Hoy no tenemos desayuno , pero ¿qué nos decís de estas vistas de la Acrópolis con la luz del amanecer? Es que todo le sienta bien.
Hoy el plan es muy interesante. Nos vamos de ruta.
Tras el madrugón, a las 8 de la mañana ya nos encontramos en la empresa de alquiler de coches para recoger nuestro vehículo. Uno de los objetivos del curso es hacer lazos de unión con otros profesores. Ya hemos hecho amistad con Betty pero hoy se nos unen dos compañeras, Ieva e Inese, de Letonia. Va a ser un día interesante, sin duda.
Tras una clavada monetaria monumental con el desayuno con vistas-no vistas a la Acrópolis, recogemos finalmente el coche y nuestra piloto nos lleva con gran pericia (que en Atenas conducir es una actividad de alto riesgo) por nuestra ruta.
Epomene stasi: Korintho. Para obligada en este lugar.
Sin prisa pero sin pausa nos dirigimos a Micenas. Este yacimiento es una parada de altísimo interés arqueológico e histórico. Es impresionante el edificio conocido como el Tesoro de Atreo (padre de Agamenón, general de los ejércitos griegos en la Guerra de Troya). Una edificación hecha en la montaña que está formada por una gran cúpula que sostiene el peso de la tierra que hay sobre ella. ¿Una cúpula en el s. XIII a.C? Pues sí, una cúpula. La estructura triangular que hay sobre la puerta de entrada sirve para repartir el peso de la tierra sobre la misma.
La puerta del tesoro de Atreo desde el interior.
Paula y Betty en la puerta de El tesoro de Atreo
Dimensiones de la puerta de entrada al tholos.
Tras verla nos dirigimos ya a ver la ciudad de Micenas, donde aparecieron muchos de los objetos que pudimos ver en el Museo Arqueológico de Atenas: máscaras funerarias de oro, como la de "Agamenón", multitud de cráteras con dibujos, figuras de barro y de metales... Gracias al descubrimiento de este lugar por el alemán Heinrich Schliemann conocemos mucho mejor las sociedades de esta época a través de sus objetos. Pasear por sus calles nos hace ver la gran complejidad del mismo y los adelantos de aquella época, ya que incluso tienen una enorme cisterna para la acumulación de agua. Sus calles son un completo sube y baja pero las vistas son espectaculares.
Puerta de los leones, entrada a la ciudad de Micenas.
Vista de los restos arqueológicos de la antigua ciudad.
Vista de los cimientos de las casas de la ciudad. Solo conservamos los cimientos porque los muros eran de adobe.
Bajada a la cisterna del yacimiento.
Con nuestras compañeras de ruta: Betty, Ieva e Inese
A vista de pájaro
La mañana está siendo muy productiva a la par que calurosa, además Inés tiene un dedo del pie roto 😬 con lo que decidimos parar a comer, que ya es medio día español (casi las dos de la tarde) y llevamos a nuestras compañeras casi famélicas. Nos dirigimos pues a Nauplia, un bonito pueblo costero con un gran puerto y una fortificación en la parte alta.
Hay que decir que es el Día del No y que es festivo. Es muy interesante ver cómo estos griegos se parecen a nosotros en su modus vivendi: Terrazas repletas de gente para comer en el exterior, cervecitas, un buen sol en el cielo azul, gente hablando muy alto… Las fotos merecen la pena.
Buganvilla por todas partes.
Este azul... ¿Dónde esta la fortaleza? Mira la foto de la derecha.
La fortaleza
Epómene ( y última parada del día): Epidauro
A las 4 de la tarde "5 mujeres y un destino" nos dirigimos a Epidauro. No hay palabras ni imágenes que puedan describir lo que es estar aquí dentro. Poder andar entre las gradas, sentarte en ellas e imaginar cómo sería ver una tragedia o comedia griega con los ojos de un griego. Hay pocas personas en el lugar, pero no hay silencio. Todas hacemos pruebas de sonido para ver si eso de "tirar una moneda en mitad de la orchestra y que se oiga por todo el teatro" es cierto. Bien... no es del todo cierto. Pero aún así la acústica es impresionante. Es una pena no poder llevar con nosotras su acústica porque es algo increíble. Es algo indescriptible, cómo hace tantísimos años pudieron hacer algo así, que sin micrófono se te oiga por todo el teatro; la reverberación del sonido te golpea en la cara cuando hablas cara al graderío… ¡Qué grandes fueron estos griegos!
Cenita sábado noche
Así que ya saboreando los últimos coletazos de este viaje volvemos a Atenas. Y como la cuestión es estrechar lazos…pues una cenita en una placita griega con música en directo no se puede rechazar. ¡Qué mal rato!
Y ahora si que sí parece que todo llega a su fin… ¿o no?
Os dejamos un video resumen de nuestro maravilloso día.