El reino de Dulas es un vasto territorio donde podemos encontrar ríos, vales, montañas, zonas pantanosas, islas, golfos,… Desde la maldición de Omirat-nedes los caminos y las vías de comunicación son complejas, pues cambian a su antojo y juzgan al viajero en su camino.
En ella se asientan las 7 claves del reino. Ciudades independientes que antaño dependieron de una ciudad hoy oculta (Zetasnes) y que centralizó el poder de Dulas. El reino tiene dos grandes puertos: uno al norte y otro al sur. Estas son las siete claves de Dulas:
Noicat-nemila: Se erigió como la clave más importante del reino al ser el granero de Dulas. Los principales recursos se extraían de estas tierras y servían para abastecer al resto de las claves y comerciar con los reinos de ultramar.
Eneígih: Otra de las fuentes de dulas fue la clave de Eneígih. Sus grandes minas son las responsables de todas las grandes estructuras del reino. Habitantes que aprovechaban el comercio, la arquitectura y el comercio. Cercanos a puerto Cit – Norte, hoy casi inactivo.
Sotibãh: La clave más inaccesible y aislada de todas las del reino. Su situación entre pantanos y terrenos anegados supusieron un cierto aislamiento de sus habitantes. Hoy siguen manteniendo sus viejas costumbres, pero ya no viajan de otras claves a su imponente biblioteca donde guardan la historia de Dulas.
Noica-cifinalp: en esta clave se guarda la escuela de hechiceros. Bajo el antiguo régimen fueron la cuna de la sabiduría y de justicia del reino de Dulas. Hoy se ha convertido en una tierra de caos donde el orden reina por su ausencia. Asentado en el alto de los montes Noica se lo conocía como la clave de la escalera de los mil pasos.
Otiúcric: el reino guerrero, se centraba en ser la cuna de los principales y mejores luchadores de la tierra de dulas. Aspiraron al control de todas las tierras, pero nunca fueron capaces de organizar sus fuerzas. Bajo un mando con experiencia son realmente duros y peligrosos.
Sametsis: los mejores y más rápidos jinetes llevaban correo, información, mercancías, … todo lo que hubiera que negociar y transportar pasaba por las manos de los habitantes de Sametsis. Hicieron de su virtud su forma de trabajo, hoy subsisten con el tráfico que aún hay entre claves.
Aigolón-cet: los mercaderes más avispado, cercanos a Puerto Cit- Sur, hicieron de esta clave una floreciente tierra asentada con el comercio de ultramar. Sigue manteniendo el puerto y sus rutas comerciales, pero ya no es la clave de la época de esplendor.