Sarh 24-04-08 (jueves)
Queridos todos:
Dos puntos de batalla he tenido en esta mañana de dar vueltas por Sarh para preparar el avituallamiento durante toda la estación de lluvias. El primero y más grave para todos aquellos que tienen el dinero en una cuenta de la procura diocesana, es la falta de liquidez en la procura. Sé pocos detalles del asunto, pero parece que la diócesis de Sarh deja a plazo fijo un 70% de todos los depósitos que aquí se le confían en un banco de París para poder obtener unos intereses que le permitan sobrevivir. El problema llega cuando alguna comunidad religiosa ejecuta un proyecto de desarrollo y en breve plazo tiene que sacar cantidades importantes. La ventanilla de la procura ha quedado paralizada, y cuando llega algún dinero fresco todo el mundo acude a ver si consigue lo que necesita para pasar el mes. Es lo que ha ocurrido ahora y antes de pedir parte del dinero que se tiene a plazo fijo en París, la diócesis recomienda que “procuremos esperar un poco a ver si entra de nuevo algo de dinero…” Es una mentalidad muy poco realista la de quien recomienda esto, como si se tratase de un dinero de bolsillo. El dinero que tenemos en su mayor parte es dinero para proyectos y debería estar en el banco el mínimo tiempo posible. Todo ello está deteniendo la marcha de muchos proyectos que unos y otros llevan entre manos y al final acabará que todos tendrán una cuenta en el banco de la ciudad y otra en la procura diocesana. La segunda, será para las necesidades domésticas, por supuesto muy inferior y también más estable que la primera. En nuestra casa lo tenemos así desde hace unos 8 meses.
El segundo punto de batalla ha sido con los precios de transporte que un transportista árabe me quería imponer. Cuando teníamos la lista de materiales confeccionada, resulta que exige la subida del precio por transporte de cada bidón. En el momento en que están cargando el material me exige aumento de precio de carga y descarga por cada tabla de madera de 6 metros, e instantes después, ya de noche y cuando creía que todo estaba confluido para salir hoy mismo hacia Kyabé, en un órdago a la grande me dice por teléfono que o le aumento el precio del transporte por cada varilla de hierro de construcción o no transporta nada. “¡Mecachi lomoro, mecachi lomoro!”, que diría algún andaluz.
Kyabé 25-04-08 (viernes)
A primeras horas de la mañana el camión con el material encargado todavía no había salido de Sarh. Ha caído una lluvia fina toda la tarde, pero aun así he viajado a Kyabé saliendo antes que el camión de marras. 20 litros habían caído en Kyabé: seguro que mucha gente comenzará la siembra mañana.
Kyabé 26-04-08 (sábado)
Esperé anoche la llegada del camión y tuve que irme a dormir sin tener noticias del cargamento. Hacia mediodía me llama por teléfono alguien que habla en árabe y comprendo que es el chofer que está retenido a la entrada de Kyabé en el puesto de control. Salgo a su encuentro en bicicleta para conducirlo hasta el lugar exacto donde quiero que descarguen el material: la puerta de la iglesia nueva, donde van a comenzar las tareas de restauración del techo. Mientras voy en bici hacia el puesto de control de la entrada de Kyabé, que está a un kilómetro de casa, veo que un camión avanza despacio hacia mí y pienso que es el camión en cuestión. Me doy media vuelta e intento acelerar el pedal para mantener una distancia adecuada con el fin de indicarle que me siga en el momento que debe abandonar la carretera principal. Llegado al punto indicado, levanto el brazo y le hago seña para que me siga. Mi sorpresa es mayúscula al oír el ruido del camión que sigue recto a hacia el centro de Kyabé. No era este el camión. Me río al considerar lo que habrá pensado el chofer sobre ese blanco en bicicleta que le hacía unas señas que no entendía. Doy media vuelta y vuelvo de nuevo hacia el puesto de control donde otro camión está saliendo ya hacia Kyabé: éste era el verdadero. Me paro a fin de hablar con el chofer, me sonríe, y queda establecido que me siga. El precio de carga y descarga estaba pagado en origen a través del que me ha vendido el material. No contentos con las presiones de ayer, han comenzado a descargar las planchas de madera junto al camión, para imponerme un nuevo precio de descarga. Yo me