"Un viernes por la tarde de 2013 mientras Héctor y yo nos tomábamos un café en la oficina, llegó la madre, bastante mayor, de un tal “Andrew Martinson” entre lágrimas nos pidió ayuda, su hijo había desaparecido. Andrew acostumbraba llegar al hotel donde trabajaba de guía turístico, pero esa mañana no había llegado. Esto nos preocupó bastante, ya que había todo un desierto por investigar, luego le pedimos que nos lo describiera, nos dijo: “él es alto, con bastante pelo, tiene barba y siempre usa un gorro negro” y nos pudimos calmar ya que luego nos dijo que vestía de una forma muy peculiar lo que nos facilitaba este caso, después de una gran descripción nos fuimos formando una idea, partiremos por el hotel a primera hora, le comente a Héctor (mi compañero) era lo mejor, ya que íbamos a poder descubrir su última ruta turística informada".