¡La soledad es una bendición tan grande!
Todo el mundo necesita un tiempo para estar en soledad.
Con frecuencia tememos el tiempo que pasamos solas,
porque no hay nadie a quien encontrar salvo nosotras mismas.
¡Qué reconfortante es estar con nosotras mismas!
Tanto como volver a casa de una vieja amiga
o de un amante después de haber viajado durante mucho tiempo
por lugares extraños y desconocidos.
Nuestra soledad es uno de los pocos placeres que podemos proporcionarnos.
Depende de nosotras el que nos revitalicemos en el tiempo que pasamos con nosotras mismas.
Tenemos el derecho y el poder de hacerlo.
Si no tenemos respeto hacia nuestra necesidad de soledad,
nuestros hijos nunca aprenderán que merecen tener más tiempo para estar solos.
Me permito recordarme a mí misma que no hay nada más tranquilizador
que el sonido del agua que corre, aunque sólo sea en mi bañera.
texto tomado de: soledad