sentía con derecho de pedir que las depositasen en el pasillo central de la iglesia que está a sólo 4 metros de la parte trasera del camión. El chofer no ha querido saber nada del litigio, y quien ha tomado la cabeza de la reivindicación ha sido uno de los cinco descargadores que viajan siempre en este camión, como si de un barco mercante se tratase. He tenido que llamar al comerciante que me vendió la mercancía y les he pasado el teléfono. Han visto que la capacidad de maniobra para ellos era cada vez más pequeña y han dejado de seguir hurgando donde no podían. Las tablas han quedado dentro del pasillo y la fiesta ha terminado en paz. Les he preguntado por el motivo de su retraso: me han explicado que han hecho noche en la carretera, atrapados en el barro. Como el camión tiene el motor de arranque averiado, cada vez que paraban el motor tenían que empujarlo. En tres ocasiones, el camión que debía transportar unas 10 toneladas (además de nuestro material llevaba otras mercancías para el mercado de Roro) se ha quedado encallado en el barro. ¡Qué vida tan dura la de los peones del transporte en este país! Por supuesto, el capataz de este grupito de descargadores, un árabe delgadito y pequeño, al que he tenido que pasar mi móvil en el momento álgido del conflicto, no ha movido un brazo en todo el tiempo y ha permanecido acostado sobre una estera a pocos metros del camión.
Kyabé 27-04-08 (domingo)
Daba gozo esta mañana el ver cómo el terreno del mangueral va quedando vallado poco a poco con un muro que promete ser muy sólido por los cimientos de hormigón que se están haciendo.
La proyección de una tercera edición del Circo del Sol ha tenido una enorme afluencia de gente en el área de bancos al aire libre. Ha sido muy curioso el fenómeno de choque cultural que he podido observar, especialmente por parte de las mujeres. Entre las espléndidas actuaciones de dicho circo estaba la actuación de unas gimnastas femeninas chinas con ejercicios de contorsión y equilibrio verdaderamente increíbles. Llevaban como es habitual unos atuendos propios para dichos ejercicios, muy ceñidos al cuerpo, que a las mujeres de Kyabé les provocaba una gran sensación de desnudez y se lanzaban a una serie de comentarios y risas para desahogar su colectivo sentido del pudor en lugar de admirar los espectaculares ejercicios gimnásticos de aquella joven gimnasta. Y cuando el ejercicio presentaba el equilibrio de todo el cuerpo sobre un solo brazo con las piernas abiertas en ángulo de 180 grados, aquí si que el pudor estallaba en carcajadas. Poco a poco los ejercicios se han ido haciendo más espectaculares, y al cabo de unos 10 minutos las risas se han cambiado por un silencio de admiración y finalmente por aplausos colectivos al acabar un nuevo ejercicio. Es curioso como en esta cultura tan alejada de la imagen fílmica, una sesión circense ha permitido romper en pocos minutos un tabú tradicional sobre la mujer: aquí la mujer enseña todo el día los senos, sobre todo por razones de maternidad, pero las extremidades inferiores son siempre tabú a partir del tobillo.
Kyabé 28-05-08 (lunes)
Tenía programada una mañana de soldadura en Tatemoë, pero la lluvia me ha hecho cambiar de planes. La gente de Tatemoë ha pasado la mañana dentro de sus casas a la espera de salir al campo con los arados y las semillas en ristre.
Como todos los lunes a mediodía abro durante una hora mi maletín de óptico. Hoy han venido dos mujeres muy singulares, una, Elejima, la matrona del hospital de Kyabé, que necesitaba gafas de tres dioptrías, la otra, Kaba Elisabeth una mujer mayor que el año pasado perdió completamente la visión en un ojo. No ha sido fácil llegar a saber qué graduación necesitaba la pobre. A la hora de pagar los 500 francos que les pido, como ella sólo veía con el ojo derecho le he pedido la mitad. Venía preparada con un billete muy doblado de 500 francos y le he devuelto los 250. Mi propuesta le ha parecido muy razonable y ha cogido el cambio sin chistar.
Kyabé 29-05-08 (martes)
Jean Ngabó había llamado al mecánico de la Cotontchad para ver si podía dar una solución a nuestro nuevo grupo electrógeno de Tatemoë. Ha descubierto que el motor de arranque tenía arrancadas las escobillas de carbón. Lo desmonta y se lo lleva a casa para intentar repararlo.
