Condición de una persona, adquirida durante su gestación, nacimiento, infancia o vida, se manifiesta por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual, motriz, sensorial (vista y oído) y en la conducta adaptativa, es decir, en la forma en que se relaciona en el hogar, la escuela y la comunidad, respetando las formas de convivencia de cada ámbito.
Proceso amplio que abarca una enorme cantidad de funciones de la mente humana, para lograr adaptarse a diversas situaciones. Para un mejor entendimiento de la discapacidad intelectual, se definirá inteligencia como la capacidad de una persona para adaptarse con éxito a situaciones determinadas.
Es un término usado cuando una persona tiene ciertas limitaciones en su funcionamiento mental y en destrezas tales como aquéllas de la comunicación, cuidado personal, y destrezas sociales, (antes conocido como el retraso mental).
Por lo tanto, en la discapacidad intelectual estas limitaciones se manifiestan en dificultades para aprender, adquirir conocimientos y lograr su dominio y representación; por ejemplo: la adquisición de la lectura y la escritura, la noción de número, los conceptos de espacio y tiempo, las operaciones de sumar, restar, multiplicar y dividir.
Puede presentarse en el ser humano antes del nacimiento, durante el parto o durante los cinco primeros años de vida, como resultado de altas temperaturas que producen meningitis y convulsiones, es decir, contracciones violentas e involuntarias que afectan el funcionamiento del cerebro; también por un traumatismo derivado de un golpe fuerte en el cerebro, que ocasiona diferentes formas y características de la discapacidad intelectual.
Síndrome de Down: Alteración genética ocasionada por la presencia de un cromosoma extra en el par 21, y se produce durante la división celular en el momento de la gestación, sin que alguno de los padres sea responsable de que esto suceda. Los niños con este síndrome presentan rasgos físicos similares. Tres características distinguen a los niños: bajo tono muscular, discapacidad intelectual y retardo en el lenguaje.
Síndrome: conjunto de características.
Las personas en total tenemos 46 cromosomas (23 pares)
Hidrocefalia (cráneo demasiado grande) o microcefalia (cráneo pequeño). Son más visibles y también causan discapacidad intelectual; es poco el % en que se presentan.
Otros síndromes: de Raid y West, poco comunes, pero también conllevan discapacidad intelectual.
Sindrome Raid: Afección que causa hinchazón en el hígado y cerebro. Puede presentarse a cualquier edad, afecta más a niños/adolescentes después de una infección viral como varicela/influenza.
Presentan dificultades para desarrollar la función de conocer. Se ven disminuidas la inteligencia y el aprendizaje. Se intensifica en el comienzo de la escolarización.
Normalmente los niños que presentan deficiencias intelectuales no tienen un esquema corporal estructurado a lo que sería apropiado a su edad. Esto puede generar déficits en la percepción espacio-temporal, la motricidad y en las relaciones sociales.
Se generan problemas en la articulación y pronunciación, trastornos de la voz y tartamudez. Generalmente presentan retraso en la adquisición del lenguaje, capacidad de comprensión e interrelacionar conceptos como combinar palabras y frases.
La autonomía suele verse retrasada (control de esfínteres, alimentación, higiene personal y vestimenta). En ocasiones este retraso puede originarse por la sobreprotección de la familia, hábitos inadecuados en su entorno como considerar que no vale la pena enseñarle estas habilidades.
Proceso que permite conocer y comprender a la persona con discapacidad intelectual, para identificar fortalezas y necesidades, la intensidad y tipo de apoyo que requiere. Para así diseñar un plan de intervención de manera interdisciplinaria y así poder generar un proyecto de vida.
Una evaluación válida debe considerar tanto las características individuales de la persona, como la diversidad cultural, social, lingüística o según el contexto en el que se desenvuelve y así utilizar los instrumentos apropiados y tener un interpretación funcional y contextualizado.
El criterio para diagnosticar esta discapacidad en relación al funcionamiento intelectual continúa siendo el obtener un Cociente Intelectual (CI), medido con instrumentos estandarizados para la población general y que tengan un alto grado de validez y fiabilidad.
Pueden realizarlo:
Psicólogos.
Orientadores escolares.
Equipos multidisciplinarios de profesionales de la salud.
Evaluadores Psicólogos especializados en discapacidad intelectual.
Orientadores escolares.
Equipos multidisciplinarios de profesionales de la salud.
Así es que para poder evaluar la discapacidad intelectual es importante medir las cinco dimensiones básicas del funcionamiento humano y para valorar cada una de ellas se utilizan diferentes instrumentos. Algunos de los instrumentos para cada dimensión son:
Habilidades intelectuales: Evaluación Educativa Funcional, Guía Portage, WISC-IV, WPPSI, BSID
Conducta adaptativa: Evaluación de la Conducta Adaptativa (ABAS) II; Evaluación Educativa Funcional (ADEFAV), entrevista al propio alumno.
