Nombre común: Liquen
Cuerpo: El cuerpo del liquen, conocido como talo, es una estructura compleja formada por la simbiosis de un hongo (micobionte) y un organismo fotosintético (fotobionte), generalmente un alga o cianobacteria. El micobionte proporciona la estructura y el soporte, mientras que el fotobionte realiza la fotosíntesis para producir alimento para ambos.
Pueden ser costrosos, fruticulosos o foliáceos, y presentan pigmentos muy variados.
Carne: Se trata de una estructura fúngica compuesta principalmente por hifas, que son filamentos delgados y ramificados que conforman el cuerpo del hongo. Estas hifas se entrelazan para formar diferentes tipos de tejidos, como el prosénquima o el pseudoparénquima, que dan forma al talo del liquen. Dentro de esta estructura fúngica, se encuentran las células del alga o cianobacteria (fotobionte), que realizan la fotosíntesis y proporcionan nutrientes al hongo.
Comestibilidad: Sólo algunas especies de liquen son comestibles.
Uso médico: Los líquenes tienen usos medicinales, ya que contienen compuestos bioactivos con propiedades antibacterianas, antifúngicas, antivirales y antiinflamatorias. Han sido utilizados tradicionalmente en diversas culturas para tratar una variedad de dolencias, como infecciones, heridas, problemas gastrointestinales y afecciones de la piel.
Hábitat: En arboles, rocas, suelos e incluso en el mar. Crecen en todas las estaciones del año pero son más visibles en primavera y otoño, se encuentran prácticamente en todos los países del mundo en colonias. Poseen gran resistencia, pueden vivir en ambientes extremos (desiertos, alta montaña, regiones polares).
Curiosidades: En la antigüedad, los líquenes tenían múltiples usos, principalmente en la medicina tradicional y como tintes naturales. También se utilizaban en la elaboración de perfumes y como indicadores de la calidad del aire ya que son muy sensibles a la contaminación.
Son de lento crecimiento, suelen crecer apenas unos milímetros por año.