Doy una vuelta por el campo donde están labrando cinco pares de bueyes. Es un gozoso espectáculo ver la animación de aquel campo en el que evolucionan los morlacos atados a sus yugos y azuzados por la exclamación distinta dependiendo de la etnia de quien los sigue con la vara en alto. Desde que había llegado la nueva promoción no habían tenido ocasión todavía de labrar en un terreno con tan buen tempero como aquel. Los que no tenían tarea siguiendo el par de bueyes, habían iniciado la siembra de cacahuete, echando la semilla en los hoyitos previamente marcados por una rueda sembradora.
Kyabé 30-04-08 (miércoles)
He logrado realizar la tarea de soldadura prevista para esta mañana en Tatemoë. Las dos carretas tenían la barra central partida, aquella de la que tiran los bueyes desde el yugo. Supongo tendrá mucho en esta rotura el momento en que sacan los bueyes del yugo con la carreta cargada: se proyecta hacia el suelo con fuerza sobre dicha barra. Se trataba de acoplar de nuevo los extremos rotos y reforzarlos con retales de ángulo que había por algún almacén. Gracias a la pequeña máquina desbastadora con los dos tipos de discos y al motor de soldadura, lo he podido hacer. ¡Qué importante es poder disponer de herramienta adecuada en un lugar como este! Yo preguntaba a Jean Ngabo al terminar el trabajo: “Los campesinos que han logrado hacerse con una carreta de estas características, ¿qué hacen cuando se les parte el barrón central, como nos ha ocurrido a nosotros?” y contesta: “Lo suplen con un madero”
Kyabé 1-05-08 (jueves)
Ninguna repercusión social del 1 de mayo. Todo sigue igual.
El mecánico de la Cotontchad ha arreglado por fin el motorcillo de arranque y el electricista también ha hecho su trabajo. El grupo funciona ya sin los enormes problemas de antes: había que ponerlo en marcha con una pesadísima y peligrosísima manivela. Ahora con sólo apretar el botón de arranque se pone en marcha. El problema ha venido a la hora de pagar al mecánico y al electricista, que me han puesto precios verdaderamente abusivos. Claro la falta de competencia hace que puedan pedir lo que les dé la gana. No los volveré a llamar mientras no tenga una urgencia grave.
He cenado con la gente de Tatemoë y después hemos tenido una deliciosa tertulia. Daniel, uno de los alumnos ha pedido unas botas de agua para todos los hombres, para poder sacar el fiemo del establo con más facilidad. Lo anoto en la lista de objetos a pedir a los Reyes Magos, pero ya sabéis que el Chad es tan pobre que a pesar de tener camellos en abundancia y a la disposición de sus majestades, no suelen pasar por aquí.
Kyabé 2-05-08 (viernes)
Eran las 7 de la mañana cuando llegaba a Tatemoë para pagar el mes de abril a Jean Ngabó, a Danaï el maestro y a Moyo el que se encarga de los bueyes. Suelen tener gran comprensión conmigo cuando no puedo pagarles el último día de cada mes. He venido pronto porque a las 7’30 Moyo ya debe salir con el ganado para pastar por los alrededores. Al rebaño de bueyes se han incorporado desde hace tiempo unas 10 ovejas que se reproducen bien y nos permiten celebrar con más fundamento algunas fiestas señaladas. Hace cinco meses me regalaron una cabra que la incorporamos a la manada y ya tiene un cabritillo. Las familias de Tatemoë no salen hoy a sembrar porque está todo muy seco. Habrá que esperar la siguiente lluvia.
Por fin hemos logrado reunirnos los de casa con Mª Gracia y compañeras para analizar en común nuestro trabajo. No es nada fácil encontrar una fecha en la que estemos todos a tiro. Lo más importante, a mi modo de ver, ha sido la incorporación de Placide a dicha reflexión y la exposición detallada de lo que se está haciendo en el Centro Cultural de Kyabé. Las ayudas importantes llegadas del exterior para lanzar las iniciativas del compañero Harris han dado luz verde a actividades que son ya una referencia en Kyabé: la sala de informática con continuos cursillos de iniciación, el “Rincón de los Amigos” que forma parte de la red internacional de lucha contra el SIDA, la biblioteca que comienza a estar bien equipada tanto en mobiliario como en libros imprescindibles para los jóvenes del instituto, etc. Algunos de los presentes estaban sorprendidos de oír todo lo que se está haciendo en el centro cultural.
