Darfour
El difícil context de la zona de Darfour
El Chad atraviesa una situación de inestabilidad y violencia a causa de la guerra vecina que se desarrolla en Darfur, la creciente contestación contra el régimen del presidente Idriss Déby, la articulación de movimientos armados con voluntad de derrocar el gobierno, y la anulación de la ley sobre los beneficios de las extracciones de petróleo al bienestar de la sociedad.
El conflicto de Darfur es el hecho que genera más desequilibrio en el Chad hoy en día. Darfur es una región musulmana situada al oeste del Sudán y es también escenario de una de las peores crisis humanitarias de la historia. En febrero de 2003 dos grupos rebeldes, el Ejército de Liberación del Sudán (SLA) y el Movimiento por la Justícia y la Igualdad (JEM), se levantaron contra el régimen islamista del gobierno de Omar al-Bashir reivindicando el fin de la marginación política y económica del Darfur. La rebelión del JEM y del SLA provocó que el gobierno y las milicias árabes pro-gubernamentales, denominadas Yanyawid, respondieran con una brutal represión y ataques indiscriminados contra la población civil. Este conflicto se ve reforzado por la disputa histórica del control de los recursos naturales de las diferentes comunidades que habitan en la región (tierras, petróleo y agua), y por las diferencias étnicas y religiosas (árabes y musulmanes contra cristianos y animistas) que mantienen los bandos opuestos.
El Chad como país vecino, recibe millones de refugiados sudaneses, la situación ha sido declarada como una de las mayores crisis humanitarias y a medida que va pasando el tiempo se produce una mayor escalada de violencia transfronteriza. El gobierno chadiano ha declarado el estado de emergencia en tres regiones fronterizas (Ouaddaï, Wadi Fira y Salamat), y establece prevención en la capital N’Djamena. Idriss Déby reitera que su homólogo sudanés es responsable de la regionalización de la violencia y de estar apoyando militarmente a las milicias y grupos que intentan provocar golpes de estado.
La situación se complica si nos centramos en la procedencia de la etnia Zagawa, ya que ésta es una de las etnias perseguidas en Darfur a la vez que es la etnia del presidente chadiano Idriss Déby y de toda su comunidad. Es aquí donde entra en juego la articulación de movimientos armados para hacerse con el gobierno, muchos de los zagawas chadianos no están contentos con la neutralidad mantenida por el presidente chadiano hacia el gobierno de Sudán. Las milicias pro-gubernamentales Yanyawid están atacando a los zagawas sudaneses y los zagawas chadianos no pueden quedarse de brazos cruzados, por eso surgen grupos como la coalición Frente Unido por el Cambio Democrático (FUC) que agrupa movimientos armados liderados por Mahamat Nour, o la Plataforma por el Cambio y la Unidad Nacional (SCUD) liderada por Yala Dillo Djerou. Estas milicias disponen sus bases en la frontera de los dos países donde cada vez se producen más enfrentamientos armados y más daños a la población.
“Una vez más la población civil está pagando el precio de la violencia, las autoridades del Chad tienen la responsabilidad de proteger a su población, les insto a redoblar la protección para evitar que se vuelvan a repetir ataques como éste”, enfatiza John Holmes, secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, haciendo referencia a la última tragedia del 31 de marzo pasado, donde hubieron más de 400 muertos y más de 9.000 personas que se desplazaron a causa de los ataques en el este del Chad.
Se espera que la Declaración de Trípoli, firmada tanto por Chad como por Sudán, con el objetivo de mejorar las relaciones entre los dos países y de expulsar los grupos armados hostiles, se cumpla en un futuro próximo.
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