Mucha de nuestra ropa lleva plástico en su composición.
Se calcula que el 52% de la ropa del planeta está hecha de fibras sintéticas y cada vez que la lavamos desprenden multitud de fibras tan pequeñas que se escapan de los sistemas de filtración de aguas y acaban en ríos y océanos.
Las microfibras es la basura plástica más abundante del planeta. Cada año cerca de medio millón de toneladas de microfibras acaban en el océano, lo que equivaldría a más de 500.000 millones de botellas de plástico.
Los animales lo confunden con comida e incluso al ser tan diminutas pueden penetrar a través de las branquias. Además, estas partículas tienen la facilidad de absorber todos los tóxicos del agua por lo que puede ser aún más dañino para los animales.
En los últimos 15 años se ha duplicado la producción de ropa y se estima que la mitad de esa ropa se tira en menos de un año.
¿Cual es la solución?
No es nada fácil, poner filtros a las lavadoras no es recomendable.
Han aparecido en el mercado accesorios para el lavado en las lavadoras, como la bolsa de Guppy Friend o la Cora Ball, que pueden atrapar microfibras durante el lavado pero luego se desechan a la basura por lo que van a acabar en un vertedero.
Lo ideal sería crear tejidos que no produjeran microplásticos, pero ya no hay manera de limpiar los océanos de esas partículas.
Intentar comprar tejidos naturales en vez de sintéticos.
Lava menos. A veces nos ponemos una camiseta y la echamos a lavar sin preguntarnos si podríamos usarla otra vez sin ningún tipo de problema. Además ahorramos en agua, energía, detergente… si no está sucio no lo laves.
Llena mucho la lavadora ya que ayuda a reducir la fricción entre prendas.
Compra más ropa de calidad, ya que va a durar más y no tendremos que comprar tanta ropa.
Es mejor utilizar el detergente líquido que en polvo.
Lavar a bajas temperaturas.
Evita los lavados largos.
Intenta secar la ropa al aire libre.