EL PRIMER CASO DE LUPUS EN EL MUNDO SE HABRÍA DADO

EN EL PERÚ

  Probablemente el primer caso de lupus en el mundo se dio en Latinoamérica y lo  constituye  una  momia  peruana,  de  la  cultura  Huari,  cuya  muerte  ocurrió aproximadamente hacia 890 años AD, que fue estudiada exhaustivamente en forma macro  y  con  microscopía  de  luz y electrónica, al igual que con radiología. Desde finales  del  siglo XIX hasta nuestros días, han sido innumerables los aportes de los latinoamericanos  en  el  desarrollo  del  conocimiento  del LES. En esta revisión se muestran  de  manera  general,  los  primeros  estudios  realizados  acerca  de  esta enfermedad en Latinoamérica, y de manera particular, los aportes más significativos en  el  conocimiento  del  LES  realizados  por  países como Chile, Perú, Guatemala, Colombia,  Argentina,  Ecuador, México, Venezuela, Brasil y el grupo Gladel (Grupo latinoamericano de estudio del LES).

     La información generada en este artículo provino del aporte bibliográfico de cada uno de los países mencionados.

     Hemos querido resaltar como se conoció el lupus en nuestro continente americano, pero   haciendo   hincapié   en   Latinoamérica.    Un  grupo  de  investigadores  de  la Universidad de Virginia y Alejandro Pezzia3 del Museo Regional de ICA (Perú) (figura 2) estudiaron 23 momias de la cultura Huari del Perú; una de las momias era una niña de aproximadamente 14 años, con una talla aproximada de 130 cm.

     Los autores en esta momia realizaron los siguientes hallazgos: Alopecia, cilindros, hematuria, pleuritis, pericarditis y al parecer una proteinuria profusa por inferencia, al demostrar  glóbulos  rojos  en  los túbulos y pelvis renal. La biopsia renal confirmó la presencia  de  material  fibrinoide  en  los  vasos,  que podría ser compatible con una glomerulonefritis.   La  piel  era  gruesa.   Los  estudios  de  microscopía   electrónica revelaron  la  presencia de cuerpos de inclusión a nivel de los riñones. Este caso, de acuerdo  a  Allison  y  Cols  se  trataba  de  una  paciente  con  una  enfermedad  del colágeno,  y  probablemente sería el primer caso de lupus en el mundo. Esta momia, enterrada  de  civilizaciones pasadas, es un pasado enterrado, pero no olvidado que queremos resaltar, ya que el proceso de momificación es tan antiguo como el tiempo mismo y ha sido practicado por culturas tan diversas del antiguo Egipto y la América Precolombina.    Este  proceso  de  momificación,  la  mayoría  de  las  veces  se  ha relacionado  con  el  antiguo  Egipto,   pero  queremos  resaltar  que  el  proceso  de momificación más antiguo del mundo, fue creado por una oscura civilización llamada Chinchorro, es posible que esta cultura también se hubiera establecido en el sur del Perú, dando origen a  lo que se conoce como las momias de las montañas INCAS.     

     Estos  habitantes  de  Chinchorro  y  de  las  montañas Incas, momificaban a sus muertos hace 6000 a 5000 años antes de que Tutankamón hubiese nacido. Durante 3000 años los chinchorros  practicaron la momificación; es posible que el aire frío y fresco  de  los  Andes  congelara  los  cuerpos  de niños y adultos sacrificados a los dioses.   Este  hallazgo  de  esta  momia  peruana  constituye un aporte importante

al  conocimiento,  por  ello  el interés de resaltar la labor de Latinoamérica y de los latinoamericanos para el conocimiento y desarrollo del conocimiento del lupus, y que no quede "momificado" a través del tiempo.

     Hacia 1892 el lupus se empezó a difundir en el continente europeo en el congreso mundial  de  medicina,  celebrado  en  Londres.   Para  esa época, muchos médicos latinoamericanos  se educaban  en  París,  Austria, Alemania, Breslau e Inglaterra.      

     Moritz  Kaposi  en  ese  congreso  explicó  el concepto de lupus discoide y lupus disseminatus.  Antes  de  este  acontecimiento  médico  mundial,  el Dr.  Manuel C. Aguilar  publicó  su  tesis  sobre  la  naturaleza  y tratamiento del lupus no diatésico que  data  del  año  de  1885, de acuerdo a la revisión de la tesis que logró publicar Píndaro  Martínez, editor  fundador  de  la  revista mexicana de reumatología, quien analizó  y  comentó  la  tesis. En esta tesis se refiere más bien a una forma cutánea limitada  de  lupus  vulgar,   pero  es  interesante  por las consideraciones sobre su relación con otras formas de la enfermedad, como lo expresa Píndaro Martínez.  El doctor  Aguilar  realizó  una  revisión  histórica,  de acuerdo a la concepción que se tenía  del  lupus  como lo describía la Escuela Francesa de Cazenave y el lupus de Willan  de  la  Escuela  Inglesa.   En  esa  revisión  se clasificó el lupus cutáneo en excedens y non excedens, con o sin tubérculos, en lupus tumidus y exuberante. Se analizó  la  concepción  de  Bazin del  lupus,  como  una  de  las  formas  de  la  es-crófula  fija  primitiva.   Llama  la  atención  la rigurosidad histórica con que Aguilar analiza  la  enferma  número  cinco del Hospital de San Andrés, servicio del doctor Cordero,  que  al  parecer se trata de uno de los primeros casos de lupus sistémico. Nos  llama  la atención la disquisición que hacen Aguilar y Cordero en contra de la teoría  hereditaria  del lupus,  propuesta  por  Veiel, pero lo más interesante que se menciona  en  el  artículo  es  que Hebra describe el lupus neonatal en dos niños y Dayen  de  acuerdo  a  Aguilar  en  contraposición  de  Hebra,  ha  observado niños sanos  en  madres  lúpicas.  Por  primera  vez  en  un  artículo  de  la  época se men-ciona  la frecuencia del lupus en un hospital general, el de Viena entre 1866 a 1870 que fue de 1.66% y se informa que el lupus es más frecuente en las mujeres que en los hombres.  En  la  década  de 1880, V Cornil y H Leloir se dedicaron con tesón a investigar  la  naturaleza  tuberculosa  del  lupus,  al  igual  que  Koch, Baumgarten, Babes  y  Weiegen  quienes  insistieron en el origen tuberculoso del lupus.  Aguilar analiza todos estos trabajos para explicar el origen tuberculoso del lupus. Revisa el tratamiento   para   el   lupus,   desde  las  pastas  arsenicales  en  los  tiempos  de Hipócrates,  pasando por el aceite de hígado de bacalao, el fierro y sus compuestos, el  yodo,  yoduro  de  fierro, de potasio, el cloruro de calcio, aceite animal de Dippel, el deutoyoduro de mercurio, el protoyoduro, los amargos, el antimonio, el cloruro de Bario,  el  fierro  y  el  arsénico  combinados, el coc de Zittman. Cita lo que escriben Hebra  y  Kaposi  sobre  el tratamiento del lupus: "Con ayuda de estos medicamentos y  medios  análogos,  tales  como  los  amargos, una nutrición fortificante, el vino, la cerveza,  buenas reglas dietéticas e higiénicas, tratamos bajo el punto de vista de la terapéutica  general,  de  rehacer  el  organismo  de los enfermos atacados de lupus, pero  sin  esperar  por  estos  medios  que ellos se mejoren o curen del lupus, o que prevengan las reincidencias".


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