Los seres humanos requerimos pequeñas dosis de ciertos metales pesados para realizar nuestras funciones biológicas, aunque en cantidades excesivas pueden ser tóxicos. Otros elementos incluidos en este grupo, como mercurio y plomo, parecen no reportar ningún beneficio para el organismo y su acumulación puede desembocar en enfermedades graves. La intoxicación por metales pesados puede causar daños en órganos y sistemas, cambios en el comportamiento y problemas cognitivos, entre otras muchas cosas. La prueba permite conocer la concentración de algunos de los metales pesados más peligrosos en el cuerpo a través de una muestra de sangre.