Carácter de Sol y Cristián.
Su evolución ideológica y su condición trágica.
Su evolución ideológica y su condición trágica.
SOL
Sol es una joven de tan solo 16 años con preocupaciones normales para tal edad, proveniente de una familia con un claro bienestar, por lo tanto no ha tenido que preocuparse por cosas mundanas como trabajar o incluso conseguir alimentos. Podríamos definirla como una adolescente tímida, soñadora y solitaria, con una rebeldía soterrada frente al mundo burgués en el que reside. En diversas ocasiones es incluso comparada con el cristal, ya que este es puro, frágil, rompible y frío, como ella.
La guerra causa grandes estragos en la vida de Sol, partiéndola prácticamente por la mitad. Se ve obligada a madurar, a abandonar su caparazón de niña durante esta. De vivir en un entorno donde lo tenía todo hecho y no saber lo que era luchar por nada, pasó a tener que sobrevivir.
Por si fuera poco, nuestro personaje principal se ve envuelto por la tragedia con el desdichado asesinato de su padre.
Precisamente en mitad de esta tragedia conoce un amor intenso y denso a partes iguales que viene a atarla a la vida en medio de la muerte más absoluta. La búsqueda desesperada de amor, en un mundo en el que es eso precisamente lo que falta, es el hilo conductor de la novela.
La entrada repentina de Cloti en su vida, un personaje clave en la trama, la ayuda a crecer emocional y mentalmente. Todo lo que le ocurre relacionado con Cristián, tanto enamorarse de él, como quedarse embarazada (cosa que no fue muy esperanzador, más bien la dejó con la idea de que su vida se acababa), provoca que se convierta en una auténtica mujer. Al acercarse al mundo de Cristián evoluciona, pero sin ninguna simpatía por las ideas revolucionarias.
El nuevo punto de vista que adquiere ante la vida la deja con una visión de que todo es injusto además de desconocido, esto la prepara para la vida real, haciéndola más desconfiada en todos los aspectos. Sol considera que no tiene futuro ni esperanza en nada, sintiendo una degradación continua del espacio.
“No tenemos ningún carnet, no pertenecemos a ningún partido ni sindicato (…) No dispararé un solo tiro. No conozco “míos” ni “tuyos” (p. 266).
CRISTIÁN
El segundo personaje, Cristian, es un chico de gran temperamento que ha sufrido injusticias a lo largo de su vida. Es de ascendencia humilde y sin recursos, motivo por el que se ve obligado a adquirir experiencia y madurez en las calles, valiéndose por sí mismo. Es el miembro menos revolucionario de su familia y no comparte ideología con su hermano Pablo. Le caracteriza un carácter fuerte y responsable, y compagina la rudeza con la sensibilidad.
Se esconde de la guerra y defiende la vida, además es perseguido y encarcelado por los republicanos y se une al movimiento franquista. De esta manera, se convierte en alguien con mucha personalidad, que no duda ante las opciones que le plantea el destino.
Posee un corazón puro y sabe intercalar tanto los buenos momentos como los malos en su día a día.
El amor que comparte con Sol no es romántico, en un principio Cristian la rechaza por no ser de su misma procedencia social lo cual acaba en una relación de apoyo mutuo frente a un mundo hostil. Entre ella y Cristián se establece una relación basada en la identificación mutua a pesar de las enormes diferencias que los separan. La guerra en la que se han visto envueltos sin remedio, el dolor y la muerte que los rodean, los han convertido en seres que experimentan emociones casi idénticas: la misma angustia y desamparo, la falta de futuro, la precariedad existencial.
Además, la pareja es el símbolo de la reconciliación de una sociedad autodestruida y que debe reconstruirse desde la base. “Todo, todo hay que inventarlo de nuevo” (p. 248); “Seremos libres, nuestros hijos serán mejores” (p. 306). Esta reconstrucción y esperanza queda representada en el hijo de ambos y la absolución de los pecados de Cristián.
Ambos protagonizan el papel de amantes trágicos pues el amor no era fácil en tiempos de guerra en los que cada día moría gente en los bombardeos, se producían detenciones y fusilamientos injustificados. Juntos deben pasar numerosas dificultades, empezando por los problemas familiares y siguiendo por los estigmas de la época. A pesar de todo consiguen formar una pareja feliz durante su estancia en la torre de Sarriá. De ese amor nacerá la última esperanza que ofrece la novela ante la tragedia de los personajes: Sol está embarazada.
Sin embargo, acaece la trágica muerte del personaje masculino. Los tres últimos párrafos de la novela nos sitúan en el día de la entrada de las tropas nacionales en Barcelona («Una columna de tanques e infantería descendía hacia la ciudad», p. 308). Cristián recibe un disparo procedente de esas tropas y cae derribado «vertiente abajo» (p. 308). La muerte de su amado es lo que hace que Sol sienta que su vida también está destruida, puesto que con él se acaban sus proyectos de futuro.