Kyabé 3-05-08 (sábado)
La reunión de esta mañana en Tatemoë iba a determinar el trabajo de toda la campaña agrícola en el centro de formación. Hombres y mujeres estaban todos presentes para decidir las hectáreas que se van a cultivar. Es verdad que ya han comenzado el trabajo en el campo con las últimas lluvias, pero representan solamente una muy pequeña parte de un todo que se trataba de concretar hoy. Lo más importante era, además de decidir el número de hectáreas de cada uno de los cultivos, comentar el por qué de cada uno de los cultivos y el espíritu con el que se iba a abordar este trabajo colectivo. El reto más importante era el de decidir las hectáreas que podrán realizar ellos mismos sin pedir ayuda al exterior. Era casi una tradición en Tatemoë lo de pedir ayuda a los amigos de un determinado pueblo, que venían en masa: había que darles de comer y de paso se llevaban gran cantidad de cacahuete en bolsas y sacos. Total que se cultivaban 22 hectáreas pero se recogían 19. En esta ocasión han decidido cultivar solamente 19 hectáreas: 12 de tres variedades de sorgo, y 7 de dos variedades de cacahuete. Ha habido que explicar por qué en Tatemoë no se cultiva el algodón: por lo mucho que empobrece la tierra y por el sistema corrupto de comercialización que está funcionando en la actualidad. Takadji ha intervenido para subrayar la importancia de ser honestos en el trabajo colectivo con una expresión que nos ha hecho reír: “No hay que hacer como si se trabaja, pues eso crea mal ambiente entre los compañeros” Yo he insistido en que el cultivo del sorgo es el destinado a la alimentación de las familias durante un año: las diez familias de Tatemoë consumen 100 sacos de 100 kilos en un año. Hay que obtener necesariamente esta cosecha, contando con que hay terrenos más pobres que otros. Las 7 hectáreas de cacahuete significan el dinero que se puede sacar para gastos personales de todo un año para cada familia. Si se cosecha lo mismo que el año pasado puede obtener, cada familia, una media de 7 sacos de cacahuete pelado, cuyo precio en el mercado pasa de 8.000 F CFA por saco a 14.000 en el momento en que el precio es más alto y si han sido capaces de esperar. Algunos, acuciados por necesidades personales urgentes venden parte de la cosecha muy pronto. Pongamos que llegan a venderlo todo a una media de 10.000 francos, y a obtener unos 70.000 (107 €) como beneficio de todo un año. Con ese dinero tienen que comprar todo lo que no sea el sorgo, alimento básico en todas sus comidas. Algunas de las familias tienen hasta 5 hijos.
Bernadette tiene que tratar muchos casos de sarna entre los niños de Tatemoë. Han llegado de los pueblos en las mismas condiciones que viven todos los niños de este mundo rural chadiano.
Pauline, la mujer que lava la ropa en nuestra casa llevaba días enferma. Al final le han diagnosticado la presencia de quistes de amebas. De todas maneras Mª Gracia ha tenido la osadía de decirle a ella si quería hacerse el test del VIH/SIDA y ha aceptado mientras yo la esperaba en otra habitación. A los pocos minutos me ha dicho de forma muy discreta que el test daba positivo. Hay que ver la serenidad con la que ha encajado el resultado. Todos sabemos que detrás está la profunda crisis que vivió con su marido con su adicción al alcohol y demás historias. Mª Gracia me ha llamado, en una reunión a tres, para animarla a desdramatizar el asunto y a disciplinarse para seguir todas las recomendaciones médicas que se le indiquen a fin de poder llevar una vida normal. En el hospital de Kyabé podrán suministrarle la medicación necesaria, actualmente de manera gratuita. Entre las dos mujeres preparan la estrategia para informar al marido de Pauline. Yo me brindo a echar una mano si es necesario.
