderma. En procesos profundos se necesitan frecuentemente 2-3 meses, debiendo mantenerse 2 semanas tras la curación de la pioderma.

  • Se deben evitar los corticoides inicialmente, a pesar de que exista prurito, para ver la respuesta al antibiótico.

Corregir los factores predisponentes y enfermedades subyacentes

Dermatitis aguda húmeda o piotraumática: recortar pelo y astringentes; eliminar la causa

Intertrigo o dermatitis de los pliegues: irrigaciones con peróxido de benzoílo; cirugía como definitivo

Impétigo: champús antibacterianos

Foliculitis superficial: peróxido de benzoílo en exudativa; clorhexidina en seca; antibioterapia sistémica si es extensa

Piodermas profundas: antibioterapia sistémica y champús antisépticos complementariamente

Piodermas superficiales recurrentes

  • Las piodermas superficiales recurrentes son aquéllas que reaparecen al poco de haber sido tratadas con éxito. Son procesos relativamente frecuentes en perros, habiéndose encontrado en un estudio hasta un 23% de recurrencias antes de los 4 meses de finalización del tratamiento.

  • Ante un caso de pioderma recurrente se debe cuestionar si se ha realizado un diagnóstico correcto de la causa primaria subyacente y de los factores predisponentes y, en su caso, si se han tratado de forma adecuada.

  • Cuando se ha llevado a cabo una investigación diagnóstica exhaustiva y no se ha encontrado causa subyacente, una posible explicación es que exista una hipersensibilidad a estafilococos, síndrome clínico en el que el St. pseudintermedius se comporta como un alérgeno, contribuyendo en la patogenia del proceso recurrente.

    • El cuadro clínico de la hipersensibilidad a estafilococos se compone de prurito moderado o intenso, erupción superficial pápulo-pustulosa claramente eritematosa, con extensión rápida a collaretes epidérmicos grandes, circulares y eritematosos. Es característica la rápida e intensa disminución del prurito tras iniciar la terapia antibiótica (generalmente 2-3 días, sanando en 2-4 semanas), así como la reaparición del proceso hacia las 1-3 semanas de finalizar el tratamiento.

    • El diagnóstico de esta hipersensibilidad es clínico, basándose en la presencia de las características anteriores (rápida respuesta a la antibioterapia y recurrencia tras la finalización del tratamiento). Se puede realizar una intradermorreacción usando bacterinas comerciales como alérgeno, aunque la validez de este ensayo no está verificada adecuadamente.

  • El tratamiento de las piodermas recurrentes superficiales puede ser de dos tipos:

  1. Mediante una antibioterapia continua, consistente en administrar el antibiótico 2-3 días consecutivos a la semana, por ejemplo los fines de semana (cita); en los días elegidos, el antibiótico se administra a la dosis y frecuencia estándares; alternativamente se puede trabajar dosificando en semanas alternas y, si va bien, intentar una semana sí y dos no. La mayor parte de los autores recomiendan el uso de cefalexina o, alternativamente, fluoroquinolonas en estos regímenes terapéuticos.

  2. Estos pacientes también se benefician del uso a largo plazo de vacunas estafilocócicas autógenas (cita) o de bacterinas estafilocócicas, como Staphage lysate.

  • Cualquiera de las medidas comentadas se inicia tras haber curado previamente la pioderma con un tratamiento estándar.

Piodermas felinas

  • Al contrario que en perros, las piodermas son procesos relativamente poco frecuentes en gatos.

  • Las foliculitis bacterianas son raras en gatos, apareciendo en su caso en cabeza, cara y sobre el dorso, estando provocadas por estafilococos coagulasa positiva, estreptococos beta hemolíticos y Pasteurella multocida. Se pueden tratar, entre otros antibióticos, con lincomicina (22 mg/kg diarios en una o dos tomas) y amoxicilina-clavulánico (13,75 mg/kg cada 12 horas), vía oral.

  • El acné felino se aborda en Trastornos de la queratinización.

  • La infección cutánea bacteriana más frecuente del gato es el absceso percutáneo, producido por la mordedura de otros congéneres. La aparición del absceso está favorecida por la tendencia a la lucha de estos animales, los dientes afilados que poseen, y la piel elástica y resistente que favorece un cierre temprano de las heridas punzantes. Los microorganismos causantes del proceso son aquéllos presentes en la flora bucal (Pasteurella multocida, Rhodococcus equi, Peptostreptococcus anaerobius, Bacteroides spp, Fusobacterium spp, etc.), frecuentemente anaerobios.

    • Los signos clínicos incluyen tumefacción, dolor, calor, con síntomas generales (fiebre, anorexia, depresión, adenopatías) e, incluso, cojeras o parálisis, por artritis, meningitis, etc. Cuando el absceso está maduro aparece blando con un área central suave y fluctuante, con un contenido purulento blanquecino y cremoso o, en el caso de infección por anaerobios, rojizo y fétido.

    • Se debe sospechar su existencia en animales con fiebre, anorexia o cojera de aparición aguda, sin explicación alguna.

    • El tratamiento el similar al indicado en perros. Clásicamente se ha usado amoxicilina (20 mg/kg VO cada 12 horas) (cita) aunque actualmente una alternativa muy interesante es una cefalosporina de 3ª generación, la cefovecina, de aplicación subcutánea y frecuencia quincenal, incluso como preventiva cuando se ha visto la pelea (cita).

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Sospechar en pacientes con fiebre, anorexia o cojera de aparición aguda, sin explicación aparente

Profilaxis: una dosis de cefovecina tras la mordedura

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