Publicado el 08 de febrero de 2021
Transformamos nuestros procesos de enseñanza para garantizar la transmisión de los conocimientos.
Nuestros alumnos de Preescolar realizan análisis de conteo en dos dimensiones, con la ayuda de técnicas de Realidad Aumentada, que facilitan que el proceso de aprendizaje sea significativo y divertido. #Preescolar #MentesCriticas
Publicado el 18 de enero de 2021
Existen enfermedades silenciosas que debemos identificar con oportunidad.
Con la guía del experto Mtro. Aldo Ricardo Ortega Bastida, Director General de Koena Psicología integral.
Publicado el 15 de enero de 2021
En Preescolar Cenca siempre estaremos brindando a nuestros padres de familia información valiosa para tan importante tarea.
Hoy, acompañados de Jorge Bucay podremos tener una visión diferente para seguir guiando a nuestros hijos con mucho amor.
Las regletas Cuissenaire es material utilizado en diferentes niveles escolares del Instituto Cenca para desarrollar el pensamiento matemático, consta de un conjunto de regletas de madera o plástico de 10 tamaños y colores diferentes.
La longitud de las regletas va de 1 a 10 cm y cada regleta equivale a un número determinado:
Blanca 1 cm. representa al número 1.
Roja 2 cm. representa al número 2.
Verde claro 3 cm. representa al número 3.
Rosa 4 cm. representa al número 4.
Amarilla 5 cm. representa al número 5.
Verde oscuro 6 cm. representa al número 6.
Negra 7 cm. representa al número 7.
Café 8 cm. representa al número 8.
Azul 9 cm. representa al número 9.
Naranja 10 cm. representa al número 10.
Se pueden usar para:
Asociar la longitud con el color.
Establecer equivalencias.
Formar la serie de numeración de 1 a 10.
Comprobar la relación de inclusión de la serie numérica.
Trabajar manipulativamente las relaciones “mayor que”, “menor que” de los números basándose en la comparación de longitudes.
Realizar diferentes seriaciones.
Introducir la composición y descomposición de números.
Iniciar las operaciones suma y resta de forma manipulativa.
Comprobar empíricamente las propiedades conmutativa y asociativa de la suma.
Iniciarlos en los conceptos doble y mitad.
Realizar repartos.
En niveles más avanzados realizar ecuaciones.
Conoce más:
La infancia es la etapa más importante en el desarrollo evolutivo del ser humano, todas las experiencias que se puedan vivenciar en los primeros años de vida son fundamentales para la adquisición del conocimiento y por consiguiente un buen manejo en las habilidades cognitivas y sociales (Klesse y Menoni, 2008).
Cada una de las vivencias que los niños tienen en un día común se convierten en un cúmulo de experiencias nuevas que deben de aprender a sobre llevar, con estas acciones el niño está estructurando su aparato psíquico logrando aceptar la realidad de su entorno y tolerar la frustración ante situaciones poco agradables y, aunque suena muy complicado todo este proceso en realidad lo que están logrando los pequeños es ser resilientes, pero, ¿qué es la resiliencia?
Esta palabra ha tenido presencia en el campo de la psicología desde hace ya unas décadas. Definiciones hay muchas, pero todas coinciden en que la resiliencia es un proceso que permite al ser humano desarrollarse con normalidad y en armonía con su medio a pesar de vivir en un contexto desfavorecido.
Desarrollar la resiliencia en niños preescolares les permitirá desarrollarse como seres multidimensionales aceptando aspectos negativos que pueden rodear su entrono adaptando las condiciones que potencien vidas fructíferas basadas en el afecto propio con conductas positivas que motiven constantemente sus sentimientos y emociones y así expresarse con facilidad ante cualquier situación de su vida cotidiana.
Entre los recursos más importantes con los que cuentan los niños y adolescentes resilientes se encuentra haber vivido experiencias de autoeficacia, autoconfianza y contar con una autoimagen positiva, es decir, con autoestima positiva (Branden, 1998; Rodríguez et al., 1998, citado en González Arratia, 2001)
Algunos factores que influyen en la construcción de la resiliencia en los niños son:
Predicar con el ejemplo, adoptando actitudes de respeto, solidaridad y comprensión con ellos.
Tener en cuenta las necesidades, dificultades y expectativas de cada niño, ya que son distintas.
Estimular el desarrollo de las capacidades de escuchar, de expresión verbal y no verbal y de comunicación en general.
Promover amor incondicional. Expresar dicho amor verbal y físicamente de manera apropiada a la edad.
Elogiar los logros y comportamientos deseados.
Equilibrar las consecuencias o sanciones de errores con cariño y comprensión.
Guiarle en la aceptación de la responsabilidad de sus comportamientos y, al mismo tiempo promover su confianza y optimismo sobre los resultados deseados.
Apreciar a cada niño como persona, acompañarlo en sus dificultades y logros.
Favorecer su capacidad lúdica, la imaginación y la creatividad.
Permitir la expresión de sentimientos, emociones y sentido del humor.
Desarrollar las relaciones con otros a través de juegos libres, y en establecimiento de normas y límites.
La resiliencia nos lleva entonces a considerar la necesidad de fortalecer no sólo los recursos individuales, sino los familiares y de la comunidad, pues para una intervención es necesario la incorporación de la familia, de tal forma que se deben apuntar los esfuerzos hacia el estudio de manera integral, dado que la interacción positiva entre el individuo y su ambiente serán el cimiento del comportamiento resiliente.
Cuando observamos a un niño en las etapas iniciales de su vida, podemos notar que su comportamiento está motivado por la naturaleza de su edad, no sabe de límites, ni formas adecuadas y mucho menos de contención emocional, ya que ni física ni mentalmente ha concluido su maduración y desarrollo, si a esto se le agrega el hecho de contar con un lenguaje verbal escaso o inexistente más la incomprensión de las emociones que lo invaden, se obtiene como resultado un pequeño que ante la frustración no cuenta con las herramientas adecuadas para lograr su comprensión y por ende su regulación, un pequeño que ante la negativa puede estallar en ira y manifestarla de formas poco asertivas, como gritos, llanto e inclusive; con agresividad.
El tema de la regulación emocional es uno de los que más abunda entre los padres de pequeños en etapa inicial, las múltiples actividades de estos en el día a día y la falta de información al respecto; complican su abordaje mermando la interacción familiar y desgastando desde edades tempranas los vínculos afectivos entre padres e hijos. Esto, desafortunadamente y con más frecuencia de la que se quisiera, deriva en un intercambio de roles en el que mucho padres, cansados y agobiados por no lograr controlar la situación, terminan cediendo y siendo rehenes de sus propios hijos quienes los someten a su voluntad y se convierten en los que dictan el actuar de sus padres, esto genera niños inseguros que manifiestan dicha inseguridad con comportamientos poco adecuados.
Todo esto ha llevado a algunos estudiosos del tema a realizar investigaciones para ofrecer herramientas que permitan profundizar en el conocimiento del mismo y sobre todo que brinden a los padres de familia algunas estrategias que coadyuven con el aprendizaje de una regulación emocional efectiva en el pequeño.
A continuación una de ellas: https://www.redalyc.org/pdf/2990/299028095005.pdf