Kyabé 4-05-08 (domingo)
Nuestra iglesia de Kyabé, en obras desde hace unas semanas para reforzar el techo, alberga un andamio rodante de unos 8 metros de altura. Muy de mañanita he ido a dar un vistazo y me he encaramado hasta lo alto del andamio, allí donde las escaleras de madera de reciente fabricación tiemblan a medida que te alejas del suelo. He experimentado un cierto vértigo encaramado en lo alto, y he comprendido mejor el difícil trabajo que están haciendo los 4 hombres encargados de esta tarea. Nunca había sacado fotos desde tan atrevida perspectiva.
En la celebración al aire libre se presentaban hoy las diez parejas de Tatemoë. Jean Ngabó se encargaba de llamarlas una a una, diciendo sus nombres, el lugar de origen y la distancia de Kyabé a la que se encontraba dicho pueblo. Los dos pueblos más alejados han sido el de Bolki, a 167 km al nordeste de Kyabé y el de Baleway a 115 km al noroeste. Cuando se vuelvan a separar dentro de dos años, es prácticamente seguro que las mujeres no se volverán a ver. Los 280 km, en una región sin transporte público, son infranqueables. Con el micrófono inalámbrico he ofrecido la posibilidad a la pareja que quisiera saludar al público. Ha habido 5 voluntarios que han cogido el micro, de ellos tres eran de etnia “demé”. La lengua demé es algo comprensible para la gente de Kyabé y les ha hecho ilusión escucharlos en dicha lengua. Los tres “demé” han arrancado muchos aplausos después de cada intervención, por la razón antes citada y porque les ha salido un tono muy espontáneo y simpático.
Sarh 5-05-08 (lunes)
Hace 7 días que no llueve, por eso no hemos tenido ningún problema en el viaje a Sarh. Hemos pasado por Guila-Gonderé donde se están dando los últimos toques de pintura al nuevo pabellón de dos aulas para la escuela primaria. También ha sido una alegría ver que el horno de ladrillos, para acabar los dos edificios de secundaria en Bolí, estaba ya enfriándose. La situación se había colapsado y ahora podrán dar el empujón final a la construcción de los dos pabellones con 4 aulas.
El camino hasta Sarh ha sido de mucho calor. Los dos vasos de agua de la nevera con jarabe de limón que nos han ofrecido las monjas de Bégou, a la entrada en Sarh, son de los que colman todas las aspiraciones de un ser humano sediento.
Sarh 6-05-08 (martes)
Por fin he podido sacar el dinero que hace mes y medio solicité en la ventanilla de la procura diocesana. Lo de abrir una cuenta en un banco de la ciudad, en contra de la práctica habitual del personal de la diócesis, fue una idea verdaderamente acertada. En ella he ido depositando desde hace meses el dinero de los cuatro proyectos que llevo entre manos en este momento. Si no lo hubiese hecho así, ahora estarían paralizadas las cuatro obras.
Hoy empezábamos la reunión anual de todos los curas de la diócesis. Yo estaba quejoso de los temas que se habían planteado para la reflexión de las comunidades en la cuaresma pasada, y he hecho una crítica que ha levantado chispas entre algunos de los curas más jóvenes de ideas más conservadoras. No creo sea el lugar donde explicar ahora temas tan específicos.
Sarh 7-05-08 (miércoles)
Lo más importante de la reunión de curas, a mi modo de ver, es que se había programado tratar los temas más candentes del momento. Uno de ellos era el tema del Belacd, esta ONGd diocesana para el desarrollo con la crisis que arrastra desde hace años de un endeudamiento progresivo sobre los fondos de la procura que no son otros que los fondos privados de todas las comunidades de la diócesis. En este momento deben tener un déficit de 100 millones pues han decidido, con el obispo a la cabeza, seguir pagando puntualmente los salarios de los 133 funcionarios que tiene el Belacd en este momento, esperando que las ayudas al desarrollo desde el exterior sigan llegando. La situación era tan delicada que puestos en contacto con asesores del exterior les han propuesto ayuda económica si se realiza una reestructuración del Belacd, despidiendo a todos los empleados a finales del 2008 indemnizándoles con la ley en la mano, y readmitiendo en enero del 2009, con antigüedad cero a los que sean readmitidos. De esa manera se sacudirán de encima a los que no hacen más que vegetar, que no son pocos. Además de la enfermedad del funcionariado se da la del tribalismo.
Abrazos: Manolo
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