Por: Mtro. Francisco Javier Rivas García
Recordando que la resiliencia es el proceso mediante el cual realizamos una correcta adaptación de cara a la adversidad, eventos traumáticos, tragedias, amenazas diversas o fuentes de estrés significativas el ejemplo más cercano es la contingencia causada por el COVID-19.
Aquí hay 5 maneras de desarrollar resiliencia:
Establece relaciones de apoyo dentro y fuera de la familia: Aceptar y recibir ayuda y apoyo de personas que nos quieren y escuchan ayuda a proveer modelos a seguir y ofrecen estímulos y seguridad.
Evita ver las crisis como obstáculos insuperables: Saber que hay posibles soluciones. Observa si existe alguna forma sutil de sentirse mejor mientras te enfrenta a las situaciones difíciles.
Acepta que el cambio es parte de la vida: Aceptar las circunstancias que no se pueden cambiar te puede ayudar a enfocarte en las circunstancias que sí pueden mejorar.
Busca oportunidades para descubrirte a ti mismo: las personas pueden aprender algo sobre sí mismas y sentir que han crecido de alguna forma a nivel personal.
Cuida de ti mismo: ayuda a mantener mente y cuerpo en un buen estado de forma y listos para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia. Se recomienda escribir sobre tus pensamientos, emociones y sentimientos más profundos relacionados con la experiencia traumática, meditar y ejercitarte.
Por: Mtro. Francisco Javier Rivas García
El brote de la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) puede resultarles estresante a algunas personas. El temor y la ansiedad con respecto a una enfermedad pueden ser agobiantes y generar emociones fuertes tanto en adultos como en niños.
El estrés durante el brote de una enfermedad infecciosa puede incluir:
Temor y preocupación por su salud y la salud de sus seres queridos.
Cambios en los patrones de sueño o alimentación.
Dificultades para dormir o concentrarse.
Agravamiento de problemas de salud crónicos.
Agravamiento de problemas de salud mental.
Mayor consumo de alcohol, tabaco u otras drogas.
¿Cómo ayudar a los niños o adolescentes a sobrellevar la situación?
Con estas recomendaciones:
Hable con su hijo pequeño o adolescente.
Responda sus preguntas y ofrezca información que sea comprensible para su hijo pequeño o adolescente.
Transmita a su hijo o adolescente la seguridad de que está protegido. Dígale que está bien si se siente disgustado. Cuéntele cómo controlar su estrés de modo que pueda aprender a manejar la situación a partir de su ejemplo.
Limite la exposición de su familia a la cobertura de noticias sobre el tema, incluidas las redes sociales. Los niños pueden malinterpretar lo que escuchan y pueden asustarse por algo que no entienden.
Intente mantener las rutinas, aunque siempre busque retos nuevos.
Sea el modelo a seguir. Tómese descansos, duerma bien, ejercítese y coma bien. Mantenga una conexión con sus amigos y familiares.
La expresión “inteligencia emocional” se utilizó por primera vez quizás en 1986, en una disertación inédita. Salovey, junto con John Mayer, de la Universidad de New Hampshire, la introdujeron en el campo de la psicología en 1990. Definieron a inteligencia emocional como “la capacidad de percibir los sentimientos propios y los de los demás, distinguir entre ellos y servirse de esa información para guiar el pensamiento y la conducta de uno mismo”
Steiner y Perry (1998: 27) la educación emocional debe dirigirse al desarrollo de tres capacidades básicas: “la capacidad para comprender las emociones, la capacidad para expresarlas de una manera productiva y la capacidad para escuchar a los demás y sentir empatía respecto de sus emociones
En función de un desarrollo emocional apropiado para sus hijos, Gottman y DeClaire en Antunes (2000: 69) sugieren a los progenitores que:
Ayuden a identificar y etiquetar las diferentes emociones y conectarlas con las situaciones sociales más próximas.
Reconozcan la emoción como una oportunidad para el descubrimiento y la transmisión de experiencias.
Legitimen los sentimientos con empatía.
Ayuden a nombrar y verbalizar sus estados emocionales.
Muestren los límites y propongan vías para que su hijo, por sus propios medios, resuelva sus problemas emocionales