Sudán
Sudán sufre la mayor crisis humanitaria del mundo; más de 30 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, inclusive unos 16 millones de menores y en torno a un millón de mujeres embarazadas o lactantes. La guerra civil entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido, que comenzó en abril de 2023, ha derivado en la muerte de decenas de miles de personas y en desplazamientos masivos dentro y fuera de Sudán.
Las mujeres y las niñas sufren el conflicto de manera desproporcionada, debido a la violencia, la inseguridad alimentaria extrema, la falta de acceso a servicios esenciales y el alto riesgo de violencia sexual y de género. Las actividades de respuesta humanitaria convencionales se ven limitadas por la restricciones sistémicas al acceso, que impiden que el personal y los suministros lleguen a las zonas afectadas debido a los problemas de seguridad, a los ataques directos a quienes prestan ayuda y a quienes responden a escala local y a la imposición de restricciones a la labor humanitaria, así como debido a las brechas de financiación insalvables que impiden en gran medida dotar de recursos a los programas esenciales.
En este contexto, las iniciativas lideradas por mujeres locales son la primera línea de respuesta y ofrecen ayuda humanitaria que salva vidas por todo el país y, sobre todo, en las regiones remotas en las que las grandes entidades internacionales tienen dificultades para operar. Las organizaciones dirigidas por mujeres, un término que en Sudán incluye a todo un abanico de organizaciones formales de la sociedad civil, organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres, grupos de ayuda mutua, sindicatos, asociaciones de mujeres, iniciativas de solidaridad en la diáspora y vecindarios, han dado un paso adelante para dar respuesta a las necesidades de sus comunidades.
A pesar del papel fundamental que desempeñan estas organizaciones en la prestación de servicios humanitarios que salvan vidas en Sudán, no tienen acceso a los flujos de financiación humanitaria. De media, solo el 11 % de los fondos mancomunados por país llega a manos de las organizaciones dirigidas por mujeres; en Sudán esta cifra es aún menor. De los fondos del Fondo Humanitario Común para Sudán de las Naciones Unidas, solo el 1,6 % en 2023 y el 3 % en 2024 llegaron a manos de las organizaciones dirigidas por mujeres.
Para quebrar esta brecha de financiación, el Fondo de Primera Respuesta a Crisis trabaja con un grupo de cinco fondos feministas y de mujeres que ofrecen financiación de forma activa en Sudán: African Women’s Development Fund, Doria Feminist Fund, Global Resilience Fund, MADRE y Urgent Action Fund - Africa. Juntos, estos fondos brindan apoyo a más de 60 organizaciones dirigidas por mujeres en las zonas más necesitadas de Sudán. Estos grupos dan una respuesta valiente y ágil a las necesidades particulares de las mujeres y las niñas, lo que incluye lo siguiente:
La respuesta dirigida por supervivientes a la violencia sexual vinculada a los conflictos
La respuesta a la inseguridad alimentaria generalizada y persistente
La mejora del acceso a los servicios de salud
El apoyo a la recuperación económica y a las actividades de generación de ingresos
La mejora del acceso a la educación en emergencias
En la práctica, esto se traduce en poner en marcha comedores comunitarios para aplacar el hambre; ofrecer apoyo médico, jurídico y psicológico a las personas supervivientes de la violencia sexual; crear espacios seguros y brindar acceso a la educación para la mujeres, los niños y las niñas de los campos de personas desplazadas; o distribuir kits de higiene femenina y menstrual entre las adolescentes.
Juntas, las organizaciones dirigidas por mujeres dan respuesta a las necesidades más apremiantes y garantizan que las personas más marginalizadas de sus comunidades puedan acceder a la ayuda humanitaria que salva vidas. Consulte más información sobre la respuesta feminista a la crisis de Sudán aquí.
Crédito de la foto: Halfpoint Images/Getty Images