La primera vez que viajé sin mis padres (al margen de algún campamento de verano de cercanía) fue a Inglaterra. Tendría 10 u 11 años y mis conocimientos de inglés eran los propios del inglés que se aprendía en los colegios españoles pioneros en la enseñanza de idiomas en los años 70 y 80: aprendíamos inglés desde los cinco años a razón de tres o cuatro horas semanales. Nunca agradeceré lo suficiente a mis padres que abrieran para mi esa puerta: desde aquel momento aprendí que el mundo es un lugar por conquistar a través de los viajes y aprendí que hablar otro idioma configura una manera distinta de entender y relacionarse con la realidad y las personas.
Si bien cualquier época del año es buena para viajar, de hecho yo disfruto especialmente los viajes a lugares lejanos en invierno, las vacaciones de verano son el momento por excelencia. Y esto quiere ser mi editorial de este año: una reflexión sobre lo que viajar ha supuesto y supone en mi vida y un intento de contagiar mi disfrute.
En algún sitio una vez leí que hay lugares donde uno se queda y lugares que se quedan en uno. Hay viajes geográficos, emocionales y viajes literarios. En cualquiera de sus variantes, viajar es la mejor manera de acumular experiencias y de cambiar nuestra perspectiva. Viajar es salir de nuestra zona de confort, romper fronteras y conquistar arenas movedizas. Viajar es abrir la mente, pero para ello es necesario que el equipaje de prejuicios sea ligero -si no inexistente- y que miremos con los ojos de un niño que ve por primera vez.
En educación, en los últimos años, oímos hablar mucho de aprendizajes unidos a la experiencia, del “learning by doing” y del aprendizaje unido a la resolución de retos, problemas y proyectos. Pero si hay un contexto en el que mejoremos nuestra capacidad de resolver problemas este es el de los viajes. ¿Quién no ha perdido una maleta, un tren, un avión, la cartera durante un viaje y ha tenido que poner en juego todas sus habilidades creativas para resolver la situación?
Y ahora que vivimos el momento del “big data” y su interpretación: hay sesudos estudios que afirman que el sentimiento de felicidad se encuentra en el registro de recuerdos y experiencias relevantes y que existe una clara correlación entre ser viajero y la longevidad.
Creo que no son pocos los argumentos hasta aquí vertidos. Feliz verano. Feliz Viaje.
Alicia Alonso de Leciñana Cases
Directora Laude Fontenebro School
Junio 2019
Un editorial de un periódico es un artículo no firmado sobre una noticia importante en el que se reflejan los rasgos que definen e identifican al medio de comunicación. Un prólogo es una bienvenida.
Este texto quiere ser ambas cosas: una bienvenida al viaje iniciado por el periódico del colegio hace ya unos años y que en la presente edición se reinventa y una reflexión sobre los desafíos y oportunidades que la educación nos planeta en el siglo XXI y que necesariamente deben llevarnos a una transformación del sistema educativo. Son muchas las preguntas a las que debemos dar respuesta: ¿cómo es el alumno que hoy aprende? ¿Cómo aprende? ¿Qué es necesario que aprenda? ¿Qué finalidad debemos perseguir con dicho aprendizaje?
Nadie discute hoy la necesidad de un nuevo curriculum que contemple la adquisición de habilidades estrategias y destrezas además de saberes, ni la existencia de nuevos escenarios de aprendizaje que desbordan las fronteras del aula.
Nunca hasta ahora el aprendizaje había sido tan ubicuo y nunca hasta ahora la tecnología había facilitado tanto el aprendizaje, convirtiéndose en una herramienta al servicio del mismo para permitir un aprendizaje más efectivo.
De manera cada vez más visible y significativa los centros escolares somos sensibles a la diversidad del alumnado que nos conforma y a la consecuente necesidad de crear itinerarios educativos personales que por un lado respondan a sus intereses y por otro les permitan contribuir a la mejora de su entorno más inmediato.
Nuestro periódico escolar es una muestra de las inquietudes que de manera breve hemos querido reflejar en este editorial y que a las que día a día intentamos dar respuesta en el colegio. Este es y debe ser el objetivo de la educación. Y nunca otro.
Alicia Alonso de Leciñana Cases
Directora Laude Fontenebro School