Participación, interacción y roles sociales: Se realiza la observación directa, así como recopilación de información por familiares y gente cercana.
Salud: Esta área se debe evaluar por especialistas del área de la salud, es importante ya que se pueden encontrar indicadores de alguna situación de salud importante.
Contexto: Esta evaluación puede realizarse a través de entrevistas, guías de observación, entre otros.
La escala de inteligencia Stanford Binet: se diseñó para utilizarla con niños y niñas desde 2 años hasta personas adultas, y estos son evaluados por 15 sub-tests.
La escala McCarthy, para niños y niñas de 2 a 8 años: permite valorar el funcionamiento intelectual general (CI) y las variables aptitudinales importantes.
El K-ABC o Batería de evaluación de Kaufman: para niños y niñas, batería destinada al diagnóstico de la Inteligencia y el Conocimiento infantil en un rango de edad que oscila entre los 2 años y medio y los doce y medio.
La conducta adaptativa se refiere al conjunto de habilidades conceptuales, sociales y prácticas aprendidas para que las personas puedan adaptarse y desenvolverse en su rutina diaria por lo tanto es importante diseñar objetivos y técnicas lo cuál será clave para que pueda desarrollar habilidades, conocimientos y experiencias que le permitan alcanzar su independencia personal.
Incluyen factores de comunicación y leguaje, habilidades académicas y las oportunidades de autodirección.
Dirigirse al individuo utilizando frases concretas, sencillas y claras.
Utilizar señales consistentes para favorecer la comprensión
Trabajar constantemente el aspecto pragmático del lenguaje
Fomentar que se expresen, realizando preguntas sencillas.
Las habilidades prácticas permiten que los discapacitados intelectuales puedan llevar una vida cumpliendo con tareas cotidianas permitiendo que consiga cierta autonomía.
Trabajar de manera sistemática aspectos como sus datos personales.
Identificar el tipo de apoyo que necesita.
Mostrarle paso a paso según una modelación de acción según su nivel de comunicación y comprensión.
Está dirigida a niñas y niños menores de 6 años que han presentado alguna dificultad antes, durante o después del nacimiento y son considerados como pequeños de riesgo. Su principal objetivo es potencializar el desarrollo de las habilidades, cognitivas, físicas, emocionales y sociales de las y los niños.
La intervención temprana no solo favorece el desarrollo físico, afectivo, social y cognitivo de los niños con discapacidad intelectual, sino que también involucra activamente a las familias en este proceso, especialmente durante la etapa crucial de 0 a 6 años. Impulsando la participación de la familia y su plena inclusión.
La plasticidad cerebral y la capacidad de aprendizaje de los primeros años de vida es aprovechada en la intervención temprana ofreciendo programas de acuerdo con las necesidades de cada pequeño para establecer las bases fundamentales para el desarrollo en etapas futuras. Terapias con juegos, ejercicios, masajes, música, entre otros.
La inclusión y el apoyo son esenciales para garantizar que las personas con discapacidad intelectual tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial y llevar vidas felices y significativas.
Educación y concienciación: Antes que nada, es fundamental educarse sobre las discapacidades intelectuales. Comprender las necesidades específicas y las capacidades de la persona es clave para proporcionar el apoyo adecuado.
Comunicación clara y paciencia: La comunicación efectiva es fundamental. Habla de manera clara y directa, y dale tiempo a la persona para procesar la información y responder.
Establecer rutinas y estructura: Las personas con discapacidad intelectual a menudo se sienten más seguras y cómodas con rutinas predecibles. Ayuda a crear estructura en sus vidas, ya sea en el hogar, la escuela o en su comunidad.
Fomentar la autonomía: Apoya la independencia siempre que sea posible. Anima a la persona a tomar decisiones y a participar en actividades cotidianas. Esto les brinda una sensación de logro y autoestima.
Promover la inclusión social: Facilita la participación en actividades sociales y comunitarias. Ayuda a establecer conexiones y amistades, ya que el aislamiento puede ser perjudicial para cualquier persona.
Adaptar el entorno: Asegúrate de que el entorno sea accesible y seguro. Esto puede incluir ajustes en la vivienda, la escuela o el trabajo para satisfacer las necesidades específicas de la persona.
Defensa y apoyo continuo: Aboga por la persona con discapacidad intelectual cuando sea necesario. Asegúrate de que tengan acceso a los servicios y recursos que necesitan, y sé su defensor en situaciones desafiantes.
Busca apoyo profesional: No dudes en buscar el consejo y el apoyo de profesionales especializados en discapacidad intelectual. Ellos pueden ofrecer orientación y recursos adicionales.